ceñidor

ceñidor

s. m. INDUMENTARIA Y MODA Prenda, a modo de faja, que ciñe la cintura. cinta, cinturón, correa, faja, fajín

ceñidor

 
m. Faja, cintura, correa o cordel con que se ciñe el cuerpo por la cintura.
Traducciones

ceñidor

SMsash, girdle
Ejemplos ?
Por eso suenan alegres las chirimías y adules, haciendo que sus compases de sala en sala retumben; por eso amoroso abrazo, despertador de inquietudes, los talles de las hermosas al ceñidor sustituyen; por eso el cendal flotante gira en círculo voluble, revelando lo escondido tras lo que traidor descubre.
Veintiséis o veintisiete primaveras podría contar nuestro protagonista, y era de tez morena, grandes ojos de lánguidas y adormecedoras pupilas, con facciones de correcto dibujo, curvas mejillas, donde azuleaba la barba cuidadosamente afeitada, como el bigote; sus labios eran frescos y encendidos; como de marfil su dentadura, algo grande y desigual; su cabello, abundante y sedoso, tan oscuro como sus bien arqueadas y pobladísimas cejas y como sus larguísimas pestañas, desbordaba por bajo el ala del airoso rondeño gris, y era vigorosa y cenceña su figura, que avaloraban ajustado marsellés, ceñidor y pañuelo de raso azul que lucía a guisa de corbata sobre la bordada y blanca pechera de la camisa.
2 Pajarito, delicias de mi niña, con el que jugar, que en el seno tener, al que la yema del dedo dar, que la apetece, y suele incitar a acres mordiscos, cuando por la nostalgia mía esforzada, a un amado no sé qué gusta de jugar, y consuelito de su dolor, creo que para que entonces su grave ardor se aquiete: contigo jugar, como tú misma, pudiera yo, y los tristes cuidados de mi ánimo aliviar. Tan grato es para mí como cuentan que para la niña esforzada su dorada manzana fue, la que su ceñidor soltó, largo tiempo atado.
Cuando esto hubo dicho, entregó a Ayante una espada guarnecida con argénteos clavos ofreciéndosela con la vaina y el bien cortado ceñidor; y Ayante regaló a Héctor un vistoso tahalí teñido de púrpura.
Leonteo, hijo de Antímaco y vástago de Ares, arrojó un dardo a Hipómaco y se lo clavó junto al ceñidor; luego desenvainó la aguda espada, y acometiendo por en medio de la muchedumbre a Antífates, le hirió y le tumbó de espaldas; y después derribó sucesivamente a Menón, Yámeno y Orestes, que fueron cayendo al almo suelo.
Púsose luego un ceñidor que tenía cien borlones, y colgó de las perforadas orejas unos pendientes de tres piedras preciosas grandes como ojos, espléndidas, de gracioso brillo.
Tu dulce cuna meció festivo amor: tu blanda risa nació bajo su beso: complacido la recibió, y en inefable encanto y sin igual dulzura tus labios inundó: tu lindo talle de gallarda hermosura Venus ornó con ceñidor divino, y, tal vez envidiosa, contemplaba tu celestial figura.
Dijo; y desató del pecho el cinto bordado, de variada labor, que encerraba todos los encantos: hallábanse allí el amor el deseo, las amorosas pláticas y el lenguaje seductor que hace perder el juicio a los más prudentes. Púsolo en las manos de Hera, y pronunció estas palabras: —Toma y esconde en tu seno el bordado ceñidor donde todo se halla.
Todo parecía dormir a la luminosa caricia de la luna, cuando escalando ágil la cañada se destacó a espaldas del lagar la silueta garrida de Toño el de Carambuco, un zagal de no más de veinte años, fuerte, elástico, cenceño, de semblante atezado, de ojos de fiero y franco mirar, de labios gruesos y de pelo bravío; pantalón de pana, rojo ceñidor, recios zapatones de baqueta, blanca camisa, amplio pañuelo azul a guisa de corbata; al hombro, la chaqueta de paño burdo, y en la mano, la indispensable escopeta.
Hallábase entre los teucros Podes, hijo de Eetión, rico y valiente, a quien Héctor honraba mucho en la ciudad porque era su compañero querido en los festines; a éste, que ya emprendía la fuga, Menelao atravesólo con la broncínea lanza, que se clavó en el ceñidor, y el teucro cayó con estrépito.
VII Por premio en el certamen ganó de la hermosura el rico fruto de oro, y a su gentil cintura atáronle las Gracias el blanco ceñidor.
La diosa Atenea de ojos glaucos le dio ceñidor y la adornó con vestido de resplandeciente blancura; la cubrió desde la cabeza con un velo, maravilla verlo, bordado con sus propias manos; y con deliciosas coronas de fresca hierba trenzada con flores, rodeó sus sienes Palas Atenea.