casucha

(redireccionado de casuchas)

casucha

s. f. despectivo Casa pequeña y destartalada el pobre vive en una casucha miserable.
NOTA: También se escribe: casuca
Traducciones

casucha

slum
Ejemplos ?
La línea sombría de las fortificaciones rodeaba aún a la población como una cintura de hierro; las comunicaciones eran difíciles; se creería que ningún hecho pudiese envolverse en misterio, y que la gente viviese como bajo vidrio; y, sin embargo, latía el drama a favor de la misma calma pantanosa, del yerto sosiego que envolvía a la ciudad, dividida en dos grupos: el pueblo viejo, con sus iglesias, conventos y edificios públicos, Audiencia y Capitanía, y el barrio de los pescadores, con sus casuchas humildes y su naciente comercio.
Colábase el viento por entre las cañas de las casuchas, y en medio del turbión que arreciaba, algunas gentes investigaron el horizonte.
En una tortuosa callejuela, entre varias míseras casuchas, se alzaba una de paredes entramadas, alta y desvencijada. Vivían en ella gente muy pobre; y lo más mísero de todo era la buhardilla, en cuya ventanuco colgaba, a la luz del sol, una vieja jaula abollada que ni siquiera tenía bebedero; en su lugar había un gollete de botella puesto del revés, tapado por debajo con un tapón de corcho y lleno de agua.
Las casuchas se tocaban, y era tan reducido el espacio que mediaba entre una hilera y la de enfrente, que en verano solían tender una cuerda desde un tenducho al opuesto; toda la calle olía a pimienta, azafrán y jengibre.
A mi paso, los tímidos rayos lunares fueron dejando ver una extensa llanura donde se miraba un desordenado montón de casuchas muy negras, como tiznadas de carbón, y el arrastre de siempre me impulsó hacia ellas.
¿Qué mano avara cortaría el limonero del Señor...? Miracielos; casuchas nuevas, con descrédito del color; antaño hubiera allí una tapia Y una arboleda y un portón.
Obedecí, falto de toda voluntad, y entramos por una calle de huertos y casuchas bajas que humeaban en la paz del crepúsculo, esparciendo en el aire el olor de la pinocha quemada.
Cuando, al cruzar un valle, encontraban obstáculos, sementeras y algunas veces casuchas de gentes sencillas y pacíficas, él arrasaba todo para abrirse paso, desafiando los consejos de Ayar Uchu para no matar los árboles ni dañar la ajena heredad.
El mismo sistema se usaba en el piso de los balcones, por medio de una especie de canutos, de que todavía puede verse uno que otro ejemplar de aquel uso, trasmitido hasta casi mediados de este siglo, en la antigua casa de Correa y en la de Martínez, así como se encuentran vestigios de aquellas casuchas de piedra en bruto, con pared de una vara de espesor, frente al Portón de San Juan de entonces (hoy Camacuá No 2 a 6), y de las de tejado con su ventanilla en el techo, como la existente en la calle hoy de Ituzaingó al norte, inmediato al antiguo Café de Don Adrián, de que eran parroquianos en su tiempo, al buen chocolate, los hispanos tenderos de la inmediación.
No tratemos de restaurarlo, sino en vez de ello demosles las gracias por el trabajo, si no por el motivo, y emprendamos, no la reconstrucción del antiguo pueblo de casuchas, sino la construcción, sobre un lugar despejado, del templo que la humanidad ha estado esperando durante tanto tiempo.' "Por la iluminación de la nueva enseñanza, la gente comenzó a reconocer que el lugar estrecho en el cual la república se había convertido no era sino el portal angosto y amenazador de un futuro de bienestar y felicidad universal, tal como solamente los profetas Hebreos tenían colores lo bastante fuertes para pintarlo.
En tan peregrina aldea, de caprichoso plano, levántanse las casuchas de frágil caña y estera leve, junto a las palmeras que a la puerta vigilan; limpio y brillante, reposando en la arena blanda sus caderas amplias, duerme, a la puerta, el bote pescador, con sus velas plegadas, sus remos tendidos como tranquilos brazos que descansan, entre los cuales yacen con su muda y simbólica majestad, el timón grácil, la calabaza que “achica” el agua mar afuera y las sogas retorcidas como serpientes que duermen.
Recordábanse de casos lejanos y semejantes y, en las casuchas poníanse velas a los santos por el regreso de los infelices, en cuyas casas, la tragedia había hecho enmudecer de dolor a los suyos.