caperuza


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caperuza

1. s. f. INDUMENTARIA Y MODA Bonete que termina en punta inclinada hacia atrás. capucha
2. CONSTRUCCIÓN Pieza que cubre la salida del humo de la chimenea, y la protege de la lluvia y la nieve.
3. Pieza que cubre o protege la punta o el extremo de una cosa he perdido la caperuza de la pluma de escribir. capuchón

caperuza

 
f. Bonete que remata en punta inclinada hacia atrás.

caperuza

(kape'ɾuθa)
sustantivo femenino
1. gorro que termina en punta inclinada hacia atrás una capa con caperuza
2. pieza que cubre el extremo o la punta de algo la caperuza del bolígrafo
3. pieza que cubre la salida de humo de las chimeneas la caperuza de la chimenea
Sinónimos

caperuza

sustantivo femenino
Traducciones

caperuza

hood, cowl, cowling

caperuza

Mütze

caperuza

후드

caperuza

Hood

caperuza

SF [de tela] → (pointed) hood (Mec) → hood, cowling; [de bolígrafo] → cap, top
caperuza de chimeneachimney cowl
Ejemplos ?
El Caperuza, a quien la insistente mirada de su amigo habíale llamado la atención, exclamó de pronto, plantándose delante de él mientras se rodeaba el ceñidor azul de seda a la esbelta cintura: -¿Se puée saber si se le ha perdió a usté algo y lo tengo yo por casolidá en argún poro de mi presona?
Y media hora más tarde, después de haber matado el gusanillo en casa del Liendres, decíale el señor Candelario al Caperuza, sentado frente a éste en una de las mesas del café del Tulipanes: -Pos voy a decirte el favor que yo necesito que tú me jagas.
A este tenor cierta gente de caperuza, y el diccionarista entre ellos calado de gorra, toman la libertad de la imprenta por el lado que mas los punza, y por donde olfatean que puede oler a chamusquina.
Pero también es cosa fuerte devolver el ducado de oro con que puedo feriar a mi Aniceta, para la fiesta del Corpus, una caperuza de filipichín y una falda de angaripola.
-Pos diga usté, Pepe -exclamó, dirigiéndose a éste, la Caperuza y deteniéndose en su labor-; diga usté que le va a amanecer, sin haber conseguío templarla, con la guitarra en la mano.
E quando vido, que non podia pasar en otra guisa fizo Abarcas de cueros crudos en logar de zapátos. Alfar.fol.219. Caperuza de quartos, las Abarcas de cuero de vaca, y aradas por encima con timizas.
ntonio el Caperuza acababa de levantarse, cuando dos recios golpes asestados en la puerta de su habitación le hicieron gritar con acento de zumba: -¡Falta el repique con los pitones, caballero!
Y mientras el Caperuza, después de lavarse como el aseo ordena, vestíase sus prendas de buen tejido y corte un tantico, y un tantico más, achulado, observábalo su amigo con extraña fijeza, como si quisiera enterarse hasta la saciedad de que habíalo dotado Dios o su representante Santa y Pródiga Madre Naturaleza, de gallarda apostura, de cuerpo enjuto y elegante, de pelo negrísimo, como las corridas cejas y el ligerísimo bigote; de ojos grandes y febriles, de tez oscura, fresca y de rojos desvanecidos en las mejillas, de facciones briosas y correctas y de labios gruesos y salientes y de encendido color.
Consuelo, regadera en mano, recogida en la cintura la falda de percal, que dejaba ver los pulidos zapatos, y que ceñíase con pérfida ductilidad a la pierna nerviosa y fina; luciendo vistoso collar de abalorios, y tocado de flores el espléndido cabello, entreteníase en regar los geranios que embellecían el largo arriate que adornaba el patio de la casa, en que vivía, en tanto la señora Rosario charlaba animadamente con la señora Angustias la Veterana, sentadas las dos en uno de los extremos del patio, y, retrepado en su silla contra el ruinoso muro, dormitaba el señor Curro el Almejero; cosía la Caperuza a la sombra que proyectaba un jazmín que escalaba el añoso parral...
El alguacil decia que les habia de poner ras con ras la casa al menorete, hablando de talanquera, con mucho qué me sé yo; el escribano decia: yo callaré ahora, mas yo les daré en caperuza: Cada uno mire por el virote, dixo el licenciado pues he de ir á todo moler; y no echen de vicio, que podria heder el negocio, mas aína que piensan.
Era una larga funda Edad Media, de pana rosa, y una caperuza de tisú de planta, sobre un pelucón rosa pálido, cuyas crenchas le llegaban al talle.
No caía en sus manos pliego de papel de oficio que no lo convirtiese en caperuza para Pillín, y era de ver el coro de carca­jadas que estallaba en el despacho ante el puntiagudo cucurucho.