Ejemplos ?
Cierto que el que la mate puede comérsela; pero a mí no me gusta la carne de vaca, no sabe a nada. Si fuera un cerdito como el vuestro, sería mucho mejor, aun prescindiendo de las morcillas.
Pero el triunfo de Durof, lo que le valió ventajosas contratas y aplausos sin cuento, fue la educación de un cerdito, que llegó a eclipsar en cultura y conocimientos a muchos individuos de nuestra especie.
La alta hierba se agitó a sus pies cuando pasó corriendo el Conejo Blanco; el asustado Ratón chapoteó en un estanque cercano; pudo oír el tintineo de las tazas de porcelana mientras la Liebre de Marzo y sus amigos proseguían aquella merienda interminable, y la penetrante voz de la Reina ordenando que se cortara la cabeza a sus invitados; de nuevo el bebé-cerdito estornudó en brazos de la Duquesa, mientras platos y fuentes se estrellaban a su alrededor; de nuevo se llenó el aire con los graznidos del Grifo, el chirriar de la tiza de la Lagartija y los aplausos de los «reprimidos» conejillos de indias, mezclado todo con el distante sollozar de la Falsa Tortuga.
No, no había lágrimas. - Si piensas convertirte en un cerdito, cariño - dijo Alicia muy seria-, yo no querré saber nada contigo.
¿No era aquél el propio Sergio Orlik, pariente de los Dolgoruki? Sergio en persona... Pero ¡qué cerdito, qué asombro! Realmente no se comprendía que un animal...
Mientras decía estas palabras, miró hacia arriba, y allí estaba el Gato una vez más, sentado en la rama de un árbol. - ¿Dijiste cerdito o cardito?
Asi pues, lo dejó en el suelo, y sintió un gran alivio al ver que echaba a trotar y se adentraba en el bosque. «Si hubiera crecido», se dijo a sí misma, «hubiera sido un niño terriblemente feo, pero como cerdito me parece precioso».
Me olvidaba de preguntarlo. - Se convirtió en un cerdito - contestó Alicia sin inmutarse, como si el Gato hubiera vuelto de la forma más natural del mundo.
Esta vez no cabía la menor duda: no era ni más ni menos que un cerdito, y a Alicia le pareció que sería absurdo seguir llevándolo en brazos.
- preguntó el Gato. - Dije cerdito - contestó Alicia-. ¡Y a ver si dejas de andar apareciendo y desapareciendo tan de golpe! ¡Me da mareo!
La liebre y la tortuga, La Galera (1993). El lobo, el cerdito, el pato y la oca, La Galera (1994). L'ultima moda, escrito por Teresa Duran i Armengol, Abadía de Montserrat (1996).
Tras ignorar algunas llamadas denunciando el robo de unas alcancías de cerdito, Twacy descubre que la suya también fue robada, por lo que sale decidido a encontrar la guarida del criminal.