centelleante

centelleante

adj. Que brilla o centellea sus ojos centelleantes de rabia; partículas centelleantes.

centelleante

(θenteλe'ante)
abreviación
que brilla o resplandece ojos centelleantes de alegría
Traducciones

centelleante

flashing

centelleante

ADJ [luz, diamante] → sparkling; [estrella] → twinkling; [metal] → gleaming, glinting; [fuego] → flickering
Ejemplos ?
El pintor sazonaba cotidianamente las graves razones de tales diálogos con ardientes himnos a la forma humana e inagotables repugnancias al fondo. Y, gracias a este tercer personaje, en todas las comidas terminaba el sensato platicar con centelleante discreteo.
Y, después de haber hablado así, Eva, nuestra primera madre, vio una nube que subía al cielo, desprendiéndose de la caverna. Y, por otro lado, aparecía una luz centelleante, que estaba puesta sobre el pesebre del establo.
ien veces había brotado ya el Sol radiante o contristado de la cuba inmensa del mar, cuyos bordes apenas se dejan ver; cien veces se había vuelto a sumergir, centelleante o lúgubre, en su inmenso baño vespertino.
Salomón no se negaría a firmar algunas de las sentencias que da, si no vinieran envueltas en cierto limo de ignorancia petulante y pomposa, residuo de criba, producido por el roce secular de los de su raza con los amos de Madrid y de Sevilla, capaz de empañar hasta la luz centelleante de su sentido común nativo.
Apenas le hubo divisado turno a los lejos en el dilatado campo, fuéle en vano persiguiendo largo trecho con una ligera lanza; logrando al fin atajar su tiro, salta del carro y derriba a Eumedes medio muerto, se precipita sobre él, y poniéndole un pie en el cuello, le arranca la espada de la diestra y se la hunde centelleante en la garganta, exclamando: "Estos son, ¡Oh Troyano!
El huracán, pirata del abismo, que con la voz del trueno lanza a los cielos insultante grito y celoso de Dios, que lo perdona, pretende en su locura ahogar con mano impura la centelleante luz de su corona.
Aquí nada que no sea rico, venturoso; nada que no respire e inspire despreocupación y gozo de dejarse vivir; nada, salvo el aspecto de aquella turba que se apoya allá, en la valla exterior, cogiendo gratis, a merced del viento, un jirón de música y mirando la centelleante hornaza interior.
Y si en nube de muerte le ha envuelto y empapado sus costados de inevitable ardid del traidor centauro, si se le ha inyectado el veneno, veneno que engendró la muerte, y crió centelleante dragón, ¿cómo va a lograr ver un día más que el presente, estando aprisionado por el espantable monstruo de la hidra, y si le desgarran ardiendo en sus carnes los aguijones de fuego candentes, preparados por los dolos de Neso el de la negra crin?
La Silla del Buda, un tronco quemado por un rayo tan caprichosamente que en carbón había quedado esculpida la figura del solitario como si estuviera sobre un copo, estaba en una curva que describía el camino entrando al bosque. Ahora los dos socios caminaban a lo largo de una playa, frente al océano centelleante, aplanado por la caliente pesadez del sol.
Hubo un momento en que no vi más al egipcio ni a las espesas colgaduras de alre-dedor, sino la bola de vidrio, un vidrio que parecía plomo transparente, que se transformaba en una lámina de plata centelleante y única en la infinitud de un mundo negro.
El criado junto a la mesa ordenó los tallos de unas flores en su búcaro de cristal. Se abrió una puerta, y el señor Souza compareció en traje de calle, centelleante la mirada tras los espejuelos de sus quevedos.
Era hermosa y distinguida, pero de hielo, de un hielo cegador y centelleante, y, sin embargo, estaba viva; sus ojos brillaban como límpidas estrellas, pero no había paz y reposo en ellos.