Ejemplos ?
Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro. 3 Confortad á las manos cansadas, roborad las vacilantes rodillas.
Si del campo te agradas, Goza de sus frescuras venturosas Sin que aquestas cansadas Lágrimas te detengan enfadosas; Que en él verás, si atento te entretienes Ejemplo de mis males y mis bienes.
Cuando Aquileo tuvo las manos cansadas de matar, cogió vivos, dentro del río, a doce mancebos para inmolarlos más tarde en expiación de la muerte de Patroclo Menetíada.
Y en tanto en las rodillas cansadas de la Abuela Con movimiento rítmico se balancea el niño Y ambos conmovidos y trémulos están, La Abuela se sonríe con maternal cariño Mas cruza por su espíritu como un temor extraño Por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño Los días ignorados del nieto guardarán.
Ya me parece que oigo una objeción que me ponen los amigos indiscretos de la América; dirán que aquí no es necesario el estudio de la agricultura, porque todas las tierras son fértiles, y que solo en Europa, donde aquellas están cansadas de tanto beneficio, podrá tener lugar el aprendizaje de fertilizarlas; pero permítanme estos americanos decir, que este reparo sólo nace de la ignorancia en que vivimos.
e iban acabando las últimas ovejas de la última chiquerada; el agarrador recogía las maneas, las tijeras corrían a todo vuelo, agarradas a dos puños, y cortaban, cortaban, apuradas y cansadas, la lana, y a veces el cutis, para concluir de una vez.
1521, junio, julio, agosto humedecidos... efemérides nacidas de vocablos confundidos, palabras fatigadas, latigadas, tan cansadas...
Y si dijesen que las aves, cuando están cansadas de volar o tienen necesidad de suministrar algún sustento al cuerpo se vuelvan a la tierra, o para descansar o para comer, y que estas operaciones no las hacen los demonios, pregunto: ¿Acaso intentarán decir que las aves nos aventajan a nosotros, y los demonios a las aves?
Y hemos escuchado a las mujeres, de todos los tamaños, estamos cansadas de que nos consideren como a un objeto, al que hay que golpear, sobre el que hay que zacearse, al que hay que perseguir, al que hay q vender, al que hay que humillar y al que hay que matar, ´´hasta morir si es preciso´´, dijeron estas mujeres.
Nacieron bajo el signo del trabajo y desde los siete o nueve años hasta el día en que se mueren, no han hecho nada más que producir, producir costura e hijos, eso y lo otro, y nada más. Cansadas o enfermas, trabajaron siempre.
¿Para qué la han de leer? ¿Qué trae La Moda sino cosas que las damas están cansadas de saber? Un estilo añejo y pesado, que jamás se ha conocido en los tiempos floridos de nuestra prensa periódica: unas ideas rancias ya entre nosotros; unos asuntos frívolos, faltos de dirección y de sistema, y todo, en fin, tan trivial y tan ligero, que hasta las mujeres podrían hacer su crítica.
Mas dejando cansadas digresiones que el retórico tiene por viciosas, aunque en breves paréntesis gustosas, presos los dos gatíferos campiones por no querer hacer las amistades y responder soberbias libertades, dicen que Zapaquilda y la bella Micilda, tapadas de medio ojo con sus mantos de humo, que es llegar a lo sumo de un amoroso antojo, fueron a ver sus presos; que en tanta autoridad tales excesos parecen desatino.