carita


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Traducciones

carita

SF (= cara pequeña) → little face
de carita (Andes) → first-class
dar o hacer carita (Méx) [mujer] → to return a smile, flirt, flirt back
hacer caritas (Andes) → to make faces
Ejemplos ?
Ella lo quería tanto. Sus ojos, negras canicas, apenas si brillaban entre los níveos pelos que caían sobre su carita graciosa y redonda.
Sabida cosa es que los ángeles son unos seres mofletudos, de cabellera riza y rubia, de carita alegre, de aire traviesa/, con piel más suave que el raso de Filipinas, y sin pizca de vello.
—¡Buen día, ratoncito sin cola! —¡Coaticito mío! —¡Piapiá tatucito! —¡Carita de gato! —¡Colita de víbora! Y en este pintoresco estilo, un buen rato más.
si ella estaba peor, él tenía, aunque fuese arrastrando, que ir a sus cubriles a comerse a besos aquella carita pálida de pómulos encendidos y aquellos ojos que eran como dos ventanales por los que parecía querer irse el alma de aquel cuerpo tan airoso a la vez que tan débil, tan esbelto, tan febril y tan lleno, a sus ojos, de tan hondos atractivos.
Rosario recreábase cada vez más en la contemplación de su hermosura y al mismo tiempo una profunda amargura invadía lenta y pérfidamente su corazón juvenil; nunca podría ella lucir galas iguales ni parecidas a aquellas, para costear una de las cuales necesitábase por lo menos el jornal que Joseíto ganaba en un mes; nunca podría ella lucir el garbo de su persona como engarzada en galas de tanto valor; tendría que resignarse a pasar escaseces y miserias, Joseíto no tenía más bienes de raíces que su jarabe de pico y que su carita gitaria......
-Oye tú, Lola: sabes tú que me va pareciendo a mí que no te va gustando que yo le jeche los cuatro piropos que se merece al Chumbera, y que si hoy tiées tú armá en corso esa carita graciosa, tal vez sea porque el mozo no ha vinío entoavía, porque se le haigan pegao las sábanas, u haiga perdío el tren, u le haiga sentao mal el desayuno.
—Para esta mezquindad, mejor me estaba con mi carita de hembra— decía el muy zamarro; y reconcomiéndose de rabia, fue á consultarse con el más sabio de los alfajemes, que era nada menos que el que afeita é inspira en la confección de leyes á un mi amigo, diputado á Congreso.
La comadre tenía la culpa; la comadre y Dios, que la había hecho tan regraciosa y tan rebonita; si Dios no le hubiera dado unos ojos tan retecharranes y tan renegros, ni una carita de porcelana tan expresiva, ni un pelo tan abundante y tan reluciente, ni un pecho tan dislocador, ni una cintura tan retedislocadora, ni una cadera tan revaliente, ni unos pies tan rechicos, ni un metal de voz tan redulce...
Tan pronto le viene un frío que le llega hasta los huesos: tan pronto un calor que le sofoca. Siente sed, siente que su carita se crece en dolorosa tirantez, que sus ojos se van tapando.
-Pero ¿tú te has fijao en la carita que tiée ese gachó? Y esta pregunta se la hizo Lolita la Caperuza a Consuelo Cárdenas, más conocida por la Niña de Porcelana, una chavalilla que justificaba cumplidamente su mote con lo maravillosamente nacarino de su tez y lo delicado de su figura.
Y como donde hay panales no faltan zánganos, no extrañarán nuestros lectores que fuesen casi innumerables los que mariposeaban alrededor de Rosarito, entre los que ocupaba lugar preferente Perico el Talabartero, un chaval medio tábiro que parecía estar pidiendo a voces la Reualenta, de ojos magníficos y febriles, graciosa sonrisa, rostro exangüe y demacrado, y del cual solía decir Rosarito con aire meditabundo: -Cudiao que Perico es feo, pero cudiao que tiée rocío y tiée angel y tiée cosas en su carita morena.
Hasta la Carita de cielo, hembra que como fea no tenía nada que pedir á Dios, pues su fealdad era de veintitrés quilates como la de Picio, pretendió del santo limeño que la embelleciese, milagro que diz que no pudo, no quiso ó no supo hacer fray Martín.