celestial

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celestial

1. adj. RELIGIÓN Del cielo, lugar donde van a parar las almas de los bienaventurados. terrenal
2. Que es delicioso, perfecto su cocina es celestial.

celestial

 
adj. Relativo al cielo, como mansión de los bienaventurados.
fig.Perfecto, delicioso.
irón.Tonto o inepto.

celestial

(θeles'tjal)
abreviación
1. religión terrenal relativo a las cosas del mundo espiritual, en oposición a las cosas terrenales y materiales la corte celestial de los santos
2. que es maravilloso, perfecto, delicioso sabor celestial
Traducciones

celestial

celestiale

celestial

Небесен

celestial

ADJ
1. (Rel) → celestial
2. (= delicioso) → heavenly
Ejemplos ?
Pedid a Dios por mi alma y por España, y pensad que al mismo tiempo que vosotros oráis por mí yo estaré, con la gracia del Salvador del mundo, invocando la Virgen María, a Santiago, nuestro patrón, a San Luis y a San Fernando, mis celestiales Protectores, suplicándoles con la antigua fe española, que en mí se fortaleció en Jerusalén, al pie del sepulcro de Cristo, para que en la tierra se os premie como lo que sóis, como cruzados y como mártires.
¡Adiós la más hermosa de las hijas de los hombres!- contestó el cacique enajenado, llevando respetuosamente a sus labios la mano de Lucía... Por piedad, -añadió-, mírame otra vez con esos ojos celestiales.
Rezad un paternóster y un avemaría al arcángel San Miguel, jefe de las milicias celestiales, para que os asista contra los malos espíritus.
Verás mil retorcidas caracoles, mil bucios istrïados, con señales y pintas de lustrosos arreboles: los unos del color de los corales, los otros de la luz que el sol represa en los pintados arcos celestiales, de varia operación, de varia empresa, despidiendo de sí como centellas, en rica mezcla de oro y de turquesa.
Por los Dioses celestiales, que no lo sé, dixo el soldado, ni me importa; mi oficio es matar ó que me maten para ganar mi vida: servir aquí ó allí, es para mí todo uno; y aun puede ser que me pase mañana al campo de los Indios, que dicen que dan á los soldados cerca de media-dracma de cobre al dia mas que en este maldito servicio de Persia.
No, aun así, antes languidecerán las luces mías de muerte, ni previamente de mi fatigado cuerpo se separarán mis sentidos, de que mi justa, mucha fe, de los divinos demande, 190 traicionada, y la de los celestiales suplique en esta postrema hora.
Pero su hermana le replicaba, sosteniéndole que un niño tan estudioso y consagrado necesitaba muy buen alimento; que sin salud no podía haber sacerdotes, y que a alma tan sana no podían malearla las insignificancias de unos cuatro bocados más sabrosos que la bazofia ordinaria y cotidiana, ni mucho menos el humo de un cigarro; y que así como esa alma se alimentaba de las dulzuras celestiales, también el pobre cuerpo que la envolvía podía gustar algo dulce y sabroso, máxime cuando Damiancito le ofrecía a Dios todos sus goces puros e inocentes.
Llévame contigo para que yo también aprenda esa ciencia de no amar sino lo que debo, de no sentir sino lo que conviene, de no pensar sino cosas altas, hondas y celestiales.
entre panfletos. En los templos de lujo los fieles como que entonan prendidos, vivificantes baladas celestiales: "Oh María... madre mía...
Y no los hechos impíos de los falaces hombres a los celestiales placen, lo cual tú olvidas y, pobre de mí, me abandonas en mis males.
Y llevaba la helada mano de la esposa de Hurtado, sobre su volcánico corazón, y calenturienta frente. -¡Mírame...! ¡Mírame...! -continuaba, con esos ojos celestiales-. ¡Qué dichosos vamos a ser...! ¿No es verdad, Lucía...?
Por tanto, creyendo con todas estas razones satisfecho el respeto que debemos tener a las opiniones del género humano y a la dignidad de las demás naciones, en cuyo número vamos entrar, y con cuya comunicación y amistad contamos, nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Venezuela, poniendo por testigo al Ser Supremo de la justicia de nuestro proceder y de la rectitud de nuestras intenciones, imploramos sus divinos y celestiales auxilios, y ratificándole, en el momento en que nacemos a la dignidad, que su providencia nos restituye el deseo de vivir y morir libres, creyendo y defendiendo la santa, católica y apostólica religión de Jesucristo.