canijo


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canijo, a

(Del lat. canicula, perrita.)
1. adj./ s. Que es débil y enfermizo un cachorro canijo. enclenque, fuerte, raquítico
2. Que es bajo o pequeño. alto
3. adj. Méx. Que es difícil o complicado está canijo que podamos salir de vacaciones.
4. Méx. coloquial Se aplica a la persona mala o desalmada.

canijo, -ja

 
adj.-s. Débil y enfermizo.

canijo, -ja

(ka'nixo, -xa)
abreviación
1. animal, vegetal fuerte que tiene un desarrollo deficiente planta canija; perro canijo
2. alto que es pequeño o bajo mesa canija
Sinónimos

canijo

, canija
Traducciones

canijo

ADJ
1. (= pequeño) → puny; (= endeble) → weak, sickly
2. (Méx) (= astuto) → sly
Ejemplos ?
A finales de 2015 publican el CD Esna que consta de 8 canciones y a su vez cuenta con la colaboración de varios artistas como Ruben Sierra (La Pegatina), Ander (Green Valley), El canijo de Jerez...
Durante este tiempo, estuvo centrado en dos de los grupos en los que colaborada: The Mencial Project y Trece, además de acompañar a Chico Ocaña durante su gira y ayudar en la producción del disco de el Canijo de Jerez.
En 2013 integró el supergrupo La pandilla voladora junto a Albert Pla, Muchachito Bombo Infierno, El Canijo de Jerez de Los Delinqüentes y Tomasito.
Sí, un niño era, como de unos seis años, acaso más; un niño desmedrado, canijo, mal trajeado, con los puños metidos en los ojos, llorando en seco y con hipo de angustia.
Callado, miraba tristemente el suelo. Y sin saber por qué, Benegas sintió lástima por aquel hombre flaco y canijo. ¿Sería verdad lo que se murmuraba: que el coronel se había aficionado al haschich?
Pedro era gordo y grande, de cara colorada, y de pocas entendederas; Pablo era canijo y paliducho, lleno de envidias y de celos; Juancito era lindo como una mujer, y más ligero que un resorte, pero tan chiquitín que se podía esconder en una bota de su padre.
No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol.
Recostado en un sofá, con la chaqueta desprendida, el coronel Oyarzún parecía estudiar con la mirada las cotas de un mapa verde que estaba allí, frente a sus ojos. Era un hombre pequeño, canijo, rechupado.
-Usté se calla la boca mientras que yo no la pregunte, porque aquí no tienen voz las mujeres. -Es que, canijo, yo tamién soy hija de Dios; y si se me murió el marido no fue por culpa mía.
¡Caramba! ¡Mira ese canijo tullido a donde se ha subido para pedir limosna! Quien haya lanzado una piedra a una charca llena de ranas o haya hecho un disparo en medio de una bandada de pájaros puede hacerse una idea del efecto que aquellas palabras incongruentes provocaron en medio del silencio general de la sala.
Acaso pensaba que eran sus espigas aquerenciadas y balncas que volvían a su rancho. —Ese trigo del Aniceto Canijo nos va a dar una pérdida, Juan...
—¿Quién la mandó p'aquí? La mujer contesta sin dirigirse a ninguno, para no hablar en péndulo: —Un tal Aniceto Canijo, chacarero.