carraspeo

carraspeo

s. m. Tos emitida para eliminar una molestia de la garganta con el carraspeo logró sacarse la espina.

carraspeo

 
m. Acción y efecto de carraspear.

carraspeo

(karas'peo)
sustantivo masculino
tos ligera para aclarar la garganta Con un carraspeo se hizo notar.
Traducciones

carraspeo

raschio

carraspeo

SM es incómodo oír en el cine los continuos carraspeosit's unpleasant hearing people continuously clearing their throats in the cinema
Ejemplos ?
El temblor en la mandíbula puede sentirse y escucharse mientras se está acostado, y el constante movimiento para evitar el dolor puede generar trituración y desgaste de los dientes, o síntomas similares al TMD. La voz puede romperse con frecuencia o se vuelve dura, lo que provoca carraspeo frecuente.
Pacientes con molestias faríngeas recurrentes producidas por el uso y/o abuso de tóxicos. Sensación de cuerpo extraño, por lo que hay un carraspeo por la mayor producción de moco.
Sensación de atasco en la garganta y necesidad de tragar repetidas veces Carraspeo continuo o frecuente Atragantamiento con determinadas consistencias Deglución fraccionada, necesidad de fragmentar el bolo y de tragarlo en varios intentos Voz “húmeda” Bronquitis o neumonías de repetición Disfagia orofaríngea: Indica una dificultad para el paso de alimento desde la boca y faringe hasta el esófago (a nivel cervical).
Nataniel permanecía como hechizado junto a la ventana, absorto en la contemplación de la belleza celestial de Olimpia... Un ligero carraspeo le despertó como de un profundo sueño.
Llegado el momento de la función, como los trajes corresponden a los actores y el carácter de ellos no se deja conocer por el canto en fuerza de florearlo, entran las perplejidades de los espectadores, que confunden a Silva con Hernani y a Carlos V con cualquiera de los dos; y así las cosas y perdida la serenidad del público, éste recompensa cada gallo con un carraspeo y con sendos restregones cada brazada.
Un golpecito seco, distinto, seguido de un carraspeo al otro lado de la ventana, le sacó de la interesante abstracción, para hacerle dirigir la vista hacia ese punto y decir, como tenía costumbre cuando le golpeaba todas las noches don Simón, el administrador, para pedir órdenes- «¡Empuje la puerta!».