cerviz


También se encuentra en: Sinónimos.

cerviz

(Del lat. cervix.)
1. s. f. ANATOMÍA Parte superior y posterior del cuello de la persona y los animales. cogote, colodrillo, nuca
2. bajar o doblar la cerviz Humillarse o someterse a otra persona tuvo que bajar la cerviz para conservar el empleo.
3. levantar la cerviz coloquial Volverse altivo después de haber estado humillado.
4. ser de dura cerviz o duro de cerviz coloquial Ser indómito y obstinado ser duro de cerviz no le servirá para alcanzar sus propósitos.
NOTA: En plural: cervices

cerviz

 
f. anat. y zool. Parte posterior del cuello del hombre y de los animales.
Bajar, o doblar, uno la cerviz.fig. Humillarse.
Levantar uno la cerviz. loc. fig.Engreírse, ensoberbecerse.
Ser duro de cerviz. Ser indómito.

cerviz

(θeɾ'βiθ)
sustantivo femenino
anatomía parte superior y posterior del cuello la cerviz de un animal
someterse humildemente a algo o alguien Tuve que bajar la cerviz para poder conservar mi puesto.
engreírse luego de haber estado humillado El premio le permitió levantar la cerviz.
Sinónimos

cerviz

sustantivo femenino
Traducciones

cerviz

cervix

cerviz

Шейка матки

cerviz

عنق الرحم

cerviz

子宫颈

cerviz

子宮頸

cerviz

子宮頸部

cerviz

SF
1. (= nuca) → nape (of the neck)
bajar o doblar la cervizto submit, bow down
de dura cervizstubborn, headstrong
2. (= útero) → cervix

cerviz

f. nape of the neck.

cerviz

f (pl -vices) back of the neck
Ejemplos ?
Era una vergüenza, un oprobio lo que pasaba entre nosotros; todas nuestras glorias estaban eclipsadas; nuestras nobles tradiciones, olvidadas; nuestro culto, bastardeado; nuestro templo empezaba a desplomarse, y, señores, ya parecía que íbamos resignados a inclinar la cerviz al yugo infame y ruinoso; apenas si algunos nos sonrojábamos de tanto oprobio.
Era el tal una monjita, que al notar la codiciosa mirada del mozo en ella, de rubor se puso roja, bajó los ojos al suelo, sobre el pecho vergonzosa, dobló la cerviz, y humilde tocó la tierra y besóla.
Do sabia educación trono levanta Lozana juventud robusta crece Que subyuga el error con firme planta Y con nobles ideas se engrandece: Del vicio la cerviz ella quebranta; Negro crimen ante ella palidece: Ella domina bárbaras naciones, Y de salvajes hace campeones.
Y ya de Sierra Morena humillan con fiero gozo la alta cerviz, y registran con desvanecidos ojos de Guadalquivir fecundo los encantados contornos, a que preparan insanos la esclavitud y el oprobio.
Éste se sintió tan aburrido desde que los procuradores cesaron de visitarle, que, temiendo adquirir una enfermedad, cedió a los consejos del cura, humillando su ruda cerviz al yugo de Himeneo.
Sí señor; Máximo era uno de tantos, y para Blanquita componía poemas regionalistas al par que decadentes, cuentos de la montaña y hasta discursos en que salía a figurar aquello de la dura cerviz, del gran carácter, del hogar cristiano, de esta nuestra influencia antioqueña, avasalladora, definitiva en los destinos del mundo...
Cual león que, penetrando en la vacada, despedaza la cerviz de un buey o de una becerra que pacía en el soto; así el hijo de Tideo los derribó violentamente del carro, les quitó la armadura y entrego los corceles a sus camaradas para que los llevaran a las naves.
Como el corcel avezado a bañarse en la cristalina corriente de un río, cuando se ve atado en el establo, come la cebada del pesebre y rompiendo el ronzal sale trotando por la llanura, yergue orgulloso la cerviz, ondean las crines sobre su cuello, y ufano de su lozanía mueve ligero las rodillas encaminándose al sitio donde los caballos pacen; de aquel modo, Paris, hijo de Príamo, cuya armadura brillaba como un sol, descendía gozoso de la excelsa Pérgamo por sus ágiles pies llevado.
Paris mató a Menestio, que vivía en Arna y era hijo del rey Areitoo, famoso por su clava, y de Filomedusa la de los grandes ojos; y Héctor con la puntiaguda lanza tiró a Eyoneo un bote en la cerviz, debajo del casco de bronce, y dejóle sin vigor los miembros.
Los que primero llegaron a las puertas Esceas y a la encina, detuviéronse para aguardar a sus compañeros, los cuales huían por la llanura como vacas aterrorizadas por un león que, presentándose en la oscuridad de la noche, da cruel muerte a una de ellas, rompiendo su cerviz con los fuertes dientes y tragando su sangre y sus entrañas; del mismo modo el rey Agamemnón Atrida perseguía a los teucros, matando al que se rezagaba, y ellos huían espantados.
Como un montaraz león, confiado en su fuerza, coge del rebaño que está paciendo la mejor vaca, le rompe la cerviz con los fuertes dientes, y despedazándola, traga la sangre y las entrañas; y así los perros como los pastores gritan mucho a su alrededor, pero de lejos, sin atreverse a ir contra la fiera porque el pálido temor los domina; de la misma manera ninguno tuvo ánimo para salir al encuentro del glorioso Menelao.
¿Es que no ha hecho mi mano todas estas cosas? 51. «¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! ¡Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo!