carabela

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carabela

(Del port. caravela < lat. carabus, un tipo de embarcación.)
s. f. NÁUTICA Antiguo barco ligero, de velas latinas, con una sola cubierta y dos o tres palos.

carabela

 
f. mar. Ant. embarcación larga y angosta, con una sola cubierta, tres palos y cofa solo en el mayor y entenas en los tres para velas latinas.

carabela

(kaɾa'βela)
sustantivo femenino
náutica embarcación ligera y estrecha con tres velas Colón descubrió América en carabelas.
Traducciones

carabela

caravel

carabela

caravelle

carabela

caravella

carabela

Karavelle

carabela

Каравелла

carabela

caravela

carabela

Caravel

carabela

Caravel

carabela

SFcaravel
Ejemplos ?
algo bruto. ¡Enseguida atrapan a un gallego en las carabelas de Colón! Con esta raza, dígame usted: ¿qué racha va a sacar el gitano?
Después fuese a tierras del interior, y como nosotros no podemos vivir lejos del mar, mi abuela le perdió de vista durante muchos años, hasta que al amanecer de cierto día de verano, vio salir tres buques de un puerto que los hombres llaman de Palos, y creyó reconocer al niño aquél en el anciano que mandaba las carabelas, cuya prematura vejez indicaba que muchas veces había debido recordar en los contratiempos y en las luchas de la vida, que con fe y perseverancia todo se alcanza, porque de no recordarlo hubiera desmayado en sus empresas.
Llegados a América por los caminos del infortunio las naves que os condujeron a nuestros puertos no traían el propósito de dominio que impulsó a las carabelas conquistadoras.
Y si, como decís, el mar bravío Y el aquilón sumisos obedecen A vuestra voz y á vuestro poderío, ¿Por qué sus carabelas delicadas, Que ahora os escarnecen, No fueron anegadas Y bajo las olas sepultadas?
¿Por qué razón Galicia no ha realizado ninguna empresa magna, ni en pro de la nacionalidad, ni aun en su propio beneficio; ni empezó la Reconquista, como Asturias; ni se declaró independiente, como Portugal; ni logró la sabia organización de los fueros, como Vasconia y Navarra; ni fue a dominar el Imperio de Bizancio, como nosotros y los aragoneses; ni vio armarse en sus puertos las carabelas de Colón; ni...?
En tal sentido es de observar, y bueno es decirlo porque muchos afectan desconocerlo, cómo se dio el caso de una especie de inversa conquista en que las nuevas carabelas, partiendo de las antiguas colonias, aproaron las costas de España.
Reconozcan ustedes que para meterse en las carabelas de Colón; para lanzarse a surcar mares desconocidos, sin ningún fin ni provecho aparente, en medio de cien peligros, con la muerte al ojo..., había que ser...
¡Pluguiera a Dios las aguas antes intactas no reflejaran nunca las blancas velas; ni vieran las estrellas estupefactas arribar a la orilla tus carabelas!
Colón al mar por Cristo lanzó sus carabelas, con una idea fija la mar al trasponer; la de encontrar el paso de la región del oro, para allegar tesoros y ejércitos con que reconquistar de Cristo la tumba, y la Sagrada Jerusalem de manos del musulmán infiel, que fué en aquel entonces universal anhelo y aspiración unánime de la cristiana grey.
La risa de Europa y de sus sabias, la estupenda sorpresa que en Barcelona produjo ver cómo salían de las casi inutilizadas carabelas aquellos hombres de piel cobriza, de largas cabelleras, que eran los hijos de Dios reconquistados, la prenda definitiva de la victoria evangélica.
Cuando todos vacilaban, el que mandaba las carabelas mostrábase confiado en Dios y perseverante; y un día, al amanecer, descubrió las tierras donde yo he nacido, que desde la Creación habían estado ocultas en la inmensidad del Océano.
Las más célebre de estas armadas aventureras fue una, compuesta de seis carabelas, tripuladas por hidalgos arruinados, la cual marchó al mando de un tal Lazarote.