candado

candado

(Del lat. catenatum < catena, cadena.)
1. s. m. Cerradura móvil que, por medio de anillos o armellas, asegura puertas o tapas.
2. s. m. pl. Concavidades inmediatas a las ranillas que tienen las caballerías en los pies.

candado

 
m. Cerradura suelta que por medio de armellas asegura puertas, tapas de cofre, etc.
Cláusula de un proyecto de ley, ratificado en ella, que fija o retrotrae su vigencia desde la presentación de tal proyecto.
pl. Las dos concavidades inmediatas a las ranillas que tienen las caballerías en los pies.

candado

(kan'daðo)
sustantivo masculino
cerradura independiente de anilla y cuerpo metálico el candado de la bicicleta
Traducciones

candado

Hängeschloß, Vorhängeschloss

candado

padlock, lock, clasp

candado

cadenas

candado

hangslot

candado

lucchetto

candado

visací zámek

candado

hængelås

candado

munalukko

candado

lokot

candado

南京錠

candado

맹꽁이 자물쇠

candado

hengelås

candado

kłódka

candado

cadeado

candado

hänglås

candado

กุญแจแบบคล้องสายยู

candado

asma kilit

candado

khóa móc

candado

挂锁,

candado

candado

SM
1. (gen) → padlock; [de libro] → clasp, hasp
cerrar algo con candadoto padlock sth
poner algo bajo siete candadosto lock sth safely away
candado digitalcombination lock
2. (Andes) (= barba) → goatee beard
Ejemplos ?
PAPAGENO ¿Cómo? ¿Es que he de comer piedras? TERCERA DAMA Y en vez de los dulces higos, te cierro la boca con este candado de oro. PAPAGENO ¡Hm!
La verja que rodeaba la plataforma tenía una cancela -cerrada con candado- a la que se llegaba desde la plaza por un tramo de escalera, y desde ella hasta el pórtico se extendía un sendero enteramente cubierto de maleza.
Los guardias con calzado de felpa se acercaban a cada puerta cerrada con candado y atisbaban con ojos consternados grises figuras en el suelo, preguntándose por qué se arrodillaban a rezar quienes jamás antes rezaran.
A un relator cargado de procesos Una letra le enseña de mil pesos. «Sople usted»; sopla el hombre apresurado, Y le cierra los labios un candado.
Después, arrastrando sus zuecos sobre el entarimado de la tienda, subió delante de Madame al primer piso y la hizo pasar a un estrecho despacho donde en una gran mesa de pino había algunos libros registro protegidos transversalmente por una barra de hierro cerrada con candado.
Y yo, que me siento mordido por algo más doloroso y en el sitio más sensible, llámesele corazón, alma o como se quiera, yo que he sido mordido y estoy herido por los discursos de la filosofía, cuyos dardos son más acerados que el dardo de una víbora, cuando alcanzan a un alma joven y bien nacida y la hacen decir o hacer mil cosas extravagantes; viendo en derredor mío a Phaidros, Agatón, Eryximacos, Pausanias y Aristodemos, sin contar a Sócrates y a los otros, afectados como yo de la locura y la rabia de la filosofía, no cavilo en proseguir delante de vosotros el relato de aquella noche, porque sabréis excusar mis actos y a todo hombre profano y al sin cultura cerradle con triple candado los oídos.
Y con dulce sonrisa esto diciendo, Federico a la caja abrió el candado, y el ojo ansioso a su interior tendiendo quedaron sin aliento un gran pieza; y al dar Genaro en tierra desplomado, exclamó Federico: «¡Es su cabeza!» --- Pálido, roto el aliento en la mal cerrada boca, inmóvil como una roca el pobre escultor quedó: y en la cabeza fijando la sorprendida mirada, en sonora carcajada Federico prorrumpió.
Hoy nace el Nuevo y guarda lo que nos trae cerrado: del porvenir Dios sólo romper puede el candado y abrirlo sólo el tiempo de quien lo fía Dios, y en cuanto al año que entra… pues hay de fuerza o grado al paso que él camine, que caminar en pos.
El provincial se puso candado en la boca, el arzobispo echó una bendición y tomó el camino de la puerta, y los frailes quedaron contentísimos viendo desairado a su guardián.
Los armaduras ya no existen ni el candado, lejano el cinturón, la bestia brama y corrosiva, opaca sueños eleva mares, estanca suelos, descorre espumas.
¡No! ¡No! LAS TRES DAMAS ¡Que este candado te sirva de advertencia! PAPAGENO ¡Que este candado me sirva de advertencia! TODOS Si a todos los mentirosos les pusieran un candado como éste en la boca: en vez de odio y calumnia, lo que habría sería amor y fraternidad.
Venia uno de los suboficiales, abría el candado, corría el cerrojo, se retiraba al extremo del pasillo y desde ahí nos gritaba la orden, nos nombraba, por ejemplo: “Haidar, desaloje”, entonces uno salía al pasillo, “Alto”, nos daba la orden de poner las manos en la nuca, “Avancen”, y cuando llegábamos a la altura de la mesa nos decía: “Alto”, “Siéntense”.