caricia


También se encuentra en: Sinónimos.

caricia

(Probablemente del ital. carezza < caro, querido.)
1. s. f. Toque o roce suave con la mano con que se muestra cariño o ternura le saludó con una caricia. carantoña
2. Beso, abrazo o cualquier otro contacto físico con que se demuestra cariño o amor prodigar a alguien caricias maternales. arrumaco, mimo
3. Roce, toque o impresión de una cosa, como el sol, la brisa o un sonido, que produce una sensación agradable me adormeció la caricia del sol en la playa.

caricia

 
f. Demostración cariñosa que se hace rozando suavemente con la mano.
Halago, demostración amorosa.

caricia

(ka'ɾiθja)
sustantivo femenino
gesto de afecto hecho con la mano caricias de mamá
Sinónimos

caricia

sustantivo femenino
halago, cariño, fiesta*, mimo, carantoña, cucamona, garatusa, arrumaco, zalema, lagotería, zanguanga. golpe, desatención.
En estilo coloquial: carantoña, cucamona, garatusa y arrumaco, suponen cierto melindre y afán de lisonjear; zalema es cortesía fingida para conseguir algún fin; lagotería y zanguanga envuelven la idea de adulación servil.
Traducciones

caricia

mrtvice

caricia

slagtilfælde

caricia

Streicheln

caricia

sively

caricia

moždani udar

caricia

なでること

caricia

뇌졸중

caricia

beroerte

caricia

klapp

caricia

cios

caricia

AVC

caricia

slag

caricia

การอุดตันของเส้นโลหิตที่ไปเลี้ยงสมอง

caricia

okşama

caricia

đột quỵ

caricia

中风

caricia

ללטף

caricia

SF (a persona) → caress; (a animal) → pat, stroke
hacer caricias ato caress, stroke
Ejemplos ?
¿Por qué la engañaban, a ella que era incapaz de engañar, enemiga de la falsedad y el embuste? ¿Cabía salir de casa despidiéndose con una sonrisa y una caricia para ir a pasar horas en compañía de otra mujer?
-¡Qué se va'morir, ñatica boba! -con caricia en la barbilla-. ¡Si del tuntún se muriera, en Gallonegro y en esos laos si'habría acabao la gente!
-No hay inconveniente... -contestó la señora con la respiración algo más desahogada, y atrayendo a sí a Nora para hacerle una caricia.
¡Oh, yo podría poner mis manos sobre tus hombros de novicia y sacudirte en loco vértigo por lograr que cayese sobre mi tu caricia, cual se sacude el árbol prócer (que preside las gracias floridas de un vergel) por arrancarle la primicia de sus hojas provestas y sus frutos de miel.
con sus madres. La caricia de la señora se humedeció. Un rocío fresco, ascendiendo del corazón a las pupilas, dilató su alma, en la cual la maternidad dormía, pero alentaba aún poderosamente.
La Niña de los Lunares se recogió graciosamente la falda color rosa de amplísimos volantes, dejando en descubierto el pie arqueado y prisionero en reducidos zapatos de piel finísima, y el principio de una pantorrilla capaz de quitarle el sueño a un cataléptico; atóse a la cintura el pañuelo de crespón encarnado, que ceñíale el busto, lleno de arrogancias virginales; dirigióse hacia donde estaba Perico, envolvió a éste en una mirada que fue una intensa y enloquecedora caricia...
¡Viejos ya, viejos, de piernas temblonas, de blando pecho, de ojos marchitos, de labios sin turgencia, de manos arrugadas, flácidas, muertas para la caricia y para el golpe!
Y temblaba, como todos los hombres enérgicos y audaces, que en el hogar son esclavos de la familia. Sobre el mar deslizábase como una caricia el ritmo de alegres valses.
Tan pronto alza la voz en una octava y la emite metálica y vibrante; tan pronto la quiebra en ruidos secos linguo-palatinales o la modula en zumbidos de caricia; a veces canta, a ratos murmura, por momentos conversa, y, sea apurada o vacilante, declama siempre.
Yo obedecí por sus amenazas, además, uno es hombre y si nos la ofrecen, pues... Ella empezó a acariciarme y entre caricia y caricia, fue desabrochándome la camisa y bajándome los pantalones.
Ser humano, es arrostrar valerosamente los hechos más arduos y difíciles sin temer a los posibles resultados, hasta vencer y logrado el triunfo, desplegar el deseo infinito de ayudar a nuestros semejantes, en parecidas situaciones, y de tal manera evitar el erguimiento altivo, fatuo y despreciable de aquéllos que al verse en la cúspide se envanecen con su vacua gloria y encerrándose en sus palacios de vanidades, niegan a quienes los rodean la compresión necesaria, la palabra de aliento, la sonrisa de estímulo o la caricia de aprobación y se transforman en los explotadores humillantes, bestias humanas, subanimales.
Él la miraba con el embelesamiento que se ha dicho, siéndole cada palabra o caricia que le hacía una lanzada que le atravesaba el alma.