candidez


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candidez

s. f. Calidad de cándido la candidez de sus actores ha ocasionado muchos disgustos. credulidad
NOTA: En plural: candideces

candidez

 
f. Calidad de cándido.
Sinónimos

candidez

sustantivo femenino
candor, sencillez, inocencia, ingenuidad*, virginidad. malicia, picardía, suciedad.
Candor, sencillez e inocencia están, pues, muy próximos entre sí; candidez se acerca a la simplicidad. Ingenuidad puede inclinarse a uno u otro matiz según el contexto. Decimos: tiene la ingenuidad de un santo; cometí la ingenuidad de prestarle dinero.
«Aunque candor y candidez representan la misma idea, tanto en el sentido recto como en el figurado, el uso común atribuye al primero, en sentido figurado, la idea de suma pureza, y al segundo la demasiada sencillez o bobería. Así decimos: conserva el candor de la niñez; tuvo la candidez de creer cuanto se le dijo.»
José Joaquín de Mora
Traducciones

candidez

candor

candidez

SF
1. (= simpleza) → simplicity, ingenuousness; (= inocencia) → naïveté; (= estupidez) → stupidity
2. (= comentario) → silly remark
Ejemplos ?
Al pobre niño no se le ocurrió entonces otra cosa que ir llamando de puerta en puerta, y a los que le preguntaban lo que deseaba, les decía con la mayor candidez: -¿Vive aquí el tío de Anita?
Pasó un dia y otro dia, Y á su mismo afan tornando Volvió á porfiar quedando En la misma oscuridad. Tornábale el pobre esposo Con la candidez de un niño A ponderar su cariño Con minucioso placer.
Decía así: «Al huir de ti, traidora, recibo de ti un mensaje, que es, a fe, el postrer ultraje que me podías hacer. Lo que preguntas ahora con candidez tan artera, debe por la vez postrera respuesta mía tener.
Los seminaristas en el Perú (y no sé si en las demás colonias), por imitar á los estudiantes de Salamanca, dieron desde el siglo XVII en mantear á los colegiales novatos y á los acusones, y en aplicar calillas á los que, por afeminamiento, pobreza de espíritu ó candidez, estimaban merecedores de aquéllas.
De aquellos seres fingidos por don Juan con la presencia se amedrentaba, en Palencia creyéndoles ya tal vez; y se fingía entre sueños a sus quietos moradores envueltos en los horrores en que cree su candidez.
Cuando el real tesoro (y esto era un día sí y otro también) se hallaba limpio de metálico, explotaba el rey la candidez peruviana y, como quien cotiza hoy bonos de la deuda pública, se echaban al mercado pergaminos nobiliarios, que hallaban colocación en la plaza de Lima por treinta o cuarenta mil duretes.
Era el muchacho andaluz de la clase de los sosos y tristones, y en su candidez, vecina de la pobreza de espíritu, propendía a mirar todas las cosas por el lado serio, que podían no tener siquiera.
Luego, nuestra candidez política de soldados hechos al respeto escrupuloso de las jerarquías, nos entregó a manos de hombres que nos traicionaron: cuando el exmo.
A esta correspondieron los dias de su mocedad: y asi como crecia en años, iva adelantando en todo genero de virtud, sin que tubiesen poder los halagos del siglo para mancilla la honestidad y candidez de su ánimo.
Yo estaba excesivamente maravillado de la exactitud de mi sueño que además de predecirme un provechoso negocio me auguró también, por mediación de un criado llamado Cándido, la vuelta de mi caballo blanco, símbolo de la candidez.
No se ría. En mi concepto, la «señorita» era la auténtica expresión de pureza, perfección y candidez. A su lado yo no conocí el deseo, sino la inquietud de un arrobamiento delicioso que me llenaba de lágrimas los ojos.
Había nacido llano de entendimiento, pobre de espíritu, crédulo en demasía, más que por necedad y simpleza, por candidez y bondad de corazón; era su confianza en el género humano tan extremada, que, si teniendo manos de oro para su oficio no estaba ya rico, había que atribuirlo a los infinitos pufos y chascos que le costaba su ingenuidad inverosímil; y sería cuento de nunca acabar citar nombres de personas descaradas que andaban por Marineda, calzadas de balde a cuenta del seráfico Elviña.