Ejemplos ?
Las mañanas se le pasan en oír misa y en estarse en la puerta de Guadalajara murmurando, sabiendo nuevas, diciendo y escuchando mentiras; y las tardes, y aun las mañanas también, se va de en casa en casa de juego, y allí sirve de número a los mirones, que, según he oído decir, es un género de gente a quien aborrecen en todo extremo los gariteros.
m. de una casa de juego, sin saber quién ni cómo, le dieron dos puñaladas, sin darle lugar ni aun de imaginar quién sea el agresor.
El ladrón era el tarambana de Juanito. Con los veintisiete reales del pordiosero dirigiose a una casa de juego y empezó a apuntar.
Se encontró en el camino de la casa de juego a un compañero de garito, muy rico, porque prestaba a los que comenzaban tal carrera de perdición, sin cuidarse de que le devolviesen el dinero, sobre todo a los jóvenes, si dudaban en abandonar un vicio que siempre empobrece y acanalla y nunca enriquece.
Tenía una casa de juego donde todos aquellos que iban a arriesgar su dinero eran rudamente desplumados; pero lo que tiene eso de muy extraordinario es que el comendador se empalmaba cuando los timaba: a cada trampa que les armaba, descargaba en sus pantalones, y una mujer a quien conocí muy bien y que él mantuvo durante largo tiempo me contó que a veces la cosa lo calentaba hasta el punto que se veía obligado a ir a buscar en ella el alivio para el ardor que lo devoraba.
Con lo qual se bolvieron ambos a una casa de juego, donde passaron hasta las quatro de la mañana y donde, aunque no jugó, tuvo por cierto que avía ganado (y era entonces quando más perdía, por estar el galán en su casa), para cuya consumada ganancia pensava dar a su muger un bocado que lentamente la fuesse acabando.
Patricio Clemente había hecho su fortuna, un fortunón, pues venía a cobrar tres onzas diarias de renta, allá en la Habana; había empezado por coime en una casa de juego y había concluido por ser dueño de ella, casi, casi en sociedad con lo más principal de la población, a lo menos desde el punto de vista de la jurisdicción y el imperio.
(te lo diré, aunque te sorprenda), de una especie de casa de juego, no conocida bajo este nombre por la Policía, pero donde ya se habían arruinado muchas gentes, y a la cual me habían llevado a mí aquella noche por primera...
Urge enseñar al obrero economía social; y no decimos política, porque esta palabra, como suele entenderse, limitaría mucho el campo de la instrucción, a nuestro parecer necesaria; no bastan algunas ideas exactas respecto a la organización del trabajo, distribución de sus utilidades, índole, causa y efectos de la concurrencia y del monopolio; es menester saber lo indispensable respecto a todo el organismo social, porque el problema, como hemos dicho y repetido, y volvemos a decir y a repetir, no está sólo ni principalmente en el taller y en la fábrica; está en el cuartel, en la escuela, en la aduana, en la oficina, en el palacio, en el presidio, en la tienda, en la bolsa, en la cátedra, en el despacho del lotero, en la casa de juego y de mal vivir...
Esa es la palabra: le tenía miedo. Además, nadie había visto jamás a tal caballero en aquella casa de juego. Chale ni siquiera le conocía.
Posiblemente es el Villaviciosa que cita Jerónimo de Cáncer en su Vejamen de la Academia castellana de Madrid. En 1644 elogia en una décima la obra de Francisco de Navarrete La casa de juego.
Grat estuvo visitando a su hermano Bill en California cuando se formó la banda, pero fue más tarde cuando se unió a ella, al igual que Bill Doolin, Dick Broadwell, y Bill Powers. Su primer objetivo de robo fue una casa de juego en Silver City, Nuevo México.