católico

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También se encuentra en: Sinónimos.

católico, a

(Del lat. catholicus < gr. katholikos, universal.)
1. adj. RELIGIÓN Del catolicismo.
2. s. RELIGIÓN Persona que profesa el catolicismo.
3. HISTORIA Denominación que se aplicaba a algunos reyes de España, en especial a Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla.
4. no estar muy católico coloquial No estar en perfectas condiciones de salud hoy no estoy muy católico.

católico, -ca

 
adj. Universal.
Verdadero, cierto, infalible, de fe divina.
Renombre que de antiguo tenían los reyes de España, y esp. aplicado a Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla.
fig. y fam.Sano y perfecto.
adj.-s. Que profesa la religión católica.
catol. Díc. esp. de la Iglesia Romana, cuya cabeza visible es el Papa.

católico, -ca

(ka'toliko, -ka)
abreviación
religión que practica la religión católica familia católica
Sinónimos

católico

, católica
adjetivo
universal*, cosmopolita, ecuménico, mundial, internacional.
En su sentido etimológico.
Traducciones

católico

catholic

católico

католик, католически

católico

católico

católico

katolický, katolík

católico

katolik, katolsk

católico

katolinen

católico

catholique

católico

katolički, katolik

católico

カトリックの, カトリック教徒

católico

가톨릭교도, 가톨릭교의

católico

katholiek

católico

katolikk, katolsk

católico

katolicki, katolik

católico

katolik, katolsk

católico

นิกายคาทอลิค, ผู้นับถือนิกายคาทอลิค

católico

Katolik

católico

theo Công giáo, tín đồ Công giáo

católico

天主教

católico

/a
A. ADJ (Rel) → Catholic, Roman Catholic
no católiconon-Catholic
no estar muy católicoto be under the weather
B. SM/FCatholic
Ejemplos ?
Ereigtando epanquelicas churchas en Espania, ellas serán menos puquito warrantadas que las católicas contra la derrumbamienta por yours contrimanes?
Me basta considerar la combinación pavorosa de los acontecimientos humanos desde su único punto de vista verdadero, desde las alturas católicas.
Se lucha en todas partes, y con mayor encarnizamiento en las naciones católicas; así, en Francia se tiene que pasar de las controversias verbales a los actos violentos.
Por desgracia, obedeciendo a las tendencias de su siglo, tomaron por punto de partida, no al hombre social, vivo y real, que es el doble producto de la naturaleza y de la sociedad, sino el yo abstracto del individuo, al margen de todos sus lazos naturales y sociales, aquel mismo a quien divinizó el egoísmo cristiano y a quien todas las iglesias, tanto católicas como protestantes, adoran como su dios.
Pero que este Ramus ó la Ramea, fundador de una catedra de matemáticas en el colegio real de Paris, buen filósofo en un tiempo en que casi no se podian contar mas que los tres, Montagne, Charron y Thou el historiador; que este Ramus, hombre virtuoso en un siglo de crímenes hombre amable en la sociedad, y aun si se quiere con talento; que un hombre semejante haya sido perseguido toda su vida; que haya sido asesinado por los profesores y estudiantes de la universidad; que se hayan arrastrado los miembros ensangrentados de su cuerpo por las puertas de todos los colegios, como una justa reparacion hecha á la gloria de Aristóteles; que este horror haya sido cometido con grande edificacion de las almas católicas y piadosas; ¡Oh, Franceses!
Y en prime lugar, a los miembros de las asociaciones católicas, que con valentía y a costa de sacrificios, a menudo dolorosos, se han mantenido fieles a Cristo y no han estado jamás dispuestos a ceder en aquellos derechos que un solemne pacto había auténticamente garantizado a la Iglesia y a ellos.
Vosotros, hijos de la Revolución, venís a sacar a España de su tradicional abatimiento, a despreocuparla, a disipar las tinieblas religiosas, a mejorar sus anticuadas costumbres, a enseñarnos esas utilísimas e inconcusas «verdades de que no hay Dios, de que no hay otra vida, de que la penitencia, el ayuno, la castidad y demás virtudes católicas son quijotescas locuras, impropias de un pueblo civilizado, y de que Napoleón es el verdadero Mesías, el redentor de los pueblos, el amigo de la especie humana....» ¡Señores!
Se originó de aquí una especie de guerra intestina entre los estómagos y las conciencias, atizada por el inexorable apetito y las no menos inexorables vociferaciones de los ministros de la Iglesia, quienes, como es su deber, no transigen con vicio alguno que tienda a relajar las costumbres católicas: a lo que se agregaba el estado de flatulencia intestinal de los habitantes, producido por el pescado y los porotos y otros alimentos algo indigestos.
Aquí, los collares de la desgraciada emperatriz; aquí, los de las princesas; aquí, los de las reinas, de las actrices, de las impuras, de las archimillonarias, de las odaliscas turcas, de las imágenes católicas...
Las tácticas militares que empleamos no fueron aprendidas de la insurgencia centroamericana, sino de la historia militar mexicana, de Hidalgo, Morelos, Guerrero, Mina, de la resistencia a la invasión yanqui en 1846-1847, de la respuesta popular a la intervención francesa, de las grandes gestas heroicas de Villa y Zapata, y de las luchas de resistencia indígena a todo lo largo de la historia de nuestro país. Segundo: nuestro EZLN no tiene liga alguna con autoridades religiosas católicas ni de ningún otro credo.
Porque, según las enseñanzas católicas, la autoridad del Padre y Señor celestial se extiende a los padres y a los amos; y por ello dicha autoridad toma de El necesariamente, no sólo su origen y su eficacia, sino también su naturaleza y su carácter.
-Claro que hablamos del Estado, no como lo conocemos constituido ahora y como funciona en esta o en aquella otra nación, sino que pensamos en el Estado según su verdadero concepto, esto es, en el que toma sus principios de la recta razón, y en perfecta armonía con las doctrinas católicas, tal como Nos mismo lo hemos expuesto en la Encíclica sobre la constitución cristiana de los Estados.