cetro


También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con cetro: corona, lidiando

cetro

(Del lat. sceptrum < gr. skeptron, vara, bastón.)
1. s. m. Vara hecha de materiales nobles que usaban algunos soberanos como distintivo de su dignidad sostiene el bastón como si fuera un cetro.
2. RELIGIÓN Vara larga de plata que usan los prebendados o los capellanes que acompañan al celebrante en el coro y en el altar.
3. CAZA Percha donde se posan las aves de cetrería sobre el cetro descansa el halcón.
4. Reinado y dignidad de un soberano empuñó el cetro desde niño. gobierno, mando

cetro

 
m. Vara de oro que usan los emperadores y reyes por insignia de su dignidad.
fig.Esta misma dignidad.
Reinado de un príncipe.
Preeminencia en alguna cosa: el c. de la elocuencia.
Vara larga que usan en la Iglesia los prebendados o los capellanes que acompañan al preste en el coro y en el altar.

cetro

('θetɾo)
sustantivo masculino
1. vara de metal precioso usada por reyes y emperadores un rey con cetro en mano
2. reinado o dignidad de un soberano El cetro de los Borgia fue muy criticado.
3. vara que llevan los prebendados o capellanes cetro de plata
comenzar a reinar Empuñó el cetro siendo adolescente.
Traducciones

cetro

scettro

cetro

Zepter

cetro

sceptre

cetro

scepter

cetro

Berło

cetro

Žezlo

cetro

scepter

cetro

spira

cetro

SM
1. (= bastón de mando) → sceptre, scepter (EEUU)
empuñar el cetroto ascend the throne
2. (= poder) → sway, dominion
3. (LAm) (Dep) → crown, championship
Ejemplos ?
RUDENZ.––¿Y acaso no deseo yo el bien de mi país? Bajo el cetro poderoso del Austria, la paz... BERTA.––La esclavitud es lo que le preparáis.
El primer palo de punta aguzada que sirvió para arañar la tierra fue el cetro más poderoso que vieron los siglos, la espada conquistadora que sirvió para someter a la autoridad del hombre la Naturaleza entera, con sus fuerzas productoras y sus bestias inferiores.
Cual por llamamientos cíclicos, Argentina, solar de hermanos, diste por virtuales leyes hogar a todos los humanos, templos a todas las greyes, cetro a todos los soberanos que decoran sus propias frentes, que se coronan por sus manos con kohinoores y regentes tallados en sus almas propias, vertedores de cornucopias, emperadores de simientes, césares de la labor, multiplicadores de pan, más potentes que Gengis-Khan y que Nabucodonosor.
¿Serán los quintos, educados Ya en las ideas de humanidad, contrarias a derramar sangre de sus semejantes en provecho de un cetro inútil o una patria codiciosa, los quintos segados en la flor de su juventud para venir a defender, contra un pueblo que los acogería alegre como ciudadanos libres, un trono mal sujeto, sobre la nación vendida por sus guías, con la complicidad de sus privilegios y sus logros?
Dicha completa la suya, sólo enturbiada por la marquesa de X, una muchacha muy rica, tan morena como rubia la condesa, idéntica a ella en gustos y en inclinaciones, y hecha a disputarle el cetro de la hermosura por todos los medios y todos los sistemas que son de uso y costumbre en estos duelos de amor propio.
II Schiwen continua de este modo, dirigiéndose a su imagen: -Hace algunos momentos pensaba en llevar a cabo la destrucción del príncipe que usurpo un día el cetro de la muerte; mas en vano buscaba la ocasión de herirle; en vano, porque Vichenú, mi orgulloso antagonista, le defendía bajo el inmenso escudo que oculta los hombres a mis ojos cuando estos se encienden en cólera y arrojan rayos que arden y matan.
La Junta provisional de gobierno nombrará, en seguida de la elección de su presidente, una regencia compuesta de tres personas de su seno o fuera de él, en quien resida el poder ejecutivo y que gobierne en nombre del monarca, hasta que este empuñe el cetro del Imperio.
STAUFFACHER.––Verdad que su crimen será inútil para los asesinos, pero nosotros, nosotros recogeremos con inmaculadas manos la rica cosecha de este cruento delito, porque ahora nos vemos libres de un gran temor. Cayó el más poderoso enemigo de nuestra libertad, y algunos creen que el cetro pasará de la casa de Habsburgo a otra familia.
Encima había un dosel hecho de telarañas color de rosa, con incrustaciones de diminutas moscas verdes que refulgían cual piedras preciosas. Ocupaba el trono un viejo hechicero, con una corona en la fea cabeza y un cetro en la mano.
El consejo en pleno aparecía sentado en sus poltronas de blandos almohadones, y el anciano Rey llevaba un vestido nuevo; la corona de oro y el cetro habían sido pulimentados, y todo presentaba aspecto de gran solemnidad; sólo la princesa estaba lívida, y se había ataviado con un ropaje negro como ala de cuervo; se habría dicho que asistía a un entierro.
Juan y la princesa se amaban entrañablemente, y el anciano Rey vio aún muchos días felices, en los que pudo sentar a sus nietecitos sobre sus rodillas y jugar con ellos con el cetro; pero al fin Juan llegó a ser rey de todo el país.
Audaz, desvergonzada, descreída, abrió a todos los dioses su recinto y alzó hasta la deidad desconocida templo y altar; y en este laberinto, vivió avizor por conservar por vida el cetro en mano y el puñal al cinto.