castellar


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castellar

s. m. BOTÁNICA Todosana, planta.
Sinónimos

castellar

sustantivo masculino
Ejemplos ?
Así el virrey conde de Castellar como sus sucesores, duque de la Palata, conde de la Monclova y marqués de Castelldosríus, designaron para el gremio de camaroneros y pescadores de bagres el espacio, en la calle que aún se conoce por la de la Pescadería, desde la reja de la cárcel de corte (hoy Intendencia) hasta la puerta de palacio, que dista sesenta varas de aquélla.
Bajo el gobierno del virrey conde de Castellar se decretó la traslación de las cajas reales y mitayos de Castrovirreina al mineral de Otoca, en la provincia de Lucanas.
El señor don Melchor de Liñán y Cisneros entró en Lima, con el carácter de arzobispo, en febrero de 1678; pero teniendo el terreno tan bien preparado en la corte de Madrid que, cinco meses después, Carlos II, destituyendo al conde de Castellar, nombraba a su ilustrísima virrey del Perú; y entre otras mercedes, concediole más tarde el título que el arzobispo transfirió a uno de sus hermanos.
Esta historia me la contaba en tanto me servía el plato. Al terminar me habló así -Ya sabe el Señor Marqués de Bradomín la vida y milagros de Fray Lope Castellar.
Baltasar de la Cueva, conde de Castellar y de Villa-Alonso, marqués de Malagón, señor de las villas de Viso, Paracuellos, Fuente el Fresno, Porcuna y Benarfases, natural de Madrid, hijo segundo del duque de Alburquerque, caballero de Santiago, alguacil mayor perpetuo de la ciudad de Toro, alfaqueque de Castilla y vigésimo virrey del Perú, entró en Lima el 15 de agosto de 1674, ostentando -dice un historiador- en acémilas lujosamente ataviadas la opulencia que solían sacar otros virreyes.
CAMPO DE GIBRALTAR: Algeciras, Barrios (Los), Castellar de la Frontera, Jimena de la Frontera, Línea de la Concepción (La), San Roque, Tarifa.
EL CONDADO: Arquillos, Castellar, Chiclana de Segura, Montizón, Navas de San Juan, Santisteban del Puerto, Sorihuela del Guadalimar, Vilches.
Blasco Núñez de Vela, o lo chismeaban con la corona, como pasó con el conde de Castellar y otros, hasta alcanzar su destitución o relevo; y aun éste logrado, le ajustaban las clavijas en el juicio de residencia.
De tiempo en tiempo se agitaba y movía una mano lívida, con estremecimientos nerviosos. Fray Lope Castellar nos esperaba en la sacristía leyendo el breviario.
No paró en esto. Castellar dispuso se llevasen a la catedral las imágenes de la Virgen del Rosario, Santo Domingo y Santa Rosa en procesión solemne, que atravesó muchas calles ricamente adornadas y en las que había altares y arcos de mucho coste.
Juan del Corro no se daba por vencido, atribuyendo su desventura a ardides de enemigos y envidiosos. Castellar, acompañado de todos los funcionarios y gente notable de Lima, presenció, al fin, un ensayo, y quedó convencido de que eran nulas las ventajas y soñadas las utilidades del nuevo sistema que a tantos había alucinado; pero quedó memoria -bien risible, por cierto- del entusiasmo y fiestas con que fue acogido.
El 7 de julio de 1678, cuando tenía lugar en Lima una procesión de rogativa, a consecuencia de un terrible terremoto que en el mes anterior dejó a la ciudad casi en escombros, recibió el conde de Castellar una real orden de Carlos II, en que se lo intimaba la inmediata entrega del mando al orgulloso y arbitrario arzobispo D.