cataplasma

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cataplasma

(Del gr. kataplasma, emplasto.)
1. s. f. FARMACIA Sustancia blanda y pastosa que se aplica sobre alguna parte del cuerpo con fines sedativos. embroca
2. coloquial Persona pesada y fastidiosa deja de quejarte y no seas tan cataplasma. plasta

cataplasma

 
f. med. Composición de consistencia blanda, que se aplica a una parte del cuerpo como emoliente o calmante.
com. fig. y fam.Persona achacosa o pesada.

cataplasma

(kata'plazma)
sustantivo femenino
1. farmacología sustancia blanda y pastosa que se extiende sobre alguna parte del cuerpo cataplasmas para aliviar el dolor
2. persona enfermiza, pesada y fastidiosa que se queja por demás ¡Qué cataplasma eres! Estás quejándote permanentemente.
Sinónimos

cataplasma

sustantivo femenino
Traducciones

cataplasma

cataplasme

cataplasma

كمد

cataplasma

SF
1. (Med) → poultice
2. (= persona) → bore

cataplasma

f. poultice.

cataplasma

f medicinal plaster, poultice
Ejemplos ?
Este aceite ha estado presente en bálsamos, emplastes, ungüentos, linimentos y cataplasmas para quemaduras, durezas de la piel, otitis, heridas, torceduras y luxaciones.
El olor caliente de las cataplasmas se mezclaba en su cabeza con el verde olor del rocío; escuchaba correr sobre la barra los anillos de hierro de las camas y oía dormir a su mujer.
-¡Barkis se va a poner más contento! -dijo Peggotty enjugándose los ojos con el delantal; esto va a sentarle mejor que todas sus cataplasmas y sus fricciones.
No gano tanto, señora, en un mes de rapar barbas, abrir cerquillos, aplicar clisteres, sacar muelas y poner ventosas y cataplasmas.
Temería a que la sombra de mis antepasados viniese a despertarme en mi lecho nupcial, y que, cogiendo a mi esposo por la cabellera, me le llevase, en un traje impropio a los ojos de la decencia, al lado de un enfermo con cataplasmas, a medir sus fuerzas en algún vergonzoso litigio en donde el que defiende tiene que avergonzarse con el ofendido o a tomar y recibir cuentas, entre montones de fardos, cuyo olor de fábrica trastorna los nervios.
Paso casi todo el día, frotando sus dedos rígidos y duros como una piedra; empleo mis delicadas manos en preparar mal olientes lociones, tocando asquerosos lienzos y fétidas cataplasmas.
Yo, mezquina, lo primero que puedo decir es que fui casada con un marido más viejo que mi padre, y además de esto más calvo que una calabaza y más flaco que un niño, guardando de continuo la casa cerrada con cerrojos y cadenas.» Cuando hubo dicho esto, comenzó la otra y dijo: «Pues yo sufro otro marido gotoso, que tiene los dedos tuertos de la gota y es corcovado, por lo cual nunca tengo placer, y estoy fregándole de continuo sus dedos endurecidos como piedra con medicinas hediondas y paños sucios y cataplasmas, que ya tengo quemadas estas mis manos, que solían ser delicadas, que cierto yo no represento oficio de mujer, más antes uso de persona de médico, y aun bien fatigado.
La señora Bovary venía a verle. Le traía lienzos para sus cataplasmas, y le consolaba, le animaba. Por lo demás, no le faltaba compañía, sobre todo, los días de mercado, cuando los campesinos alrededor de él empujaban las bolas de billar, esgrimían los tacos, fumaban, bebían, cantaban, bailaban.
Por más que variaban las pociones y se cambiaban las cataplasmas, los músculos se iban despegando cada día más, y por fin Carlos contestó con una señal de cabeza afirmativa cuando la señora Lefrançois le preguntó si no podría, como último recurso, hacer venir de Neufchâtel al señor Canivet, que era una celebridad.
El dolor de muelas era rebelde a cataplasmas, emolientes, pediluvios y sangrías, que en aquel siglo la ciencia odontálgica andaba tan en mantillas, que cirujano ó barbero alguno de toda la cristiandad no se habría atrevido á emplear lamedor de gatillo mientras hubiese cachete hinchado.
Y ello fué que sin más que enjuagatorios de hierba santa con leche, cataplasmas de llantén con vinagrillo y parches de tabaco bracamoro en las sienes, á los tres días estuvo Su Santidad Gre- gorio XIII como nuevo; y tanto, que hasta la hora de su muerte, que acaeció años más tarde, no volvió á dolerle muela ni diente.
Los kallawayas son expertos herbola­rios especializados en el↵conocimiento de distintos tipos de ecosistemas, en la recolección de plantas↵medicinales (hojas, raíces, flores, semillas, resinas) y en la combinación de↵éstas para elaborar ungüentos, cataplasmas e infusiones, que utilizan en la↵curación de diferentes dolencias físicas.