cayo


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cayo

s. m. GEOGRAFÍA Islote llano y arenoso muy común en el mar de las Antillas y en el golfo de México.

cayo

 
m. geog. Isla rasa y arenosa, abundante en el mar de las Antillas y en el golfo de México.

Cayo

 
Distrito del SE de Belice, limitado al O por Guatemala; 5 338 km2 y 28 800 h. Cap., la c. homónima (6 000 h).
Traducciones

cayo

key, cay

cayo

SM (Antillas) → islet, key
Cayo HuesoKey West
Ejemplos ?
Enojóse con Herenio Macro, porque saludándolo le llamó solamente Cayo. Y no se quedó sin castigo un soldado aventajado porque le llamó Calígula: siendo éste el nombre que se le solía llamar, por haber nacido en los ejércitos y ser alumno en las legiones.
De un salto cayo sobre aquel sepulcro y empezó a remover furiosamente los escombros, tarea que secundaron en breve los compañeros que llegaban, pero después de grandes esfuerzos sólo encontraron tres cadáveres.
Una es la de comer —que dicen que es la primera y yo creo que sí—, la segunda es la de vestirse y la tercera es la de dormir bajo techo. ¿Y mucha gente cómo vive en esta Habana? Vaya al barrio de Cayo Hueso y verá 200 edificios de solares. Viven hacinados.
Lo que se cobra del ladrón se restituye con justicia cuando se le quita con violencia. Yo, Cayo, no trazo conjura; antes formo tribunal; a ser jueces convoco los amigos, no a ser conjurados.
Pon cincuenta y seis años que después el divino Augusto gobernó la República; añade veintitrés de Tiberio; próximamente cuatro de Cayo; veintiocho de Claudio y de Nerón; aquel largo y único año de Galba, Otón y Vitelio, y, en fin, seis que llevamos de este feliz principado en que Vespasiano dirige la República, y suma ciento veinte años desde la muerte de Cicerón hasta hoy día, que es la vida de un hombre.
Y si se dice que no debió costarle mucho mostrar fuerzas en cuanto a aquellos que ni por su nacimiento ni por su muerte conmovieron a la ciudad, observaremos que vio a Tiberio Graco y a Cayo, a los que si se niega que fueron buenos, no se negará que fueron grandes, muertos y privados de sepultura: y sin embargo, a los que la consolaban y compadecían su desgracia, contestó: «Nunca cesaré de llamarme dichosa por haber dado vida a los Gracos».
Y no los maltrataron, y vencieron sin recibir daño Cayo Mario en Italia, el divo Julio en Francia, y Druso, Nerón y Germánico en sus propias tierras; después de esto, se convirtieron en burla y escarnio las grandes amenazas de Cayo César.
Pero ya quiero tratar el asunto con más fuerza y aliento, exponiendo también de antemano que con los tiempos se mudan los caracteres y modos de decir; así como comparado Cayo Graco con Catón, el viejo es más lleno y copioso, así también es más pulido y adornado que Graco, así Cicerón más claro y de un gusto más fino y elevado que los dos, y Corvino más suave, más dulce y más estudiado que Cicerón.
Entonces comenzó a descubrirse el otro César, joven de esperanzas y bella índole, hijo adoptivo de Cayo julio César, quien como llevo dicho, se llamó después Augusto.
No quiero, digo, indicarlo, porque acaso entonces se permitían y eran lícitas semejantes especulaciones; pero es indudable que con estas artes aprendió Pompilio aquellos ritos de la religión, cuyo ejercicio divulgó y cuyas causas enterró; por eso se receló él mismo de lo que aprendió, y el Senado quemó los libros en que se contenían estas necedades; en esta inteligencia, ¿para qué Varrón me quiere alegar no sé qué otras causas, al parecer físicas de aquellos ritos; que si los insinuados libros se hallaran, sin duda no los quemaran; ni acaso estos que escribió y dedicó Varrón al pontífice Cayo César y dio a luz tampoco los quemaran los senadores si realmente las contuvieran?
Hubo un viejo, llamado Turanio, de puntual diligencia; y habiéndole Cayo César jubilado en oficio de procurador sin haberlo él pedido, por ser de más de noventa años, se mandó echar en la cama y que su familia le llorase como a muerto.
Los cinco libros primeros de los Annales de Cornelio Tacito : que comienzan desde el fin del Imperio de Agusto hasta la muerte de Tiberio... (Madrid, 1615), de Cayo Cornelio Tacito.