candente


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candente

(Del lat. candens < candere, brillar.)
1. adj. Se aplica al metal o mineral que está al rojo vivo hierro candente. incandescente frío
2. De máxima actualidad e interés el fraude bancario es una cuestión candente.

candente

 
adj. Díc. de todo cuerpo, gralte. metal, cuando se enrojece o blanquea por la acción del fuego.
Ardiente, que arde o quema.
Cuestión, problema candente.fig. Que acalora los ánimos.

candente

(kan'dente)
abreviación
1. cuerpo metálico que está enrojecido por la acción del calor acero candente
2. intrascendente se aplica al suceso importante cuestión candente
Sinónimos

candente

Traducciones

candente

live, burning

candente

ADJ
1. [metal] (= rojo) → red-hot; (= blanco) → white-hot
2. [cuestión] → burning
un tema de candente actualidada red-hot issue, a subject that everyone is talking about

candente

a. red-hot, burning.
Ejemplos ?
Pensando en la arena candente de la política se le aparecía la plaza de toros en un día de corrida en Agosto y desde tendido de sol.
Yo no sé si Alberto se lanzó ó no en esa candente arena de la política, matadora de las ilusiones y del entusiasmo, vida en que, a la postre, se ostenta joven la faz y anciano el corazón; vida de prosa y materialismo, vida de ideales, absurdos casi siempre, y en la que, como el médico que armado de escalpelo intenta adueñarse de los misterios del organismo humano, sólo se cosechan decepciones.
Pero el ideal flora en el azul; y para que los espíritus gocen de la luz suprema es preciso que asciendan. Yo tengo el verso que es de miel, y el que es de oro, y el que es de hierro candente.
Le exigirán la innoble faena de desembuchar, si la suerte le ayuda y el terror no le paraliza, algo de los millares de palabras sin sentido que devoró durante las últimas noches en vela, espoleado por la prueba próxima; le exigirán un cerebro bastante blando, bastante pasivo, bastante resignado para que los tipos de imprenta, al modo del hierro candente en el anca de la res, hayan dejado auténtica la marca del dueño; le exigirán que sea fonógrafo, y si funciona bien, los señores del tribunal firmarán que el fonógrafo sabe matemáticas, historia, química, literatura.
Como delatando que la mayor relajación en aquella abrasada conjunción del principio habría sido al fin la del turco sañudo, tan hirsuto que presuponía como nada el espasmo liquefacto, sufriente, agónico, junto a la candente criolla, entera, morenaza, empantanada en su barro humano,--con un significado enrostrador semejante, la psicología de las siete jóvenes insólitas estaba comprometida con una inclinación gravitacional absoluta a todas las inducciones de la influencia paterna de esta influencia que en la naturaleza distraída de ellas, vaporizaba como un influjo ondeado de una especial imantación rácica, de que estaba recubierto todo él.
Y en el aire sutil su acento indescriptible, su voz, como no oyeran nunca oídos mortales, vibró tal un milagro de dulzura imposible en un triunfal repique de sonoros cristales: "Lírico adolescente, ve a cumplir tus empeños; que tu espíritu sea una candente pira; musicaliza tus ensueños; sé divino por el alto don de la Lira.
Si besamos una barra de hierro candente, nos produce la misma impresión que si besamos una barra de hielo: ambas nos arrancan la piel de los labios.
Joseíto oyó la voz de aquél, pero antes que pudiera hacer lo que su primo le ordenara, tronaron como uno solo varios disparos, y el Zorzales sintió como si le pasaran por el costado un hierro candente, y después, que le zumbaban los oídos y que se aflojaban sus músculos.
El semblante de Rosalía reverberó con aquel pálido destello de esperanza surgido en su pecho, y oprimiendo convulsivamente el escapulario blanco y azul que acababa el sacerdote de ceñir a su cuello, lo besó con ferviente ahínco, y -Gracias, padre -balbució, a la vez que dos lágrimas se perdían como en una placa candente al rodar en sus mejillas.
10 Ella a Anfitrite, ruda en esta carrera, la primera imbuyó, la cual, una vez que con su espolón hendió la ventosa superficie, y, volteada a remo, de espumas se encaneció la onda, emergieron del candente torbellino del estrecho sus rostros las ecuóreas Nereides, el prodigio admirando.
Agrandemos la llama de nuestra tea soplando sobre ella a pleno pulmón hasta darle magnitudes de incendio, para desvanecer en rojos resplandores ese cuadro de horror. Las heridas de la madre patria están envenenadas; tomemos la candente braza y apliquémosla a ellas, sin tardanza.
Adiós, adiós, te queda, ya tu mar no veré cuando amorosa, mansa te ciñe y leda, como delgada seda breve cintura de mujer hermosa; Ni tu cielo esplendente, de purísimo azul y oro vestido, do sospecha la mente si en mar de luz candente la gran masa del sol se ha derretido; Ni tus campos herbosos, do en profundo ambiente me embriagaba y, en juegos amorosos, de nardos olorosos la frente de mi madre coronaba; Ni la altiva palmera, cuando en tus apartados horizontes con majestad severa sacude su cimera, gigante de las selvas y los montes; Ni tus montes erguidos, que en impío reto hasta los cielos subes, en vano combatidos del rayo circuidos de canas nieves y sulfúreas nubes.