Ejemplos ?
DIEZ Pero también desde antaño, cuando esos pequeños universos apenas nacían o transcurría apacible su crecimiento, ya sus laberintos de callejas, callejuelas y plazas, eran invadidos por caballos conducidos por arrogantes caballeros o borricos bonachones por simpáticos campesinos que llegaban desde el campo a vender sus productos de cultivo. Y en carretas o carretelas; en carruajes o carrozas, la gente se transportaba por ahí.
¡Que no se dispute con más ahínco a la destrucción final, a la dilución paulatina producida por las lluvias y el sol, la humedad y la sequía, los golpes y las composturas, la putrefacción que los desmenuza y las rajaduras que de ellos hacen saltar pedazos enteros, ciertos rodados, de construcción ingeniosa: galeras irremediablemente volcadoras, majestuosas berlinas y venerables carretelas, tílburies y birlochos, de todas formas y alturas, recuerdos de las generaciones pasadas, que los han ostentado con orgullo, cuando nuevos, en las calles mal empedradas,-o sin empedrar-, de la capital!
En el llano es donde está lo más bello y las figuras más características: las lavanderas que lavan en el arroyo; los paveros y polleros conduciendo sus manadas; un guardia civil que lleva dos granujas presos caballeros que pasean en lujosas carretelas junto al camello de un Rey Mago, y Perico el ciego tocando la guitarra en un corrillo donde curiosean los pastores que han vuelto del Portal.
Dejamos nuestras carretelas, montamos en los caballos acostumbrados al viaje y formamos una caravana de catorce personas, con gran número de guías y el capataz de ellos, hombre muy práctico en aquellos escabrosos lugares.
Otra división puede apuntar a los medios de traslado, unos lo son de tracción humana (caminando, carritos, triciclos, bicicletas, mesas, parrillas, hornos, etc.); animal (burros o mulas, caballos, carretelas); y mecánica (autos, camionetas, furgones, van, camiones y otros).
Los domingos y festividades rodaban aún por sus calles laterales seis o diez birlochos, con dos o cuatro bestias (se entiende tirando de ellos) engalanadas con quitapones y cascabeles, que aún no se usaban en Sevilla carretelas ni tílburis.
El pretendiente era tan comodón que se alampaba por vivir bajo artesones dorados, y por sentarse en sillas de tapicería de seda, y por dormir entre sábanas de holanda, y por comer en vajilla de plata y oro, y por verse rodeado de buenas chicas, y por repantigarse en carretelas forradas de raso; pero sufría la privación de todo esto con la mayor resignación del mundo, porque decía: -Todo se andará si la burra no se para.
Hay el alto y el bajo Provins; primero, una ciudad aérea, de rápidas calles, de hermosos aspectos, rodeada de caminos excavados cruzados por torrenteras, poblados de nogales y cuyos anchos surcos aran la roca viva de la colina; ciudad silenciosa, atildada, solemne, dominada por las imponentes ruinas del castillo; luego, una ciudad de molinos regada por el Voulzie y el Durtain, dos ríos de Brie, angostos, lentos y profundos; una ciudad de hospederías, de comercio, de burgueses retirados, arada por las ruedas de las diligencias, de las carretelas y de los vehículos de carga.
A las once de la noche del día 31 de julio salimos de mi casa de Nápoles en dos carretelas las siete personas que formábamos la expedición; entre ellas, la joven y linda condesa de Escláfani, con su marido (españoles); el príncipe de Schwarzenberg y el señor Yrizar, magistrado de Filipinas, que acababa de venir de allá por el istmo de Suez.
Según los pobladores más antiguos cuentan, que el camino que atraviesa este distrito, la actual ruta provincial n° 24, era una huella que cuando llovía era intransitable, por ese motivo las carretelas que quedaban pegadas en el fango y sus pasajeros debía esperar que se secara el terreno para continuar con el viaje.