cantiga

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cantiga

s. f. POESÍA Composición poética antigua destinada al canto, en especial en la poesía galaicoportuguesa.
NOTA: También se escribe: cántiga

cantiga

(kan'tiγa)
sustantivo femenino
composición poética medieval para ser cantada cantigas a la Virgen María

cantiga

(kan'tiγa)
sustantivo femenino
composición poética medieval para ser cantada cantigas a la Virgen María
Traducciones

cantiga

cantica

cantiga

SF cántiga SFsong, poem
Ejemplos ?
No quiero nada...; es decir, sí quiero: quiero que me dejéis solo... Cantigas..., mujeres..., glorias..., felicidad..., mentiras todo, fantasmas vanos que formamos en nuestra imaginación y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras ellos, ¿para qué?, ¿para qué?
Sobre él, el negro castillo de don Bustos se columbra, del astro de paz que alumbra al resplandor amarillo. Y aun vomitan sus ventanas, en confusión infernal, las cantigas que, profanas, respira la bacanal.
Cosas más extrañas hemos visto en el mundo, y una corza blanca bien puede haberla, puesto que, si se ha de dar crédito a las cantigas del país, San Humberto, patrón de los cazadores, tenía una.
n los tiempos del triste rey Alfonso X, el Sabio, había en Valladolid un griego que llegó allí como criado de uno de los maestros del orientalismo literario a quienes el monarca de las Cantigas había llamado para que le ayudaran en ciertos trabajos de erudición.
El negro y alto castillo allá en la sombra se vía, del blanco fanal que huía al resplandor amarillo. Y aun en murmullo infernal lanzan sus rojas ventanas las cantigas que profanas respira la bacanal.
ª Alfonso Álvarez de Villasandino y Pero Ferrús, poetas del tiempo del rey don Enrique II, cuyas cantigas recogió en un cancionero (con las de otros muchos poetas) Juan Alfonso de Baena, escribiente del rey D.
Bajo aquel húmedo cielo de oro se publican las canciones de Ajuda y de la Vaticana, donde oímos a través de las rimas provenzales del rey don Dionís y de las cultas canciones de amigo o cantigas de amor, seguramente por olvido de la firma, tan respetada en la Edad Media, la tierna voz de los poetas sin nombre, que cantan un puro canto, exento de gramática.
Con extremos verterianos soñaba superar a todos los amantes que en el mundo han sido, y por infortunados y leales pasaron a la historia, y aun asomaron más de una vez la faz lacrimosa en las cantigas del vulgo.
Hace poco se lamentaba un crítico de la indiferencia con que se ha acogido en España la edición académica de las Cantigas del Rey Sabio.
Ambos tipos están representados en las miniaturas de las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio de 1270 aunque una de las representaciones más antiguas que se conservan está en Europa Occidental en un Pasionario de la abadía de Zwiefalten del año 1180.
Aunque no se conserva la notación musical de la composición (pues la música no fue transcrita en los apógrafos italianos V y B), la musicalidad interna que estructura el poema no desmerece de la perdida versión musicada, ya que los efectos ecoicos (propios de las Cantigas de Amigo) y la pregunta retórica producen un aire de sorpresa, de irrealidad, con un cierto aire sofocante, incluso apremiante.
Sus cantigas pertenecen a la seguda mitad del siglo XIII y parece ser que fue clérigo y vecino de Santiago de Compostela, según se desprende sus poemas.