carcaj


También se encuentra en: Sinónimos.

carcaj

(Del persa tarkas.)
s. m. Caja tubular utilizada para guardar las flechas, que se llevaba colgada del hombro. aljaba, carcax
NOTA: En plural: carcajes

carcaj

 
m. Aljaba.
Especie de caja pendiente de un tahalí en que se mete el extremo del palo de la cruz alta cuando se lleva en procesión.

carcaj

(kaɾ'kax)
sustantivo masculino
caja con forma de tubo para guardar flechas un carcaj de cuero
Sinónimos

carcaj

sustantivo masculino
Traducciones

carcaj

Köcher

carcaj

quiver

carcaj

nuolikotelo

carcaj

carquois

carcaj

tegez

carcaj

faretra

carcaj

carcaj

pharetra

carcaj

strėlinė

carcaj

pijlkoker

carcaj

kołczan

carcaj

bao đựng tên

carcaj

carcaj

Quiver

carcaj

جعبة

carcaj

떨림

carcaj

Koger

carcaj

SM
1. (= para flechas) → quiver
2. (Méx) → rifle case
Ejemplos ?
Dijo; asióla con la mano izquierda por ambas muñecas, quitóle de los hombros, con la derecha, el arco y el carcaj, y riendo se puso a golpear con éstos las orejas de Artemis, que volvía la cabeza, ora a un lado, ora a otro, mientras las veloces flechas se esparcían por el suelo.
Oyóla Febo Apolo, e irritado en su corazón, descendió de las cumbres del Olimpo con el arco y el cerrado carcaj en los hombros; las saetas resonaron sobre la espalda del enojado dios, cuando comenzó a moverse.
Teucro, a su vez, sacó del carcaj una acerba flecha, y ya estiraba la cuerda del arco, cuando Héctor, de tremolante casco, acertó a darle con la áspera piedra cerca del hombro, donde la clavícula separa el cuello del pecho y las heridas son mortales, y le rompió el nervio: entorpecióse el brazo, Teucro cayó de hinojos y el arco se le fue de las manos.
Juega la túnica el viento Y entre nube holanda expone Relámpagos de marfil, Migajas de perfecciones. Arroyo de oro el cabello, Libre por la espalda corre, De la cual pende un carcaj, Vientre de dardos veloces.
Ésta, de Venus inmortal desdoro, dejándole a la espalda el peso leve del ebúrneo carcaj y flechas de oro, éstas ajusta al arco, que las mueve; penetra el bosque, y el errante coro cede al aplauso que a Aretusa debe, porque usurpa a las glorias de Atalanta lo cierto el tiro, lo veloz la planta.
Sin antaños de inocencias núbiles, con tu sonrisa antigua y su sed de primavera, retorna decantado el diamante de tu furia, libertario el progreso de otro cuerpo, comunal el vellocino de oro, y nuestra talla fértil de artesanales pastores… cuando la tierra imaginaba ardiente géiseres blancos y volcanes lubricados, primicias de nuestros intentos, se consuma y se disgrega… Cloe… experta Licenia, Dafnis…Dorcón afrodiasiarca, y entre gitones árbitros, Psique y Eros sin dilemas, Tánatos vencido, carcaj sin flechas, semilla de espermas conjugados en el prodigio de sus tibiezas.
¡Oh, cómo ardo de celos, cómo tiembla mi alma, cuando pienso que tú, cándida hija de la Au- rora, puedes fijar tus miradas en el hermoso Príncipe Sol que viene de Oriente, gallardo y bello en su carro de oro, celeste flechero triunfador, de coraza adamantina, que trae a la espal- da el carcaj brillante lleno de de flechas de fuego!.
¿Y este estuche de flechas? CORO. ¿Qué dices que has salvado? JERJES. Este carcaj de dardos. CORO. Poca cosa comparada con lo mucho que tenías. JERJES.
Dos negros ojos no, dos soles claros, flanquean dos negras cejas arqueadas, al mirar dulces, y a volverse avaros, en los que Amor con alas delicadas descarga su carcaj de mil disparos en aquellos que atajan sus miradas.
Acercose a mí y esperó con mudo recogimiento a que yo llenara las formalidades del rito. Era el idolito una vasija pequeña que representaba un guerrero indio con el carcaj a la espalda y apoyado en su arco.
Cuando improviso, veneranda Sombra, en faz serena y ademán augusto, entre cándidas nubes se levanta: del hombro izquierdo nebuloso manto pende, y su diestra aéreo cetro rige; su mirar noble, pero no sañudo; y nieblas figuraban a su planta penacho, arco, carcaj, flechas y escudo; una zona de estrellas glorificaba en derredor su frente y la borla imperial de ella pendiente.
Entre las ramas del que más se lava En el arroyo, mirto levantado, Carcaj de cristal hizo, si no aljaba, Su blanco pecho de un arpón dorado.