capataz

(redireccionado de capataces)
También se encuentra en: Sinónimos.

capataz, a

(Del lat. caput, cabeza.)
1. s. OFICIOS Y PROFESIONES Persona encargada de mandar y vigilar a cierto número de trabajadores el terrateniente encargó al capataz que contratase una brigada de braceros. encargado
2. AGRICULTURA, OFICIOS Y PROFESIONES Persona encargada de la labranza y administración de las haciendas de campo. caporal, mayoral
3. OFICIOS Y PROFESIONES Persona encargada en las casas de moneda de recibir el metal marcado y pesado para las labores.
NOTA: En plural: capataces

capataz, -za

 
m. f. Persona que tiene por oficio gobernar y vigilar a cierto número de operarios.
Persona encargada de la labranza y administración de las haciendas de campo.
En las casas de moneda, el encargado de recibir el metal marcado y pesado para las labores.

capataz

(kapa'taθ)
sustantivo masculino-femenino
persona que dirige y vigila a un grupo de trabajadores capataz de finca
Sinónimos

capataz

, capataza
sustantivo
aperador, mayoral.
Los encargados de las haciendas de campo.
Traducciones

capataz

foreman, foreman/forewoman, forewoman, bailiff, overseer

capataz

feitor

capataz

mistr

capataz

SMFforeman/forewoman, overseer
Ejemplos ?
Hubiera podido retirarme al campo, a alguna de las fincas que heredé de mi padre; pero mi mujer ha colocado en ella de administradores, de agrónomos, de capataces a una taifa de bribones, ¡el diablo se los lleve!, que me hubieran hecho la vida imposible...
Volvamos y hablaremos más largo. Fernández se encogió de hombros y silbó a los capataces. En el resto del día, sin lluvia pero empapado en calma de agua, los peones tendieron de una orilla a otra en la barra del arroyo, la cadena de vigas, y el tumbaje de palos comenzó en el campamento.
Los mismos puesteros que habían trabajado con él desde un principio, le servían para dirigir y vigilar a los demás, pues a medida que aumentaba el número de sus estancias, necesitaba más mayordomos, capataces y puesteros; y acordándose de lo pobre que había sido y de la ayuda que le habían valido su trabajo y su buena conducta, se mostraba liberal él también con todos los que lo habían servido bien, cuidando las ovejas como se les había enseñado.
Volvió a los siete días, arreando, como en triunfo, toda su hacienda recuperada, y trayendo a los conocidos noticias ciertas de sus animales, en peligro de perderse, a diez leguas de la querencia, mientras que los amos y los capataces, con pretexto de campear, se quedaban tomando mate y bobeando en todos los ranchos de la vecindad.
Había poca gente; capataces de estancias, hacendados que habían venido en sus mejores caballos, siguiendo sus animales arreados por el fantástico látigo del temporal, y que habían tenido que detenerse, porque los mancarrones ya se habían enfermado, con el frío, y desmoralizado los hombres.
Extiende encima, bien doblada, una bolsa de lona que servirá de envoltorio al recado, en caso de tener que viajar en galera o en ferrocarril, lo que, algunas veces, le sucede, cuando trabaja en arreos, pues es muy buscado por los capataces, que saben apreciar sus buenas condiciones.
Timoteo se disgustó, porque no había caballos; el patrón se disgustó, porque Timoteo se los había puesto a la miseria; y entró de capataz Anselmo, gaucho viejo, juicioso y sujeto por la edad, -cuyo principal empeño fue de cuidar mucho los caballos y... la cocina. Duró poco; pero capataces, al fin, siempre se encuentran, y Macedonio se ofreció. Lo probaron.
El único con quien parecía haberse contraído algún compromiso a priori ha tenido la fortuna de ser cordialmente antipático a toda España, a lo cual se debe hoy el fracaso de su candidatura. -Pero bien -decían los capataces-; esto es ahora por vía de tanteo.
Otorgó grandes concesiones de tierras, minas y ferrocarriles a capitalistas extranjeros quienes a su vez contrataron gerentes y capataces no mexicanos para dirigir los trabajos, en los cuales los trabajadores de fuera percibían con frecuencia salarios dobles de los pagados a los nacionales por la misma clase de trabajo.
A pie, y el yerbal está a cincuenta, a cien leguas. Los capataces van a caballo, revólver al cinto. Se les llama troperos o repuntadores.
El ingeniero con su acompañante se detuvieron algunos momentos en el departamento de los capataces donde el primero se impuso de los detalles y necesidades que habían hecho indispensable su presencia.
Los ojos penetrantes del capataz se clavaron en Viento Negro y exclamó de pronto en tono de amenaza: -¡Ah eres tú el cortó ayer la cuerda de señales del departamento de los capataces!