casi


También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con casi: Casio

casi

(Del lat. quasi.)
1. adv. Poco más o menos, aproximadamente, por poco, cerca de casi me caigo por las escaleras.
2. casi que loc. adv. coloquial Aproximadamente, por poco casi que no llego a tiempo.
NOTA: También se escribe: cuasi

casi

 
adv. c. Cerca de, poco menos de, aproximadamente, por poco: c. cien hombres; c. increíble; c. ocupaba el salón; c. desde esta mañana.
También se usa repetido: casi casi me caigo.
Hállase en la lengua hablada construido con la conj. que: c. que me parece ayer; casi que sí.
CASIClub Atlético San Isidro

casi

('kasi)
adverbio
poco menos de, por poco Casi compro un auto.
Sinónimos

casi

adverbio
(col.)prácticamente, más o menos, aproximadamente, más o menos menos.
Casi, prácticamente y más o menos son adverbios de cantidad capaces de expresar la manera, estado o acción de la palabra que afecta, por ejemplo: este pastel está ya casi preparado; tengo la casa prácticamente, más o menos arreglada. Casi y prácticamente indican específicamente que la cualidad o acción expresadas por la palabra modificada ocurren o se realizan no completamente, faltando muy poco para ello. Más o menos y aproximadamente no poseen este matiz de estado o acción a punto de completarse: llegó más o menos a las seis, puede significar poco antes de las seis o pasadas las seis.
Traducciones

casi

preskaŭ

casi

beinahe, fast, amper, quasi, kaum

casi

skoro, sotva, téměř

casi

næsten

casi

melkein, tuskin

casi

gotovo nikad, skoro

casi

ほとんど, めったに・・・しない

casi

거의, 거의~않다

casi

nästan

casi

เกือบ, เกือบจะ, แทบจะไม่

casi

gần như, gần như chưa bao giờ

casi

adv. almost.
Ejemplos ?
Temía la noble viuda, primero por su hija, después por el resto del género humano, y en último término por sí propia; y temía la gallega, ante todo, por su querido pellejo: en segundo lugar, por su estómago y por el de sus amas, pues la tinaja del agua estaba casi vacía, y el panadero no había aparecido con el pan de la tarde, y, en tercer lugar, un poquitillo por los soldados o paisanos hijos de Galicia que pudieran morir o perder algo en la contienda.
Dice José Victorino Lastarria a este respecto: “El vaticinio no podía dejar de cumplirse, pues los iracundos estallidos de odio de los servidores del antiguo régimen han labrado siempre la gloria futura de sus víctimas y han contribuído al triunfo de la verdad y de la libertad casi con más eficiencia que los esfuerzos de los que la sustentan” .
Poco tardaron en conocer las caritativas hembras que el gallardo capitán no estaba muerto, sino meramente privado de conocimiento y sentidos, por resultas de un balazo que le había dado de refilón en la frente, sin profundizar casi nada en ella.
Y tal vez hubiera realizado una hazaña casi imposible aquel día y hubiera reinado entre mortales e inmortales, de no haber sido tan penetrante la inteligencia del padre de hombres y dioses.
Nuevamente se iniciaron las luchas en el sur del país y fueron adquiriendo mayor intensidad hasta llegar al momento actual, en que el ejército norteamericano se compone de casi medio millón de invasores, mientras las fuerzas títeres disminuyen su número, y sobre todo, han perdido totalmente la combatividad.
Ridolfi, gruñendo, cumplió la orden. Casi al punto mismo en que salía el preso, se presentó en la sala del festín una mujer vieja, con un chiquitín en brazos.
Mis dias ¡con que dolor los profiero! pasaron veloces: mis pensamientos se disiparon casi en su nacimiento, y tienen mi corazon en un tormento insoportable.
«Si volase una perdiz, si cruzase una liebre...» Pensaba en esta hipótesis, cuando un relámpago blanco y color canela lució entre un seto. Mansegura se echó la carabina a la cara y disparó casi sin apuntar.
Pero en la puerta halló atravesada la silla de ruedas de don Jorge, el cual, con los brazos abiertos y los ojos casi fuera de las órbitas, le cerraba el paso diciendo: -¡No entre usted, Angustias!
Pero cuando es el amor intemperante el que prevalece en la constitución de las estaciones, destruye y arrasa casi todo, engendra la peste y toda clase de enfermedades que atacan a los animales y las plantas; las heladas, el granizo y el añublo provienen de este amor desordenado de los elementos.
en aquel mismo instante sonó un tiro muy próximo; y como la pobre viuda, que también se había acercado a la ventana, viera a su hija detenerse y tentarse la ropa, lanzó un grito desgarrador, y cayó de rodillas, casi privada de sentido.
Porción de viejos achacosos cayeron en consunción por falta de nutritivo caldo; pero lo más notable que sucedió fue el fallecimiento casi repentino de unos cuantos gringos herejes que cometieron el desacato de darse un hartazgo de chorizos de Extremadura, jamón y bacalao y se fueron al otro mundo a pagar el pecado cometido por tan abominable promiscuación.