censorio

(redireccionado de censoria)

censorio, a

(Derivado de censor.)
adj. Del censor o de la censura.
NOTA: También se escribe: censorino

censorio, -ria

 
adj. Relativo al censor o a la censura.
Ejemplos ?
Pues si del derecho de censura en orden a los ministros de la religóon (que tanto la necesitan), pasamos al hecho y derecho de la de corruptelas en las cosas sagradas, ¿quien me negará que entre nosotros las hay que claman por la mas pronta reforma? Y habiéndolas, ¿por que no se ha de levantar contra ellas la vara censoria?
Sin embargo, la actitud censoria en Portugal fue abiertamente reconocida por el papa Pío IV que llamó a fray Francisco Foreiro a hacer de secretario de la comisión del Concilio de Trento ocupada con la revisión del Índex de Paulo IV.
El 17 de diciembre de 1793, se vuelve a un régimen semejante al anterior a la Mesa Censoria, con la separación de tres "Autoridades": la Pontificia, la Real y la Episcopal - lo que significa, de hecho, que la Inquisición volvía a imponerse en tierras portuguesas.
Es también por esta ley por lo que la Real Mesa Censoria es instituida, uniendo en sí las tres antiguas reparticiones de la censura, dirigida por "Censores Régios" - entre los cuales se encuentra un inquisidor de Lisboa y el vicario-general del Patriarcado - y presentada como una " Junta " con " jurisdicción privativa y exclusiva en todo lo que pertenencia al examen, aprobación y reprobación de los libros y papeles ", con la publicación regular de las obras proscritas.
Con la Carta de Ley del 21 de junio de 1787, María I de Portugal sustituye la Real Mesa Censoria por la Mesa de la Comisión General sobre el Examen y Censura de los Libros, teniendo la reina pedido al Papa Pío VI que dotara este organismo de la jurisdicción necesaria para la censura de obras en todo el Imperio Portugués.
El presentar conflicto de competencia con los poderes del príncipe, significó para algunas magistraturas desparecer; tal fue el caso de la censura, que se hizo incompatible con el hecho de que el príncipe ostentara la censoria potestas; otras, como el consulado, se vieron ostentadas por él mismo, de modo sucesivo, hasta delegarlas en un consul suffectus.
Ello porque el príncipe nombraba a los senadores (en virtud de la censoria potestas), y presidía el senado (princeps senatus), cargo que lo facultaba para convocar las reuniones y dictar la pauta de los temas a tratar; además, antes de cada resolución de los senadores, les enviaba una espistola voratio, en la cual señalaba de forma respetuosa lo que esperaba que resolvieran.