carretilla

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carretilla

1. s. f. Carro pequeño de mano, que se compone de una caja o una plataforma para la carga, con varias ruedas, dos pies para descansarlo y dos varas o mangos que el conductor sujeta para dirigirlo.
2. Aparato de madera o plástico con tres ruedas por pies, y una manija a la que se agarran los niños para aprender a andar. tacataca
3. Cohete que al encenderse corre por el suelo. buscapiés
4. COCINA Utensilio de cocina formado por una ruedecilla con el borde con muescas y sostenida en un mango que se puede girar y que sirve para adornar el pan, las tortas o los pasteles. pintadera
5. de carretilla loc. adv. coloquial De memoria, de forma irreflexiva me dijo la lección de carretilla.

carretilla

 
f. Carro pequeño de mano, con una rueda en la parte anterior y dos varas en la posterior que sirven para dirigirla.
Bastidor de madera con tres ruedas por pies y una manija, de la cual se asen los niños para aprender a andar.
Buscapiés.
Pintadera.
De carretilla. loc. adv. fig. y fam.De carrerilla.

carretilla

(kare'tiʎa)
sustantivo femenino
carro manual para pequeñas cargas carretilla de arena
Sinónimos

carretilla

sustantivo femenino
buscapiés, rapapiés, triquitraque, trabuca, buscaniguas (Colombia y Guat.), buscapique (Perú).
Todos ellos son denominaciones de cohetes pirotécnicos.
Traducciones

carretilla

brouette

carretilla

тачка

carretilla

trakař

carretilla

trillebør

carretilla

kottikärryt

carretilla

tačke

carretilla

手押し車

carretilla

1륜 손수레

carretilla

kruiwagen

carretilla

trillebår

carretilla

taczka

carretilla

skottkärra

carretilla

รถเข็นล้อเดียว

carretilla

el arabası

carretilla

xe cút kít

carretilla

独轮车, 卡车

carretilla

камион

carretilla

卡車

carretilla

משאית

carretilla

SF
1. (tb carretilla de mano) → handcart, barrow
carretilla de horquilla, carretilla elevadorafork-lift truck
2. (Hort) → wheelbarrow
3. (en tienda) → trolley, cart (EEUU)
4. (= buscapiés) → squib, cracker
5. (Cono Sur) (= quijada) → jaw, jawbone
6. (Colombia) (= serie) → lot, series
7. de carretilla saber algo de carretillato know sth by heart
aprender algo de carretillato learn sth parrot fashion o by rote
Ejemplos ?
b) La memorización irreflexiva: se aprenden de manera mecánica las combinaciones silábicas y las recitan como las antiguas cartillas de lectura. Esta palabra, por cierto, hoy se ha transformado por obra y gracia de la ignorancia en “carretillas”.
— Los ayudantes de la Plaza, sirviéndose de las compañías de Pardos y Morenos, harán reunir en las inmediaciones de este fuerte todas las carretillas con sus caballos para que sirvan en las conducciones que se ofrecerán de armas municiones, etcétera.
Ambos con la mano derecha sostenían la lámpara y con la izquierda su manojo de pequeños trozos de cordel en cuyas extremidades había atados un botón o una cuenta de vidrio de distintas formas y colores; eran los tantos o señales que los barreteros sujetan dentro de las carretillas de carbón para indicar arriba su procedencia.
La pequeña alza del precio del cajón, fijándolo en treinta centavos, no era suficiente, pues aunque empezaban la tarea al amanecer y no abandonaban la cantera hasta entrada la noche, apenas alcanzaban a despachar tres carretillas, y podían contarse con los dedos de la mano los que elevaban esa cifra a cuatro.
El viejo, que pasaba su gorra de una mano a otra con aire indeciso, interpelado así directamente adelantó un paso y dijo con voz lenta e insegura, tratando de leer en el rostro velado de su interlocutor el efecto de sus palabras: -Señor, lo justo sería que se nos pagase por cada metro el precio de cuatro carretillas de carbón porque… No terminó, el ingeniero se había puesto de pie y su obesa persona se destacó tomando proporciones amenazadoras en la nebulosa penumbra.
En cambio, los que a su tierra vuelven, atraídos irresistiblemente por el amor a la querencia, o porque tienen allá familia numerosa difícil de mover, llevan a sus provincias, -alzadas sin saber cómo, lo mismo que las carretillas que por el camino se les han pegado a las caronillas-, ideas nuevas, más amplias, más generosas, más humanas.
Y durante toda la noche, alrededor de los pesebres improvisados en el patio, hubo ruidos insólitos de mandíbulas quebrando maíz o mascando pasto, entreveradas con pateaduras y coces sonoras en las carretillas llenas de alfalfa, y también en los flancos vacíos de aquellos mancarrones que, siempre mantenidos a campo, ignorantes de las costumbres sociales, y demasiado tímidos para imponerse, trataban de acercarse al pesebre, sin haber sido presentados; festín precursor de grandes fatigas, pero festín, no más, y quedaban pocas migas, cuando apareció el farol vagabundo del mayordomo, empezando este, con voz imperiosa, a despertar a la gente.
En el cobertizo de las herramientas había dos pisonas, junto con palas, cubos y carretillas; había llegado a sus oídos el rumor de que las «pisonas» no se llamarían en adelante así, sino «apisonadoras», vocablo que, en la jerga de los picapedreros, es el término más nuevo y apropiado para, designar lo que antaño llamaban pisonas.
Aquella noche, tras un día de revistas, desfiles y gigantillas, había en torno al templete música y cohetes, ruedas, suspiros, correos, carretillas y cuanto daba de sí el arte pirotécnico, creyéndose en el colmo de la felicidad el que para disfrutar de la fiesta hallaba un hueco en un balcón de las inmediaciones.
Un calor sofocante salía de la tierra calcinada, y el polvo de carbón sutil e impalpable adheríase a los rostros sudorosos de los obreros que apoyados en sus carretillas saboreaban en silencio el breve descanso que aquella maniobra le deparaba.
Deteníase entonces por un momento para desaguar el surco y empuñaba de nuevo la piqueta sin cuidarse de la fatiga que engarrotaba sus músculos, del ambiente irrespirable de aquel agujero, ni del lodo en que se hundía su cuerpo, acosado por una idea fija, obstinada, de extraer ese día, el último de la quincena, el mayor número posible de carretillas; y esa obsesión era tan poderosa, absorbía de tal modo sus facultades, que la tortura física le hacia el efecto de la espuela que desgarra los ijares de un caballo desbocado.
Al avanzar el mundo revolucionario mexicano, las necesidades de enseñar a leer de los maestros rurales, hizo nacer una ampliación mejorada del rendidor, aún en nuestros días, donde el profesorado le denomina Método de Carretillas, Método de San Miguel, el Silabario cuyo autor anónimo lo subraya como Moderno método de lectura para aprender a leer y escribir.