C

(redireccionado de ces)

c

s. f. LINGÜÍSTICA Tercera letra del alfabeto español y segunda de sus consonantes.

c

 
f. Ce, tercera letra y segunda de las consonantes del abecedario español.
Sonido interdental fricativo sordo ante e e i, y velar oclusivo sordo en cualquier otro caso.

c

 
fís. Símbolo de la velocidad de la luz en el vacío (2,9979250 ± 0,00000098). 108 ms-1.

C

 
inform. Lenguaje de programación desarrollado en los años setenta para uso, en su origen, junto con el sistema operativo UNIX.

C

 
metrol. Símbolo del culombio, unidad de carga eléctrica.

C

 
mús. Tercer sonido de la escala fundamental de los británicos y alemanes, que corresponde a la nota do.

C

 
quím. Símbolo químico del carbono.

c

 
m. métr. Pie de la poesía griega y latina usado con gran profusión por los trágicos y los poetas de la lírica coral.
Traducciones

C

1 c [θe] (esp LAm) [se] SF (= letra) → C, c

C

2 ABR =centígradoC
Ejemplos ?
No se sabe si se- ra cosa de herejia; pero la Inquisicion anda muy Jiligente; pues solo a nuestros pecados se deben tantos sucesos infeli- ces, y solo castigando a los perversos puede perdonarnos Su Divina Magestad.
Mon coeur lui doit ces soins pieux et tendres. Béranger ¿Qué rayo viene a destrozar mi frente y abrir en mi alma una profunda herida?
Los mismos productos moldeados de barro cocido y barnizado o mayólicas, puede servirnos de mucho para dar carácter y duración, y puede obtenerse a un precio muy asequible y conveniente, y enton ces estaremos en el caso de poseer desahogadamente elementos para dar gran carácter a las construcciones religiosas.
¡Si me amaría cuando en !onlraba mis versos su- periores á los de Zorrilla y Espronceda, que eran, por enton- ces, los poetas á la moda!
aparta tus labios porqne mis besos dan la muerte Yo he jurado morir digna de ti y moriré — Y Por qué hablas de morir, tortolilla de ojos dul- ces?
i, inspirado por Hari, tu espíritu se deleita con la voluptuosidad literaria, si el arte de los juegos de amor suscita tu curiosidad, enton- ces, escucha, suaves, fáciles, adorables, esta serie de palabras...
iSerian impios contuma- ENTRE JESUITAS, AGUSTINIANOS Y DOMINICOS 2$ ces, herejes vitandos, cristiaiios renegades, sacerdotes apos- tatas, los agustinianos y domiiiicos del Cuzco, que hicie- ron causa coniun con el padre Gutierrez?
Y todos los asistentes estuvieron de acuerdo en reconocer que no habían visto nunca una pareja tan seductora como la que formaban los novios. Eran más que hermosos y, sin embargo, eran feli­ces.
De ahí, que muchos, cuando se encuentran en presencia de un rostro nuevo, es como si de pronto, tuvieran ante los ojos un mapa; mapa que les permite, en el aturdimiento de las palabras que se cambian por primera vez, intuir las virtudes o los vicios de ese nuevo desconocido que se mueve en las voces y los gestos y los rasgos faciales.
Fueron, evitando la humedad del suelo, a sen­tarse en medio del camino, trillado por el rodar de los carros que en esos días transportaban ga­jos verdes de yerba. —No, no tiene usted razón —observó enton­ces Inés—.
Vio salir el vaporcito, lo vio huir y desaparecer tras la gran restinga del acan­tilado, y Morán quedó solo, sumido en dulcísi­ma melancolía. XXV La oficina de correos de Iviraromí era enton­ces un poco de todos.
BDELICLEóN: Y cuando Teoro, tendido a los pies de Cleón le cante cogiéndole la mano: «Amigo, tú que cono­ces la historia de Admeto, honra a los valientes,» ¿qué con­testarás?