cenáculo

(redireccionado de cenáculos)

cenáculo

(Del lat. caenaculum, comedor.)
1. s. m. Reunión de artistas o de personas con aficiones culturales y literarias.
2. RELIGIÓN Habitación en la que tuvo lugar, según el evangelio, la última cena.

cenáculo

 
m. fig.Reunión de literatos, artistas, etc.

cenáculo

(θe'nakulo)
sustantivo masculino
1. reunión de personas que tienen los mismos intereses cenáculos culturales y literarios
2. religión sala en la que tuvo lugar la última cena según el evangelio el cenáculo en el monte Sión
Traducciones

cenáculo

cenacolo

cenáculo

Abendmahlssaal

cenáculo

cénacle

cenáculo

Cenacle

cenáculo

Wieczernik

cenáculo

Cenacle

cenáculo

Cenacle

cenáculo

Cenacle

cenáculo

Cenacle

cenáculo

SMgroup, coterie
Ejemplos ?
La primera vez había sido a mis diez años de edad con León Felipe y Luis Octavio Madero, poeta perdido en las indiferencias de los cenáculos.
Habrá que recordar –los que tenemos memoria, los que ya vamos un poco largo por el camino– cómo aquí se aprobaron las constituciones en casi 200 años de historia republicana, todas se aprobaron en cenáculos.
Y ni siquiera vivieron "lo que viven las rosas"; sino que siguen recitándose en no pocos cenáculos rurales y hasta en algunos rinconcitos urbanos en que brilla el saber.
Sánchez Astudillo, y a arrastraba su gloria por varios cenáculos del saber, con una arrogante figura rectilínea, fuerte, combativa y modulada en las discusiones de la Lengua, manteniendo siempre gallardía en el equilibrio de la idea y de la moral.
Allí estuvo aportando y personalmente junto a la noble causa; aportaba con entusiasmo sugerencias para buscar los mejores caminos que conduzcan al triunfo de la cruzada; estuvo pronto con el apoyo económico para que se sustente la campaña, y concurría con los demás patriotas, a los cenáculos y certámenes que se sucedían, con el fin de llegar hasta la cima de la conquista: aquella de alcanzar la autonomía política-administrativa para su Pueblo.
Estos artistas tienen ya valiosas producciones musicales, grabadas en discos de largo y corto recorrido, que han viajado al otro lado de los mares, llevando el mensaje más sentido de ecuatorianidad, para deshojarlos con emoción, con sabor y dulzor de tierra nativa, en el ánfora de otros cenáculos musicales del ámbito internacional.
Así es como me he atrevido a rescatar los textos, aun completos, elaborados por mí antes de que se me encasillara como un simple autor de textos escolares por unos cuantos senectos críticos que, desde la cómoda asignación de presupuestos estatales o institucionales, les ha sido fácil auto producirse dos o tres libros sellados por editoras subvencionadas y convertirse en las lumbreras de determinadas culturas de oficio. Dioses olímpicos que juzgan o prejuzgan desde sus alfombradas y bien pagadas tumbas o desde las revistas de sus cenáculos.
Luego vinieron, hacia 1966, estos Cuentos estrambóticos que de poco en poco, como toda la obra literaria y artístico musical de Domínguez Hidalgo, comenzaron a circular en los medios escolares; muy distantes de los cenáculos literarios de mafias efímeras y dependientes de grupúsculos demagógicos, ambiciosos, hipócritas y manipuladores.
Habrá que recordar y revisar en la historia venezolana cómo fueron reformadas aquellas constituciones del siglo XIX, las del siglo XX. Todas fueron reformadas en pequeños cenáculos.
«¡Cuánto padecería aquel pobre Leal, que, más pensador que literato, sincero, artista de austera religiosidad estética, ignoraba las miserias y pequeñeces de los escenarios, las luchas de empresa, las cábalas de camarillas y cenáculos!».
Aquel a quien las vidrieras libraron siempre del aire, y cuyos pies se calentaron con los fomentos diversas veces mudados, cuyos cenáculos templa el calor puesto por debajo o arrimado a las paredes; a éste tal cualquier ligero viento le ofenderá, y no sin peligro, porque siendo nocivas todas las cosas que salen de modo, viene a ser peligrosísima la intemperancia en la felicidad: desvanece el cerebro y atrae la mente a varias fantasías, derramando mucho de oscuridad que se interpone entre lo falso y verdadero.
También me acongoja el entrar en una casa llena de riquezas y adornada con artesones dorados; y apriétame el lisonjero pueblo que de continuo corteja a los que disipan sus haciendas. ¿Qué diré de las fuentes que, transparentes hasta lo hondo, se ven en los cenáculos?