catarro

(redireccionado de catarros)
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catarro

(Del lat. catarrhus < gr. katarrhos < katarrheo, correr un líquido de arriba abajo.)
s. m. MEDICINA Afección de las vías respiratorias altas, acompañada de secreción mucosa. constipado, resfriado

catarro

 
m. med. Inflamación de una membrana mucosa con aumento de su secreción, esp. de las vías aéreas.

catarro

(ka'taro)
sustantivo masculino
medicina infección de las vías respiratorias catarro pulmonar
Sinónimos

catarro

sustantivo masculino
Traducciones

catarro

cold, catarrh, chill

catarro

catarro, refredat

catarro

katar, forkølelse

catarro

kataro, malvarmumo

catarro

rhume, catarrhe

catarro

katar

catarro

răceală

catarro

katarr, förkylning

catarro

katar

catarro

nuha

catarro

hunjavica

catarro

カタル

catarro

카타르

catarro

katarr

catarro

โรคหวัดที่มีน้ำมูกไหลออกมา

catarro

akıntı

catarro

chứng chảy, viêm chảy

catarro

粘膜炎

catarro

SM (Med) (= resfriado) → cold; (= mucosidad) → catarrh
pescarse o pillarse un catarroto catch a cold
catarro crónico del pechochest trouble

catarro

m. catarrh, cold, sniffle;
___ de pecho, bronquialchest cold.

catarro

m cold, runny nose; tener — to have a cold
Ejemplos ?
El médico, después de mirarme un instante fijamente, me pidió permiso, me examinó los oídos, la cara, el paladar, y habló no sé qué de obstrucción, de oclusión, para sacar en limpio que, por efecto de algunos catarros tenaces, que en efecto, yo había sufrido, uno de los sentidos corporales no ejercía sus funciones.
Sacase de él una resina que hace las veces y provechos de la trementina; cura enfermedades y dolores que proceden de frio, ella y el agua en que se cuece la raíz y el palo sana los catarros; también sirve la resina por incienso para perfumes.
Está débil, sin duda; pero no se ha de juzgar por las apariencias de lo que es capaz de resistir aquel temperamento; detrás de aquella delicadeza, de aquel palidísimo color, de aquellos músculos sutiles, hay un vigor, una resistencia vital que no puede sospechar el que le ve y no conoce su fibra. Los catarros le molestan a menudo.
Sin embargo, como en provincia no hay originalidad posible en el vivir y es fuerza que todos vayan unos tras otros como mulos de reata, la perspectiva de encontrarme sólo en el salón del Casino de la Amistad, en aquel salón lúgubre cuando no lo puebla el ruido de las disputas; el terror de pasarme la velada en compañía de tres o cuatro catarros crónicos (el senado machucho que no suelta por nada su rincón)...
Cada cual tenía su especialidad: el uno se sabía de memoria las óperas, y en el entreacto nos cantaba todo el acto pasado y el futuro; el otro estaba fuerte en argumentos: sabía al dedillo la letra de los recitados, y por él nos enterábamos de lo que decía el coro, y del motivo por qué andaba tan furioso el tenor, o la tiple tan melancólica; el de más allá despuntaba en la crónica de entre bastidores, y nos revelaba secretos psicofísicos, que son clave de muchas ronqueras, de varios catarros y de ciertos «gallos» intempestivos.
Era el niño seco, delgaducho, encogido de hombros, de color de aceituna; un museo de sarampión, viruelas, escarlatina, ictericia, catarros, bronquitis, diarreas; y vivía malamente gracias al jarabe de rábano yodado y a la Emulsión Scott.
Señales de agua: Ver llover, no tener para vino, ahogarse en ella. Señales de sereno: Catarros a la mañana, reumas y dolor de muelas.
Acariciaba a los niños, no entraba nunca en la taberna, y, además, inspiraba confianza por su moralidad. Acertaba especialmente en los catarros y en las enfermedades del pecho.
Así es, que cuando Primitivo abandonaba el lecho y podía asistir a la escuela, primero, y a los estudios del Instituto y preparatorios después, contaba sus viajes al aula por triunfos y por catarros.
No era, en apariencia a lo menos, muy poética su conversación. Los catarros que martirizaban a la pobre cantante eran tema de la mayor parte de sus diálogos, al empezarlos por lo menos.
Cuando se agotaba el tema de las vicisitudes de sus aburrimientos, fríos, catarros y demás tristezas cotidianas, Feliciano iba poco a poco renovando la conversación mediante referencias a otros horizontes de vida desconocidos para Marcela.
-Le aseguro a usted -dijo al interrogarle yo- que a veces, a pesar de lo encariñado que estoy con el niño y de lo bien que a mi lado estudia, me dan ganas de mandarlo al África otra vez, a nuestro Colegio. ¡Se pasa el invierno empalmando catarros y tiritando!