casimir


También se encuentra en: Sinónimos.

casimir

(De Kasmir, Cachemira, región del Asia central.)
s. m. TEXTIL Cachemir, tejido.
NOTA: También se escribe: casimira

casimir

 
m. Tela de lana muy fina.

casimir

(kasi'miɾ)
sustantivo masculino
cachemir o casimira Compró un ambo de casimir.
Traducciones

casimir

SMcashmere
Ejemplos ?
Por el pronto ya tenemos el uniforme de los señores próceres, que es manto azul rastrero, según las venerandas leyes del siglo XIV, exceptuando el terciopelo, que no alcanzaron aquellos estamentos, si bien aquí entra el modificar aquellos venerandos usos según las necesidades del día; verdad igualmente aplicable al calzón de casimir, media de seda, hebilla y tahalí, de que nada dicen Pero López de Avala, ni Zurita, ni el Centón, pero que constituyen con la gola altibaja y demás este nuevo anticomoderno.
Hacía el efecto de que, al soplarle, se desharía en polvo, como las ropas que aparecen enteras y vuelan en ceniza en cuanto se abre una sepultura. La manteleta raída, de casimir, rojeaba al sol.
Salió de aquí cuidando un vagón de hacienda, con una mantita de mala muerte, toda rota; un sombrero que daba lástima y un chiripá que daba miedo; ¡quién lo ve ahora!, de pantalón a cuadros, como un inglés, de fular de seda, de saco de casimir, de sombrero iguelife.
En cada entrepaño hay una litocromía, con marcos recargados de festones de escayola que imitan a nuestras hermosas maderas esculpidas. El moblaje, de casimir y raíz de olmo, se compone clásicamente de dos canapés, dos poltronas, seis butacas y seis sillas.
-Supongo -dije por último, dirigiéndome a mi Tomasito- que usted no querrá abarcar honra y provecho; esas estupendas rarezas que por acá nos vienen contando los viajeros de los Walter Scott, los Casimir Delavigne, los Lamartine, los Scribe y los Víctor Hugo, de los cuales el que menos, tiene, amén de su correspondiente gloria, su palacio donde se da la vida de un príncipe, son cosas de por allá y extravagancias que sólo suceden en Francia y en Inglaterra; verdad es que no tenemos tampoco hombres de aquel temple, pero si los hubiera sucedería probablemente lo mismo.
El traje oscuro que llevaba, pasado de moda y al parecer de casimir muy fino, ajustaba a la perfección con la delgadez de su soberbia humanidad.
Recordamos haber leído en La Libre Parole que, con el fin de popularizar a Casimir Périer, los cachacos franceses se disfrazaban de novias y le besaban en las calles de París.
¿Soñaría él en tener, algún día, un sombrero nuevo, un par de botas, medias de color, un chiripá grueso y un poncho de paño con forro de bayeta, elegante, abrochado sobre un saco de rico casimir?
Al transponer el umbral percibí la presencia de un joven casi de mi misma estatura, que vestía una bata de casimir blanco, cortada al nuevo estilo, como la que llevaba yo puesta en ese momento.
Entre los sueños reunidos por Justina Zobowolska en su disertación sobre la duración aparente en el fenómeno onírico me parece el del autor dramático Casimir Bonjour (citado por Macario, 1857) el más demostrativo.
Al cabo de una hora, aproximadamente, vio pasar a Bola de Sebo, más apetitosa que nunca, rebosando en su peinador de casimir con bandas blancas.
Era inútil que la aficionaran al empleado del telégrafo, tenido por buen joven y que vestía con un terno de casimir azul y camisa almidonada.