celaje

(redireccionado de celajes)

celaje

(Derivado de cielo.)
1. s. m. METEOROLOGÍA Aspecto del cielo cuando tiene nubes tenues y de colorido variado.
2. ARQUITECTURA Abertura acristalada en una pared o un tejado para dar luz a una habitación o una escalera y parte superior de esta abertura. claraboya
3. coloquial Presagio de algo que se desea.
4. NÁUTICA Conjunto de nubes tenues y de varios matices un sombrío celaje cubría el paisaje.
NOTA: También se escribe: celajería

celaje

 
m. Aspecto del cielo surcado de nubes tenues y polícromas.
Conjunto de nubes.
Claraboya o ventana.
fig.Presagio, principio de lo que se espera y desea.

celaje

(θe'laxe)
sustantivo masculino
1. meteorología cielo poco nublado y de variados colores el celaje del atardecer
2. náutica conjunto de nubes tenues y de varios colores el celaje colorido del horizonte
3. arquitectura abertura acristalada en la parte superior de un techo o bóveda para dar luz el celaje del baño
4. anuncio de algo que se desea o espera el celaje de buenos augurios
Traducciones

celaje

skylight

celaje

SM
1. (= nubes) (Meteo) → sky with coloured o (EEUU) colored clouds (Náut) → clouds pl
celajessunset clouds
2. (Arte) → cloud effect
3. (Arquit) → skylight
4. (= presagio) → sign, promising sign, token
5. (Andes, Caribe) (= fantasma) → ghost
como un celajein a flash
Ejemplos ?
Pasamos gran parte de nuestra vida corriendo tras brillantes y engañosos fantasmas, viendo todo cuanto nos rodea al través de mágicos celajes.
Los celajes van tornándose grisáceos y el viento gime sus preludios gélidos, lejos, distantes, a la eclosión solar, ha quedado la joven primavera y la lluvia fecunda del verano ha cesado de bañar con sus caricias la exhausta superficie de la tierra.
Los tonos del crepúsculo pintaban los celajes de incopiables irisaciones, de opalinas transparencias; tras las enhiestas cumbres habíase hundido el sol dejando a su paso los últimos vaporosos pliegues de oro de su esplendorosa clámide; el valle adormecíase al conjuro de las primeras vaguedades precursoras de la noche; empezaban a esfumarse los contornos de los caseríos y de la arboleda; de vez en cuando turbaba el silencio la voz de alguno de los campesinos, que hablaba a distancia, o el rumoroso tintineo de las esquilas del ganado conducido a los apriscos por los pastores; algo dulce y sedante iba adueñándose del panorama, y allá en lo más hondo de etéreos abismos iban apareciendo los luceros y las estrellas, que parecían parpadear rutilantes y misteriosos.
¿En qué gavia descubres, del árbol alta copa, la tierra en perspectiva, del mar incultas orlas? ¿En qué celajes fundas que es bien echar la sonda, cuando, perdido el rumbo, erraste la derrota?
El viento de la pampa, soberano en estas comarcas, había predominado; los celajes, nublados, y nubarrones, junto con los monstruos, y fantásticos cuerpos que dominaban horas antes la esfera, habían desaparecido empujados por él hasta el otro lado de los mares; la atmósfera estaba pura y limpia, el firmamento tachonado de diamantes, y la soberana de la noche ostentaba todo su esplendor: la luna estaba en toda su redondez y plenitud, alumbrando aquel osario, y mirándose en los lagos de sangre.
Alza los ojos al cielo, y el cielo de primavera azul, despejado, puro, que espléndidos hermosean celajes de oro y de grana, do el sol poniente refleja, una bóveda de plomo que sobre su frente pesa, que lo ahoga y lo confunde, sin aire y sin luz en tierra, se le figura, y le faltan para echar el paso fuerzas.
Desde un trono de celajes nacarados y ligeros, cándida, apacible luna brillaba en el firmamento, sobre el pardo caserío derramando sus reflejos, como sobre los sepulcros de un tranquilo cementerio.
Mas cuando tanto atractivo A tu placer contemplares, Guárdate bien, no te ciegues Y sin remedio te abrases. Acuérdate que en el mundo Los bienes van con los males, Las rosas tienen espinas Y las auroras celajes.
Iban delante su mujer y su hija Pepita, y él quedábase atrás, como ya dije dos veces; poníase el sol en el ocaso, como suele; los celajes de grana, inmenso incendio en el horizonte, daban a la fantasía de don Casto inspiración para sus sueños administrativos; él llevaba en la cabeza una epopeya burocrática; sentíase crecer; dentro de él, por una especie de panteísmo oficinesco, veía la esencia de cuanto es el Estado, en sus ramos distintos, pero enlazados.
Cual se ve entre celajes Febo en Abril sereno ya cerca de Ocidente, tal por entre las gasas y plumajes se columbra tal vez el blanco seno y su pecho que late blandamente.
Una tarde sosegada de abril, cuando al horizonte entre dorados celajes y entre ligeros vapores el claro sol descendía, dando lugar a la noche, de quien los luceros daban ya en Oriente resplandores, de tal ya olvidado alcázar, en uno de los balcones, se descubría de lejos, vestido de negro, un hombre, que, en la baranda apoyado, al Occidente encarose, gran rato permaneciendo en una actitud inmoble.
Sus torreones que retaban los celajes con su altiva mueca, quebraron su soberbia y cayeron doblegados al estrépito de sus balaustres doloridos.