cendal


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cendal

1. s. m. TEXTIL Tela de seda o lino, muy fina y transparente.
2. RELIGIÓN Paño litúrgico que utilizan los sacerdotes. humeral
3. Barbas de la pluma.
4. s. m. pl. Algodones que se ponían en el fondo del tintero.
5. s. m. Colomb. Desgarrón, jirón, andrajo.

cendal

 
m. Ant. tela de seda o lino muy delgada y transparente.
Humeral (paño).
Sinónimos

cendal

adjetivo
humeral, banda, paño de hombros.
Traducciones

cendal

gauze

cendal

SM
1. (= gasa) → gauze
2. (= tela fina) → fine silk stuff, sendal
Ejemplos ?
Y quiero que tu cuerpo, con la salud nutrido, alcance la hermosura del árbol y la flor; que, de frescura y fuerza modelo, esté vestido con el cendal rosado del virginal rubor.
Del cuerpo oculta el semblante un blanco holand, que guarnecen los encajes más costosos que el prolijo belga teje, y observando la etiqueta, el marqués tan solo debe levantarlo, por que pueda el rostro reconocerse. Vacila, tiembla, la mano va a extender una y dos veces, y la retira veloce, cual si el cendal fuego fuese.
Puso el bulto de su amiga en él para le adorar: el cuerpo de plata fina, el rostro era de cristal, un brial vestido blanco de damasco singular, mongil de blanco brocado forrado en blanco cendal, sembrado de lunas llenas, señal de casta final.
Se estaciona ante una taberna y espera, sentado en el pescante, encorvado, inmóvil. De nuevo la nieve cubre su cuerpo y envuelve en un blanco cendal caballo y trineo.
Alondra no con la tierra se cosió al menor barrunto de esmerjón como la triste con el tronco de un saúco. Bebió la fiera, dejando torpemente rubicundo el cendal que fue de Tisbe, y el bosque penetró inculto.
¡Muerte feliz, entre la paz del cielo Y el beso de los mares! Cuando vengan A acariciar la conocida playa, De barca y pescador traerán los restos En el cendal de su tejida espuma.
Cual un fantasma vano? Tu delicada mano Tocar me parecía. Creí sentir la seda De tu cendal ligero… María… ¡á Dios! … yo muero María … ¡en paz te queda!
Dos bayonetazos me echaron a tierra sin sentido; pero no antes de haber entrevisto bajo el fúnebre cendal de su negra cabellera el divino perfil de aquella que deslumbró mis ojos en el templo del Socorro.
Era el caso que, en cuanto tenía que hablar a varias personas que se dignaban callar para escucharla, a Juana se le ponía una telilla en la garganta y la voz le salía, como por un cendal, velada, tenue; una voz de modestia histérica, de un timbre singular, que tenía una especie de gracia inexplicable, para muy pocos, y que el público en general sólo apreciaba en rarísimas ocasiones.
La noche borra del cielo los colores, y las nubes, las estrellas, mudos testigos de los pesares y la felicidad de los amantes, aparecen unas tras otras rodeadas de un ligero cendal de bruma, y Siannah no aparece.
Venía cubierto el rostro con un tafetán carmesí; por las gargantas de los pies, que se descubrían, parecían dos carcajes (que así se llaman las manillas en arábigo), al parecer de puro oro; y en los brazos, que asimismo por una camisa de cendal delgado se descubrían o traslucían, traía otros carcajes de oro sembrados de muchas perlas; en resolución, en cuanto el traje, ella venía rica y gallardamente aderezada.
De un balcón sentóse cerca, muy pensativa la dama, en un gran sillón dorado, cuyo respaldo formaba un dosel o guardapolvo en una curva gallarda, de castillos, de leones y de corona adornada; un vistoso brial de seda verde y con labores varias de sirgo y perlas, y en torno de oro recamos y franjas, era su traje; una toca muy más que la nieve blanca y un claro cendal cubrían sus trenzas negras y largas.