casa de Borbón

Borbón, casa de (Bourbon)

 
Nombre de una familia francesa que, tras constituirse en ducado (1327), dio lugar a diversas dinastías en varios países europeos, reinando en Francia desde Enrique IV hasta Carlos X (1589-1792, 1814-1830); en España, desde Felipe V hasta el actual Juan Carlos I (1700-1868, 1875-1931, desde 1975); en Nápoles desde Carlos VII (1738) hasta Francisco II (1860), y en Parma de 1731 a 1860. Su primer duque fue Luis I el Grande. Su rama primogénita se extinguió con el condestable Carlos III de Borbón-Montpensier. Le sucedieron en el trono Luis XIII y Luis XIV, casado con la princesa española María Teresa, hija de Felipe IV. Ello permitió a Felipe de Anjou ser reconocido rey de España. Los reyes españoles pertenecientes a dicha dinastía fueron: Felipe V (1700-46); Luis I (1724); Fernando VI (1746-59); Carlos III (1759-88); Carlos IV (1788-1808); Fernando VII (1808 y 1814-33); Isabel II (1833-68); Alfonso XII (1874-85); Alfonso XIII (1886-1931) y Juan Carlos I (desde 1975). Felipe V introdujo la uniformidad política y administrativa y suprimió, con el decreto de Nueva Planta (1716), las instituciones y las legislaciones de los estados de la Corona de Aragón, que pasaron a tener las de Castilla. Carlos III fue el máximo representante del Despotismo Ilustrado. Carlos IV, contemporáneo de la Revolución Francesa, tuvo que afrontar las graves consecuencias derivadas de la misma. Fernando VII representó la reacción absolutista. Al reinado de Isabel II puso fin la Revolución de 1868. En 1875 se restauró la monarquía borbónica en Alfonso XII. Tras una regencia de 17 años, subió al trono Alfonso XIII, que gobernó en 1902-31. En 1969, el general Franco designó sucesor, a título de rey, al príncipe Juan Carlos de Borbón y Borbón (n. 1938), nieto de Alfonso XIII, proclamado rey por las Cortes el 22 de noviembre de 1975. Su hijo Felipe (n. 1968) es príncipe de Asturias.
Ejemplos ?
"Tratados, convenios y declaraciones de paz y de comercio que han hecho con las potencias estranjeras los monarcas españoles de la casa de Borbón.
Los aristócratas que sin consultar la causa del desastrado monarca, lo vendieron vergonzosamente, y destituidos de toda autoridad legítima, cargados de la execración pública, se nombraron sucesores en la soberanía que habían usurpado; las reliquias miserables de un pueblo, vasallo y esclavo como nosotros, a quienes o su situación local o la política del vencedor no ha envuelto aún en el trastorno universal; este resto débil situado a más de tres mil leguas de nuestro suelo, ha mostrado el audaz e impotente deseo de ser nuestro monarca, de continuar ejerciendo la tiranía y heredar el poder que la imprudencia, la incapacidad y los desórdenes arrancaron de la débil mano de la casa de Borbón.
Los delitos que pueden imputarse a son en sustancia que los han tenido siempre por más sólidos los derechos de la casa de Austria que los de la casa de Borbón; este imaginado delito ha sido común en, aunque con más fuerza en; pero supuesto lo referido, no podrán negar los mayores contrarios de que no ha dado motivo para la venganza que pretende ejecutar el ministerio de Madrid aboliendo del todo, de donde convence y prueba manifiestamente que, no habiendo dado causa, es injusta la razón de que se valen para oprimirnos.
¿Serían tan sólo las flores de lis y la bandera tricolor, la Casa de Borbón y la Casa de Orleans, diferentes matices del realismo o, en general, su profesión de fe realista?
Todos los supremos Tribunales de la Nación que tienen su residencia en esta corte han vivido hasta este momento oprimidos, sin libertad ni acción, bajo el ms duro yugo que les impuso la perfidia y la traición; pero desde el instante en que han podido hacer que resuene la voz de su autorizada fidelidad se han dado prisa a declarar nulo y de ningún valor ni efecto cuanto se ha ejecutado con violencia, contra el legítimo derecho de la Casa de Borbón a la Corona de España...
" La Nación, dice hablando de España, después de la muerte de Carlos II, no conociendo entonces sus derechos imprescriptibles, ni aun sus deberes, se dividió en bandos y facciones; y nuestros abuelos, olvidados de su libertad, o de lo que se debían a sí mismos, más celosos todavía de tener un rey, que a su antojo y anchura, los mandara que no un gobierno o monarquía temperada, bajo la cual pudiesen ser libres, ricos y poderosos, y cuando sólo debieran pelear para asegurar sus derechos y hacerse así más respetables, se degollaron los unos a los otros sobre si la casa de Borbón de Francia, o la de Austria en Alemania, habían de ocupar el trono español".
Es consiguiente que no podría efectuarse la separación total de la América del Sud de su Metrópoli, no desmembrándose la del Brasil, y la razón de estos principios es la siguiente: que si la España no sucumbiere en la lucha presente y la América del Sud sancionase su libertad una de dos: luego de organizarse y recuperar todos sus atrasos, la España, ésta como vecina de Portugal y además por los intereses que tienen mutuamente, o trataría de la conquista de la Europa Portuguesa, porque aun cuando perjudicase los derechos de la casa de Braganza, no perjudicaría del ningún modo los de la señora Carlota, ni los de sus augustos sucesores de la casa de Borbón...
El deseo de recobrar el prestigio de España en el concierto internacional llevó a los Monarcas de la Casa de Borbón a reconstruir sus fuerzas militares, y para conseguirlo promulgaron, con frecuencia, Ordenanzas regeneradoras.
Invadidas aquellas de las armas enemigas, y de la impiedad de sus mariscales, sufrieron sus inmensas contribuciones, su tiranía y asesinatos bajo el impío recurso de reducir por hambre a los que no se aterraban por la fuerza bajo papeles sediciosos, lisonjeros, y de relato incierto, bajo de ofertas y dádivas, y lo que es más, bajo la iniquidad de algunos Españoles, que hacían causa con los franceses; y a pesar de todo se mantuvo luchando España, ilesa su heroicidad, sorda al halago, e insensible a las amenazas, deseando vuestros vasallos que sus hijos muriesen en la religión de sus mayores, que volviesen a consolarse con la vista del primogénito de la casa de Borbón...
95.- Repítese que estas venenosas máximas de los filósofos sorprendieron a algunos pocos, y creyeron aquellos que estando huérfano del Reino, era llegado el momento de tenderle sus lazos; enconados de no haberlo podido conseguir en los religiosos reinados de la casa de Borbón: y se notó el efecto de la tentativa, pues allí se vio en unos la ingratitud a V.
Una teoría sostiene que Belgrano se inclinó por dichos tonos porque eran los colores de la Orden de Carlos III de la Casa de Borbón, la cual gobernaba España.
Durante su reinado trató de introducir en la vida napolitana las costumbres francesas, fomentó las artes y financió numerosas obras públicas para tratar de ganarse el afecto de sus súbditos, que siempre mostraron añoranza por los antiguos reyes de la Casa de Borbón.