cargazón

cargazón

1. s. f. Sensación de pesadez en la cabeza o en el estómago la opípara cena le creó cargazón. pesadez
2. Conjunto de mercancías que se cargan en un medio de transporte. cargamento
3. Acumulación de nubes espesas en la atmósfera.
4. Argent. Recargamiento, exceso de adornos.

cargazón

 
f. Cargamento.
Pesadez sentida en alguna parte del cuerpo.
Aglomeración de nubes espesas.
Traducciones

cargazón

cargo, load

cargazón

SF
1. (= carga) → load (Náut) → cargo, shipment
2. (Med) → heaviness
cargazón de espaldasstoop
3. (Meteo) → bank of heavy cloud
4. (Cono Sur) → heavy crop of fruit (on tree)
Ejemplos ?
Hecho esto, se fueron a ver la ciudad, y admiróles la grandeza y sumptuosidad de su mayor iglesia, el gran concurso de gente del río, porque era en tiempo de cargazón de flota y había en él seis galeras, cuya vista les hizo suspirar, y aun temer el día que sus culpas les habían de traer a morar en ellas de por vida.
9 Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, porque ya era pasado el ayuno, Pablo amonestaba, 10 Diciéndoles: Varones, veo que con trabajo y mucho daño, no sólo de la cargazón y de la nave, mas aun de nuestras personas, habrá de ser la navegación.
Perjuicia corre con la distribución: las delicadezas y filigranas para el Cura, para el señor Fiscal; los buñuelos ingentes para las Zutanitas y Menganitas; la enorme batea de natilla de quesito y la cuyabrona de buñuelos de cargazón para los presos de la cárcel; en fin, la ración para el pobre, el plato que bendice la abundancia del rico.
Según Palomino, al dejar el taller de Juan del Castillo lo bastante capacitado para «mantenerse pintando de feria (lo cual entonces prevalecía mucho), hizo una partida de pinturas para cargazón de Indias; y habiendo por este medio adquirido un pedazo de caudal, pasó a Madrid, donde con la protección de Velázquez, su paisano (...), vio repetidas veces las eminentes pinturas de Palacio».
Cada tela tiene el inconfundible sello de Onofrio, esa cargazón metafísica en la representación de la realidad, que vuelve a sus paisajes urbanos, a sus casas, a la desolación de sus fábricas, en argumentos que se pueden profundizar indefinidamente.
Muchos de sus volúmenes, y no de los menos importantes, son trabajos de cargazón, hechos, al parecer, sin otro esfuerzo que el de adquirir un ejemplar vulgar y darlo a la imprenta, sin recelar que pueda ser defectuoso y sin quebrarse los ojos para corregir los errores, no siendo raro que el editor mismo se haya complacido en adulterar los textos.