carcelero

(redireccionado de carceleros)
También se encuentra en: Sinónimos.

carcelero, a

1. adj. Que tiene relación con la cárcel. carcelario
2. s. OFICIOS Y PROFESIONES Persona que está al cuidado de la cárcel y de los presos.

carcelero, -ra

 
adj. Carcelario.
m. f. Persona que tiene por oficio cuidar de la cárcel.

carcelero, -ra

(kaɾθe'leɾo, -ɾa)
sustantivo masculino-femenino
persona que se encarga del cuidado y la vigilancia de los presos en la cárcel El carcelero realizó su ronda nocturna.
Sinónimos

carcelero

, carcelera
sustantivo
Traducciones

carcelero

A. ADJprison antes de s
B. SMwarder, jailer, guard (EEUU)
Ejemplos ?
Todos aquellos que no habiendo recibido de la ley la facultad de hacer prender, manden, firmen y ejecuten la prisión de cualquiera persona, todos aquellos que aun en el caso de una prisión autorizada por la ley reciban o detengan al preso en un lugar que no esté pública y legalmente destinado a prisión, y todos los alcaides y carceleros que contravengan a las disposiciones de los tres artículos precedentes, incurrirán en el crimen de detención arbitraria.
El solo lapso de este término constituye responsables a la autoridad que la ordena o consiente, y a los agentes, ministros, alcaides o carceleros que la ejecuten.
Una mirada, una seña o una sonrisa, un apretón de mano, una flor, una cinta o un mechoncito de pelo saben abrir los más pesados y complicados cerrojos y adormecen los más vigilantes y despiadados carceleros.
No entiendo por qué no pude sembrar los trigos en las cenizas del cementerio ::ni amar las cruces que esperanzaron los giros lívidos de golondrinas distantes de árboles ::y al siempre vuelo de alas abiertas mi sed inmensa se la retuvo en el muro hueco :de las cadenas... ::que la atormentan. Carceleros :::::¡Cancerberos!
El infa- me firmó una orden para que los carceleros no me es- torbasen la entrada y como un tigre famélico se aba- lanzó a mi. ..
Dos horas despues los carceleros participaban a Her- nando de Soto que el rejio preso y su esposa habian si- do encontrados muertos en su calabozo.
En vano a tus carceleros ansiosa fue a preguntar, en vano oró largas horas en la santa catedral; en vano quiso a tus jueces con lágrimas conquistar, que ni la tierra ni el cielo oído a sus penas dan.
Los alcaides y carceleros que no reciban copia autorizada del auto de formal prisión de un detenido, dentro de las setenta y dos horas que señala el artículo 19, contadas desde que aquél esté a disposición de su juez, deberán llamar la atención de éste sobre dicho particular en el acto mismo de concluir el término, y si no reciben la constancia mencionada, dentro de las tres horas siguientes lo podrán en libertad.
Entre los más encarnizados enemigos de estos prisioneros políticos se encuentran el antiguo procurador de justicia de los Angeles, Oscar Lowler, que llegó al extremo de denigrar a los prisioneros en la Prensa mientras ordenaba a los carceleros mantenerlos incomunicados.
El proletariado aceleró el desenlace cuando, el 15 de mayo, se introdujo por la fuerza en la Asamblea Nacional, esforzándose en vano por reconquistar su influencia revolucionaria, sin conseguir más que entregar sus jefes más enérgicos a los carceleros burgueses El 15 de mayo de 1848, durante una manifestación popular, los obreros y artesanos parisienses penetraron en la sala de sesiones de la Asamblea Constituyente, la declararon disuelta y formaron un Gobierno revolucionario.
Y, por último, se orientó de una representación del subastador de la plaza de abastos quejándose de las desavenencias y malos tratamientos que experimentaban sus sirvientes con los reos y carceleros por la comida que les sufragaba; y habiendo el Ayuntamiento tratado sobre el particular, y a fin de evitar los disturbios y desorden que de esto dimanaría, expidió le siguiente providencia: “Sin embargo que los señores alcaldes quedan encargados de mirar por el buen tratamiento y asistencia de los reos, se comisiona al señor Regidor don Carlos Infante para que cele y observe la clase de alimento que se les sufraga; y hágase saber al interesado que el Ayuntamiento espera cumpla exactamente con su contrata y del modo que corresponde a su honor y hombría de bien”.
El ultraje inferido a D. Cristóbal había quedado en el secreto; pues el alcalde prohibió a los carceleros que hablasen de la azotaina.