chalet

chalet

  (voz francesa)
m. Chalé.

chalet

(ʧa'let)
sustantivo masculino
vivienda unifamiliar con jardín Tenemos un chalet de fin de semana.
Traducciones

chalet

bungalov, vila

chalet

bungalow, landsted

chalet

huvila, yksikerroksinen talo / mökki

chalet

bungalov, vila

chalet

バンガロー, 大邸宅

chalet

방갈로, 정원 딸린 교외 주택

chalet

enplanshus, villa

chalet

บังกาโล, บ้านพักตากอากาศขนาดใหญ่

chalet

biệt thự, nhà gỗ một tầng

chalet

别墅, 平房

chalet

[tʃaˈle] SM (chalets) [tʃaˈles] (pl)
1. (= casa con jardín) (independiente) → detached house; (en hilera) → terraced house; [de campo] → villa, cottage; [de una sola planta] → bungalow; [de montaña] → chalet
chalet adosadoterraced house
chalet pareadosemi-detached house, duplex (EEUU)
2. (Dep) → clubhouse
Ejemplos ?
Por eso los investigadores especiales Bevilaqua y Chamorro son enviados a Mallorca para buscar a Bolzano, haciendo el asunto de incógnito como turistas. Como el capitán de la policía explica: Te hemos alquilado un chalet.
Por último, se debe hacer especial mención a la Arquitectura Indiana, presente en la Capital del Concejo, con excelentes ejemplos construidos en la primera mitad del Siglo XX, entre los que destacan el palacete de los sucesores de Donato Fernández, la singular casona de los Ramos - Ron, obra del arquitecto Cangués José Gómez, cuyas dos grandes torres dominan el núcleo urbano, el palacete de los Olalla - Valledor, cuya construcción presenta detalles de la arquitectura suiza de montaña, obra también del arquitecto Cangués José Gómez, o el Chalet de Las Veigas, propiedad de la familia Rodríguez Valledor, de estilo modernista, obra del arquitecto Ignacio Álvarez-Castelao.
Por último, hay que comentar las numerosas edificaciones que muestran el poder indiano, como las escuelas graduadas, el chalet de les Baragañes, el Parque y el ateneo obrero, edificadas todas ellas a principios entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Al cabo de una hora irguieron la cabeza; por el lado opuesto del bizarro rancho de dos pisos —el inferior de barro y el alto de madera, con corredores y baranda de chalet —, habían sentido los pasos de su dueño, que se detuvo un momento en la esquina del rancho y miró el sol, alto ya.
La hija de Rip le llevó a su casa a vivir con ella: habitaba un elegante chalet bien amueblado que compartía con su marido, un hacendado enérgico y optimista, a quien Rip reconoció como uno de los chiquillos que acostumbraban jugar con él.
Gath y Chaves, Harrods o San Juan podrían comprarle la patente, y Erdosain, que no creía sino a medias en esas aplicaciones, llegó a pensar un día que se había extralimitado en hacer soñar a esa gente, porque ahora, a pesar de que no pagaban a nadie y se morían casi de hambre, lo menos que soñaban era adquirir un Rolls– Royce y un chalet, que de no estar en la Avenida Alvear no les interesaba como propiedad.
Y con un breve silbido a una de las chicas, sil­bido cuya brusquedad atemperaba la amistad de los ojos, Morán indicó su valija de mano que ha­bía quedado sobre el molinete, y esperó a que Aureliana volviera con las llaves del chalet.
Iba diciendo que por entonces supe que aquella mi antigua novia (casada ya a la sazón con un pobre amigo mío, de la especie predestinada, que, o no probó a besarle la mano a Antonia antes de pedírsela, o era menos receloso y precavido que yo) habitaba en otro chalet solitario, situado en aquella misma carretera y a una legua corta del nuestro.
Hallólo ubicado en pleno monte, bien que la distancia desde su casa al bar de las ruinas no pasara de una cuadra. Alguien había hecho le­vantar allí un rancho-chalet, lujoso, si se consi­deran las construcciones de ese tipo en el lugar.
El lunes, después que obscurezca (a fin de que no llames la atención de los transeúntes), puedes montar a caballo e ir a verme a mi chalet.
La noche a que nos referimos estaban en lo de Iñíguez los Ekdal, pues la inminencia de la gran fiesta apretaba los lazos sociales. Morán acompañó luego al matrimonio hasta su chalet, comentando risueñamente en el camino los pre­parativos para aquélla.
Y a las doce menos cuarto, desde allá arriba, desde el chalet de techo rojo, se desprenderán hacia el bananal su mujer y sus dos hijos, a buscarlo para almorzar.