casona


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casona

(ka'sona)
sustantivo femenino
casa grande y antigua casona colonial
Traducciones

casona

SFlarge house
Ejemplos ?
La máscara Una vez, harta de estar colgada en las paredes de aquella vieja casona, decidió la máscara hacerse un cuerpo que se acomodara a sus facciones.
¡Siempre! ¡Siempre sentado sobre la tierra y recargado en la pared de aquella casona! De noche o de día su figura encorvada parecía incansable.
una caja musical que... Y aquella inmensa casona en la que pasé días dichosos de mi infancia, entre alegres juegos... entre amigos...
Busca el calor de una alcantarilla, pero esta fría. Llega al enorme portón de una casona y toca, mas nadie abre. Aún hay fiesta en el interior.
¡Madre, cómo son ácidas las uvas de la ausencia! ¡Mi casona oriental! Aquella casa con claustros coloniales, portón y enredaderas, el molino de viento y los granados, los grandes libros de la biblioteca -mis libros preferidos: tres tomos con imágenes que hablaban de los reinos de la Naturaleza-.
Sólo espero que regrese la nueva luna llena para escaparme. No sé si fue aquella tarde, pero los gritos surgieron de la casona abandonada que se veía en las afueras solitarias del pueblo.
Por más que lo investigué. Parecía que se trataba de una casona abandonada desde la época de la Reforma. Lo único que puedo afirmar es que por las noches aún se escuchan gritos femeninos desenfrenados de enojo: que se lo había advertido; que se cuidara de su marido; que se fueran mejor del pueblo y luego otra voz de mujer respondía: no se atreverán; se van a arrepentir si lo hacen; no sé que esperas para irnos; ya sé que no me amas; lo amas más a él y por eso no te atreves; esto se acabó… y luego sonaban unos balazos que se perdían en un extraño eco como las voces que se extinguían de igual modo.
Steerforth me la presentó: era su madre, que me acogió con amabilidad. Era una casona a la antigua, agradable, tranquila y ordenada.
Nunca hablaba con nadie y sólo la veíamos salir a misa. Cuando regresaba, se volvía a enclaustrar y parecía como si nin-guno viviera en la casona.
Don Máximo estaba sentado en el eterno sillón de ruedas, en el cual le paseaba un criado por todas las habitaciones de la vasta casona.
Después del paseo almorzamos y, a causa de lo corto de los días de invierno, oscurecía ya cuando la diligencia nos dejó delante de una antigua casona de ladrillo en la cima de Highgate, y una señora de cierta edad, pero todavía joven, con orgulloso empaque y hermoso rostro, esperaba a la puerta la llegada de Steerforth y le estrechó en sus brazos diciéndole: «Mi querido James».
Eso sí, y bien claro se lo solfeó a su hijo: -«Si llegas a gastar los cuartos que me valieron las tierras sin cantar misa, Dios te la depare buena, porque, lo que es yo, te abro en canal.» Contribuyó mucho a que el chico entrara en el Seminario, el consejo del mayorazgo de la Casona.