caprichoso

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caprichoso, a

1. adj./ s. Que tiene caprichos está muy caprichosa, no para de pedir cosas.
2. adj. Que se hace a capricho o arbitrariamente elección caprichosa.

caprichoso -sa o caprichudo -da

 
adj. Que obra por capricho y lo sigue con tenacidad.
Que se hace por capricho.
Antojadizo, inconstante.

caprichoso, -sa

(kapɾi'tʃoso, -sa)
abreviación
que actúa con tenacidad y sin razón niño caprichoso
Sinónimos

caprichoso

, caprichosa
adjetivo
caprichudo, antojadizo, fantasioso, mudable, veleidoso, voluble, versátil.
Caprichoso, caprichudo y antojadizo se dicen de las personas inconstantes y mudables en cuanto a gustos y deseos; fantasioso se aplica a la persona que desea constantemente aparentar más de lo que posee; en ese sentido es caprichoso: es una fantasiosa y ahora quiere una moto nueva; mudable, veleidoso, voluble y versátil se refieren a las personas inconstantes e inestables en carácter y acciones en general (no únicamente en deseos y gustos).
Traducciones

caprichoso

kapriziös, zickig

caprichoso

気まぐれ

caprichoso

ADJ
1. [persona] → capricious
2. [idea, novela, etc] → whimsical, fanciful

caprichoso-a

a. capricious; stubborn.
Ejemplos ?
-rugió Mendiola al ver cómo repentinamente todos los adversarios volvían grupas y se alejaban veloces como sombras tendidos sobre las monturas y haciendo a éstas trazar caprichosos zig zag burladores de la más certera puntería.
En toda mi vida no vi cosa semejante, pues con gran estrépito salían densísimas masas de negrísimas nubes de humo que se cernían amenazadoras sobre nuestras cabezas: ¡no vi jamás manto de seda más negro ni con mejores volutas y pliegues más caprichosos!.
La fiesta estaba en su apogeo, y el italiano del acordeón, despreciando profundamente a su acompañante de la guitarra, hacía maravillas de ejecución, bajo ritmos caprichosos y excéntricos que llegaban vagamente a nuestros oídos, pues hacía rato que bailábamos al compás de una música interior, cuando, después de haber oído el galope de un caballo, vimos aparecer a uno de los condiscípulos de la Chacarita en la puerta del rancho, con la fisonomía pálida que debía tener Daniel al entrar de una manera tan intempestiva en la sala del festín de Baltasar.
así como para distraer las brumosas y grises melancolías, helo aquí: Había en una ciudad inmensa y brillante un rey muy poderoso, que tenía trajes caprichosos y ricos, esclavas desnudas, blancas y negras, caballos de largas crines, armas flamantísimas, galgos rápidos, y monteros con cuernos de bronce que llenaban el viento con sus fanfarrias.
Al principio se les dejó aislarse, sin pensar en ellos; el vulgo alegre desdeñó el desdén de aquellos misteriosos pozos de ciencia, que, en definitiva, debían de ser un par de chiflados caprichosos, exigentes en el trato doméstico y con berrinches endiablados, bajo aquella capa superficial de fría buena crianza.
Había terminado el espectáculo, y la Marquesa, levantándose del asiento que antes ocupara, se dirigió hacia el fondo del palco y allí permaneció en pie unos instantes, sin aceptar el abrigo de pieles que le ofrecía su marido, como si quisiera poner de manifiesto ante los ojos de éste y ante los de Jorge (su más asiduo contertulio), todos los maravillosos encantos de su cuerpo; sus hombros redondos, su pecho alto, y bien contorneado, que se desvanecía formando deliciosa curva entre los encantos del corpiño de seda; sus brazos desnudos y frescos, su cintura flexible y sus espléndidas caderas, sobre las cuales se ajustaba para perderse luego en mil y mil pliegues caprichosos que apenas descubrían el nacimiento de unos pies primorosamente calzados...
Al primer fuego artificial siguieron otros muchos, estallantes y caprichosos, de chispa de oro y lágrimas de lumbre, de doble trazo de luz sobre la negrura del firmamento.
La mujer tragada por la tierra se encontró de repente a la puerta de una rica y populosa ciudad donde todo florecía, brillaba y era regocijado y ameno. Los habitantes discurrían por calles y plazas, vestidos con suma elegancia y con trajes caprichosos y fantásticos.
Almamía, el amigo íntimo, el de los juegos delicados y caprichosos, el de la blancura de algodón boricado, el de las manitas de felpa, se le acerca con volteretas y movimientos de trapo; hace el arco, ronca, y, pasándole el lomo por los bracitos, le pone el hocico y el bigote hirsuto en las mejillas.
No era la bien trazada pierna el único atractivo que realzaba al profesor de esgrima; podía envanecerse y alabarse de unos bigotes castaños, lustrosos de cosmético, un cuerpo ágil y estatuario, que el diario ejercicio del florete volvía más airoso, y, en el ramo de indumentaria, preciarse de una colección de látigos con puño de plata, calzones de punto, corbatas flotantes y dijes de reloj en extremo caprichosos, todo lo cual hacia a Armando Deslauriers muy peligroso para el mujerío marinedino de cualquier estado y condición: señoras y artesanas, dueñas, casadas y doncellas.
Como una pulgada nada más había de tierra floja. Los reyes son caprichosos, y este reyecito quería salirse con su gusto. Mandó pregoneros que fueran clavando por todos los pueblos y caminos de su reino el cartel sellado con las armas reales, donde ofrecía casar a su hija con el que cortara el árbol y abriese el pozo, y darle además la mitad de sus tierras.
"Teóricamente puede, pero no en la práctica--esto es, hablando de demanda como limitada a deseos racionales, y no extendiéndose a objetos meramente caprichosos.