ceñido


También se encuentra en: Sinónimos.

ceñido, a

1. adj. Que se ciñe o ajusta lleva un vestido muy ceñido. apretado
2. ZOOLOGÍA Se aplica al insecto que tiene muy señalada la división entre el tórax y el abdomen la mosca, la hormiga y la abeja son insectos ceñidos.

ceñido, -da

 
adj. fig.Moderado y reducido en sus gastos.
Que se aprieta o ajusta.

ceñido, -da

(θe'ñiðo, - ða)
abreviación
que es o está ajustado o apretado a su superficie pantalón ceñido
Sinónimos

ceñido

, ceñida
Traducciones

ceñido

přiléhavý

ceñido

kropsnær

ceñido

hauteng

ceñido

vartalonmyötäinen

ceñido

moulant

ceñido

pripijen uz kožu

ceñido

ぴったり体に合う

ceñido

꼭 끼는

ceñido

opięty

ceñido

snäv

ceñido

รัดรูป

ceñido

daracık

ceñido

bó sát người

ceñido

贴身的

ceñido

ADJ
1. [vestido] → figure-hugging; [traje] → tight-fitting; [vaqueros] → skintight
2. (= reducido) una novela ceñida a las normas clásicasa novel that sticks close to classical principles
ceñido y cortobrief and to the point
3. [curva] → tight
Ejemplos ?
Yo no te canto por lo que eres, sino por lo que no me has dejado ser. Por no darme otra vida. Por haberme ceñido. Me has brindado sólo desnudez.
Le hallé en su cámara apurando a sorbos una taza de café, ya calzadas las espuelas y ceñido el sable: —Bradomín, ahora soy contigo.
Beatriz, su hermana, le disputa el puesto, a la que el nombre le es tan bien ceñido que ya no sólo el bien que aquí es honesto, mientras que viva, alcanzará cumplido; mas para hacer feliz tendrá aún arresto, entre tanto señor, a su marido, el cual, cuando este mundo ella abandone, verá que el sol benefactor se pone.
Parece, casi, que la Naturaleza se ha complacido en el caso del hombre en una máxima economía, y que ha medido el equipo animal del hombre con tanta ruinidad, con tan ceñido ajuste a la máxima necesidad de una existencia en germen, como si quisiera que una vez se hubiera levantado el hombre, por fin, desde la más profunda rudeza hasta la máxima destreza, hasta la interna perfección de su pensar y, de ese modo (en la medida en que es posible sobre la tierra), hasta la felicidad, a él le correspondiera todo el mérito y sólo a sí mismo tuviera que agradecérselo; como si le hubiera importado más su propia estimación racional que cualquier bienestar.
Y desabrochándose Joseíto la cazadora y el chaleco, dejó ver su torso eleoante ceñido por un mantón, por un rico mantón de Manila blanco y azul, uno de los que hasta aquel día había sido una de las no realizadas aspiraciones de Soledad, la costurera más bonita del barrio de La Pelusa.
El cortejo se componía casi exclusivamente de gente marinera, y preciso fue que me lo advirtiesen para que yo cayera en ello, pues, a juzgar por el vestido, lo mismo podían ser aquellos hombres jornaleros de taller, o caldistas al menudeo: tanto abundaba entre ellos el hongo fino, la americana, la gorrita de seda, el pantalón ceñido y hasta los botitos de charol.
Es algo eminente y su cumbre llana, desde la cual toda la isla se descubre; sus faldas son muy escabrosas, por lo ceñido que le tienen infinidad de rocas inaccesibles, de manera que la subida es muy difícil y siempre lo fuera si los españoles no hubieran tomado el trabajoso afán de hacer dicha senda, como ahora contaré.
Lolo, rodeado, aclamado por un pueblo de ladrillosas criaturas, ceñido por los brazos desnudos de la esposa, con la cabellera despeinada y revuelta, brillador el mirar y cubierto de sangre el ropaje, espejeado el cuchillo por la nocturna luz, y el rival apuñalado ante sus plantas, revivía las imágenes bravamente bellas de los capitanes de Ramsés, de los que impusieron al África el señorío de la invencible Themis.
Aquel día llevaba un cuello todavía más alto que de costumbre; y, ceñido en su uniforme, tenía el busto tan estirado a inmóvil, que toda la parte vital de su persona parecía haber bajado a sus dos piernas, que se levantaban cadenciosamente, a pasos marcados, con un solo movimiento.
Todas las tardes, la hija de Bonaret veía a su ídolo, ya ceñido por el brillante uniforme, ya elegantemente vestido con chaqueta de terciopelo y calzón de punto gris, al trote de su caballo bayo de pura sangre; y sin poder detallar las facciones del gallardo oficial, la deslumbraba el relámpago de sus ojos, que al paso se clavaban rápidamente en el rostro de la niña.
¡Liberador ceñido de grilletes, sin cuyo esfuerzo hasta hoy continuaría sin asas la extensión, vagarían acéfalos los clavos, antiguo, lento, colorado, el día, nuestros amados cascos, insepultos!
que solo puedo postrarme con mi lira Delante de esas nubes con que ceñido estás, Porque mi acento débil en mi garganta espira Cuando al cruzar el éter relampagueando vas.