casulla

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casulla

(Del bajo lat. casubla, capa con capucha < lat. casa, choza, cabaña.)
s. f. INDUMENTARIA Y MODA, RELIGIÓN Vestidura que se pone el sacerdote para celebrar la misa.

casulla

 
f. liturg. Vestidura que se pone el presbítero sobre todas las demás para celebrar la misa.

casulla

(ka'suλa)
sustantivo femenino
vestidura que usa el sacerdote para celebrar la misa casulla blanca
Sinónimos

casulla

sustantivo femenino
Traducciones

casulla

chasuble

casulla

Casula

casulla

chasuble

casulla

kazuifel

casulla

Casula

casulla

Ornát

casulla

Messukasukka

casulla

Mässhake

casulla

SFchasuble
Ejemplos ?
Los religiosos eran arrastrados por los claustros, aporreados o cruzados con las bayonetas; los altares ardían; la bodega, inundada de vino, se llenaba de beodos, que bailaban vestidos con las casullas y las capas pluviales de los ornatos.
Consistía éste en sederías de Manila, paño de San Fernando, alhajas, casullas de lama y brocado, mantos para imágenes y lujosos paramentos de iglesia.
odos la recuerdan, porque vivió muchos, muchos años, y tres generaciones la han visto envejecer lentamente, en su tienda angosta, entre rollos de estambre, piezas de pasamanería, rechamantes galones de oro y plata para casullas, y sartas de almas de bellotas, de madera torneada, que, colgadas de clavos, producían, al entrechocarse, un castañetear de huesecillos de muertos.
En cálices, patenas, custodias, incensarios, casullas, capas pluviales, mitras, palios del altar, y mantos de la Virgen, y molduras del tabernáculo, y aureolas de los santos, debían emplearse los resplandores del metal precioso; y el usarlo para vender y comprar cosas profanas, miserias y vicios de los hombres, le parecía terrible profanación, un robo al culto.
Osténtanla en sus coronas y en sus cetros monarcas poderosos que pasan ante mí en incontable procesión; osténtanla en sus tiaras la serie de pontífices que más allá contemplo; en sus mitras, es otra de prelados que diviso a lo lejos; en sus casullas, legión innumerable de sacerdotes.
La muchedumbre contemplaba ansiosa desde las murallas la marcha lenta de la procesión, el resplandor de las bizantinas casullas con sus fajas blancas orladas de negras cruces, el centellear de la mitra de terciopelo rojo con piedras preciosas y el brillo de los lustrosos cráneos de los sacerdotes.
Por todas partes se veían cruzar escuderos caracoleando en sus corceles ricamente enjaezados, reyes de armas con lujosas casullas llenas de escudos y blasones, timbaleros vestidos de colores vistosos, soldados cubiertos de armaduras resplandecientes, pajes con capotillos de terciopelo y birretes coronados de plumas, y servidores de a pie que precedían las lujosas literas y las andas cubiertas e ricos paños, llevando en sus manos grandes hachas encendidas, a cuyo rojizo resplandor podía verse a la multitud que, con cara atónita, labios entreabiertos y ojos espantados, miraba desfilar con asombro a todo lo mejor de la nobleza castellana, rodeada en aquella ocasión de un fausto y un esplendor fabulosos.
El señor obispo continuó, cada vez más disgustado: -El techo de la iglesia se viene abajo por falta de retejo, como el crédito de España por falta de probidad y economía; las paredes están cuarteadas porque se cuela en ellas el agua con tanta facilidad como las ideas inmorales y disolventes en la sociedad española; el interior del templo está negro por falta de blanqueo, como el porvenir de nuestra patria por falta de patriotismo; los santos parecen diablos; las campanas disuenan a todo Dios que las oye; el palio no puede ya paliar la decencia con la vejez; las albas se ven negras para no caerse a pedazos; las casullas son un trapo delante y otro detrás...
Y desenredando y devanando el retorcido hilillo dorado con que recamaba casullas, estolas y mantos de imagen, solía pensar para el raído coleto: «La maldita gitana hablome de apalear el oro, porque siempre lo traigo entre mis manos pecadoras...
Mientras se terminaba la fábrica del templo, cuya consagración solemne se hizo en 1673, la comunidad franciscana levantó una capilla provisional en el sitio que hoy ocupa la de Nuestra Señora del Milagro. Esos frailes no usaban manteles ni colchón, y sus casullas para celebrar misa, eran de paño o de tafetán.
Que esta casulla antigua se usaba en el siglo XIII es indudable; pues, según la opinión más corriente entre los arqueólogos, se usaron hasta el siglo XVI, en que se comenzó á recortar la tela de las casullas, que impedía manejar bien los brazos, con riesgo de alguna profanación, sobre todo en el manejo del caliz después de la consagración, ó al dar la comunión á los fieles.
Que las casullas ricas de la Edad Media eran de oro y seda, y sobre todo en el siglo XIII, es indudable. Las de plata y seda se creen ya posteriores, y, según algunos, son del siglo XIV.