Ejemplos ?
Representante de los huéspedes de la Casa de Fieras es el león valetudinario que so arrastra en la jaula, lanzando de cuando en cuando débil queja, más señal de dolor que de poderío clausurado.
Allí se mostraba antaño una casa de fieras; Allá yo vi, una mañana, en la hora en que bajo los cielos Fríos y claros el Trabajo se despierta, en que la basura Empuja un sombrío huracán en el aire silencioso, Un cisne que se había evadido de su jaula, Y, con sus patas palmípedas frotando el empedrado seco, Sobre el suelo' áspero arrastraba su blanco plumaje.
Iba a preguntarse, por cuarta o quinta vez, si el título de prado sería irónico, chocándole que cupiese en cabeza humana (ignoraba don Silvestre la historia del célebre paseo), la idea de llamar una cosa con el nombre que menos le conviene; pero recordó lo que acababa de ver con el de casa de fieras, y días atrás, con los de puertas de Segovia y de Atocha, y se convenció de que Madrid era una pura ilusión.
-dijo-, pues con un buen redactor, también habría oradores en el concejo de mi pueblo.» Curado con estos desengaños de la pasión política, diose a lo de puro recreo; y quiso contemplar de cerca lo que tanto admiró desde lejos: la casa de fieras .
l Ayuntamiento de Madrid ha tenido una idea feliz y oportuna: la de reorganizar el Parque zoológico del Retiro, llamado por el vulgo la Casa de Fieras.
Pasaron sin manifestar la menor curiosidad delante de la casa de fieras, en que se enseñaba un tigre de Bengala, un oso blanco algo rubio, y dos lobos.
Finalmente, el 31 de diciembre de 1918, el Ayuntamiento se hizo nuevamente con la Casa de Fieras al denunciar el contrato con la familia Cavannes.
La Casa de Fieras se hizo tan popular que algunos días festivos se alcanzaban los 200.000 visitantes, llegándose a más del millón y medio de visitas en 1967.
Ya en la década de los cincuenta del siglo XX se intentó trasladar, sin éxito, la Casa de Fieras a la Casa de Campo, con un proyecto del arquitecto alemán Hanz Heck.
La Casa de Fieras (zoológico), creada por Fernando VII y mejorada por Isabel II estuvo en lo que hoy son los jardines de Herrero de Palacios hasta 1972, año en que se trasladó a la Casa de Campo de Madrid.
Con la proclamación de la Segunda República, el nuevo ayuntamiento democrático destituyó a Cecilio Rodríguez y la Casa de Fieras atravesó un serio estancamiento, que se agudizó con la Guerra Civil, llevándola casi a su desaparición.
El fin de la guerra trajo de nuevo a Cecilio Rodríguez y la Segunda Guerra Mundial hizo que la Casa de Fieras madrileña adquiera una situación inmejorable, ya que recibió animales evacuados de distintos zoológicos europeos sobre todo del de Berlín, gracias a la no participación de España en la contienda, además de las mejoras del entorno y la gestión de Cecilio Rodríguez.