Ejemplos ?
Tenemos el compromiso de llegar al 2010 con un país más moderno, integrado y desarrollado. La primera transformación se centra en el sistema de previsión.
En esta definición, la conceptuación se centra, más que en los signos, en los procesos de su comunicación, que caracteriza a la llamada Semiología de la Comunicación, a diferencia de la Semiología de la Significación, donde sus exponentes, como Roland Barthes, dan al estudio de los signos un enfoque indicial.
Es una colaboración entre compañías, universidades y el gobierno federal que se centra en asegurar que los negocios y los trabajadores de Estados Unidos ganen la carrera de la manufactura avanzada y los puestos de trabajo que conlleva, puestos de trabajo que pueden ayudar a las personas y a las comunidades que estén dispuestas a trabajar intensamente para conseguir su entrada en la clase media.
El nórdico Bertil Malberg, en pos de evitar las discusiones terminológicas entre Semiótica y Semiología, la define simplemente como una teoría de los signos y la centra como una ciencia de la comunicación, es decir, de la transmisión de información, con lo cual baraja, como Eco, dos grandes teorías del siglo XX: la teoría de la comunicación y la teoría de la información.
Esta propuesta de prácticas sociales del lenguaje, por tanto, se centra en el mundo de significaciones y experiencias de los educandos de los diversos niveles arriba mencionados con el fin de lograr usos competentes y útiles para el alumnado en distintos ámbitos de empleo de la lengua.
Estas operaciones lingüísticas constituyen una mínima muestra, dentro de muchas más que podríamos citar, nuestro libro Español Manipulado se centra en ellas, de lo que al hablar o escribir; leer o escuchar, puede ir poniendo en práctica funcional el alumno en la clase de español para internarse en los espléndidos vericuetos de la construcción de su lengua.
Por último, el informe no se centra en otras acciones gubernamentales que contribuyen indirectamente a la reducción de la trata de personas, como: los programas de educación, el apoyo al desarrollo económico o los programas encaminados a mejorar la igualdad entre los sexos, aunque todos ellos son cometidos dignos de atención.
Hoy, cuando la conducción lectora se centra en la práctica social de los textos escritos a los cuales, niños y niñas suelen estar habituados (letreros, carteles, anuncios, cómics, canciones, adivinanzas, acertijos, trabalenguas, cuentos, revistas, periódicos, etcétera) y se arranca de lo más viable: su nombre y el de los demás, el profesorado se angustia porque le da la impresión de no poder hacerlos aprender a leer al escapárseles de la mano, en dispersión incontrolable, las palabras que constituyen tales textos.
El Título VII trata de la cooperación entre administraciones y entidades en el ámbito educativo. El Capítulo I se centra en la cooperación con la Administración local, que, sin duda, juega un papel esencial en la educación.
Pero un planteamiento que se centra en las víctimas nos exige igualmente abordar su rescate, su rehabilitación y su reintegración.
Como podrá comprenderse, la didáctica de la lengua ya no se centra en los temas gramaticales y literarios como antaño, sino en un manejo práctico de la lengua en situaciones específicas donde el estudiante irá aprendiendo “en vivo”, y desde aristas colaborativas, todo lo que se requiere para ser competente en sus modos de comunicarse, pues así se encuentran dictándolo las más recientes investigaciones psicopedagógicas.
Menciono tres de ellos: a) El enfoque empírico analítico (positivistas, neopositivistas, analíticos): centra la práctica en el objeto para garantizar la objetividad.