cenizas

Traducciones

cenizas

cinzas

cenizas

remains

cenizas

ceneri

cenizas

f., pl. ashes;
___ radioactivasfallout.
Ejemplos ?
El caso es que se había incendiado. Una chispa de un cohete había prendido fuego en el forro y reducido el baúl a cenizas. Y el hijo del mercader ya no podía volar ni volver al palacio de su prometida.
Estas disposiciones se aplican también a las cenizas, que serán conservadas por el Servicio de Tumbas hasta que el país de origen comunique las disposiciones definitivas que desea tomar a este respecto.
Laméntese también de las cenizas de Cartago, Numancia y Corinto, y si alguna otra cosa hubo que cayese de mayor altura; pues aun lo que no tiene donde caer, ha de caer.
Así, en una desordenada sintaxis, tenía la estatua de Hércules Farneso, cuyo gran tórax le fascinaba a la malvada; se había apoderado de Pegaso que lo exhibía en una jaula de oro; tenía al titán Prometeo, encadenado exánime, para obligarlo a confesar el gran secreto que él poseía sobre la caída de Zeus; en un exhibidor especial tenía la célebre manzana de la discordia por la cual habían muerto tantos héroes en la guerra de Troya como Áyax; pero sobre todo guardaba con malévolo entusiasmo las cenizas del Fénix.
Sólo esperaba que el Fénix reviviera de sus propias cenizas para que ella alcanzara el más alto dominio, pues estaba predicho que quien salvara al ave inmortal, adquiriría a su vez la inmortalidad y el imperio mundial.
Medidas similares hemos adoptado cuando tuvo lugar el episodio del volcán chileno que sepultó prácticamente a la ciudad de Villa La Angostura en cenizas y a otras ciudades aledañas, también tomamos medidas de esta naturaleza que fueron muy efectivas porque es un ingreso directo que va a al bolsillo y, sobre todo, en situaciones como las que se atraviesa ahora donde tanta gente ha perdido todos sus vestidos, sus zapatos, sus vestimentas, sus enseres ni qué hablar de los recuerdos, pero esos no se los vamos a poder devolver.
No quedó chácara de maíz que se pudiese aprovechar, porque cubiertas de cenizas, se perdió y, como estaba en flor, no hubo remedio ninguno para ello.
El tenía entonces en efecto-ya se verá a su tiempo-una fuerte cuenta personal pendiente con los vascos españoles no sólo del Cerrito sino también de Montevideo y bajo la amenaza-que ya había llegado-de un cobro de la misma “a la tremenda” no era prudente ni oportuno sindicarlos removiendo las cenizas de un fuego que acaso ya venía apagándose…De ahí-y nada más que de ahí en mi concepto-la extraña imprecisión observable en los dos “sueltos” de “EL COMERCIO DEL PLATA”.
Testigos los templos sagrados destruidos, violados los santos Evangelios de Jesucristo, y sus miembros i ersegui- dos.— Sacerdotes del Altísimo, llorad con lágrimas de sangre al ver convertidas en cenizas las casas de oración y los taber- náculos en astillas, por llevarse los vasos sagrados y las custo- dias con la Majestad colocada.
Bien que lo sabía QUETZALCOATL, pues aún recordaba cómo había descendido al lugar de la nada, el MICTLAN, como gemelo precioso de XÓLOTL, en busca de cenizas y huesos de los antiguos hombres, para crear a la nueva humanidad que TEZCATLIPOCA había destruido hacía mucho en uno de los soles pasados.
Un renacentista hundido en la oscuridad de sus razonamientos y en el pánico a caer en el vacío. Ni siquiera sabe ser él; huye en la manera del que ya fue: polvo, cenizas, nada.
Y es fama que cuando ardía, cuando iban a alzarse sus cenizas, vinieron a contemplarlo todas las aves preciosas, las de bello plumaje que conocen el cielo: La roja guacamaya, el azulejo, el tordo fino, el resplandeciente pájaro blanco, los loros verdes relámpagos y los de arco iris.