canario


También se encuentra en: Sinónimos.

canario, a

1. adj. De las islas Canarias archipiélago canario.
2. s. Persona natural de este archipiélago y comunidad autónoma. canariense
3. s. m. LINGÜÍSTICA Modalidad del castellano que se habla en este archipiélago.
4. DANZA Baile antiguo de este archipiélago.
5. MÚSICA Música que acompañaba a este baile.
6. ANATOMÍA coloquial Pene, órgano sexual masculino.
7. Chile Pito de barro que se utiliza para imitar el gorjeo de los pájaros.
8. ZOOLOGÍA Pájaro originario de las islas Canarias, granívoro, conirrostro y muy cantor, con el plumaje amarillo, verdoso, pardo o blanquecino, del que existen muchas variedades domésticas.

canario, -ria

 
adj.-s. De Canarias, archipiélago del Atlántico.
m. ling. Habla peculiar que adopta el español en las islas Canarias.
zool. Nombre común que se da a las aves paseriformes de la familia fringílidos. El canario común (Serinus canarius canarius), de 12 cm de longitud, es de color amarillo intenso y es originario de las islas Canarias y Madeira.

canario

(ka'naɾjo)
sustantivo masculino
zoología ave pequeña de plumaje amarillo canario cantor
Sinónimos

canario

, canaria
sustantivo masculino
(Chile) pito.
Se trata del utensilio para imitar el gorjeo de los pájaros.
Traducciones

canario

Canary

canario

canari

canario

kanár

canario

kanariefugl

canario

kanarialintu

canario

kanarinac

canario

カナリア

canario

카나리아

canario

kanarie

canario

kanarifugl

canario

kanarek

canario

canário

canario

kanariefågel

canario

นกขมิ้น

canario

kanarya

canario

chim hoàng yến

canario

金丝雀

canario

金絲雀

canario

1/a
A. ADJfrom/of the Canary Islands
B. SM/FCanary Islander, native/inhabitant of the Canary Isles
los canariosthe people of the Canary Islands

canario

2
A. SM
1. (Orn) → canary
2.prick
3. (LAm) (= amarillo) → canary yellow
B. EXCLwell I'm blowed!
Ejemplos ?
Una vieja urraca se acurrucó bien entre sus plumas, mientras murmuraba: «No tengo más remedio que irme a casa; el frío de la noche no le sienta bien a mi garganta». Y un canario reunió a todos sus pequeños, mientras les decía con una vocecilla temblorosa: «¡Vamos, queridos!
Artículo 5º: Se crearán Corporaciones administrativas denominadas Cabildos Insulares en cada una de las siete islas que forman el Archipiélago canario.
Fatigada la gente por todo género de miserias, se dirigió al Ca- llao, y obtuvo en el Cuzco, de Hernando Pizarro, que lo au- torizase para reclutar gente y emprender la conquista de Ca- rabaya, aventtira en la que también fué desgraciado. Uno de los capitanes, Alonso Mesa el Canario, conspiraba contra Hernando.
Montevideo, que al comienzo de la Gobernación de Viana (1751) no administraba más de veinticinco estancias (se explica en parte también este penoso avance porque el canario fundador y el peninsular eran más bien agricultores y es sólo en nuestra formación cuando se hacen ganaderos), diez años después tenía bajo su férula más de un centenar.
-«¡Pues que se le caiga!». Y cogiendo al canario entre mis manos, lo trasladé a otra jaula, y trasladé con él a su compañera de amor y de infortunio.
La señora lanzó un grito de desesperación: « ¡Ay, mi Pichín!» Augusto se precipitó a recoger la jaula. El pobre canario revolotaba dentro de ella despavorido.
Allí estuvo y al cabo de los quince días salió el canario de su quietud sano y alegre, pagando con un himno sonoro los desvelos de su compañera.
La criada fue al jardín, y se pinchó el dedo por cierto, por querer coger, para un ramo que hizo, una flor muy hermosa. La madre a todo dice que sí, y se puso el vestido nuevo, y le abrió la jaula al canario.
Pero este nuevo insulto colmó la medida del sufrimiento de don Silvestre. -«¡Canario! -exclamó al hallarse en medio de un grupo de calaveras;-conque ayer, porque iba al uso de mi tierra, os reíais de mí; y hoy que, por complaceros, me visto como vosotros, me toreáis también, sin duda porque no sé llevar esta librea.
Y en cuanto a eso de la hipoteca y a su abnegación de usted y amor al trabajo, yo nada he hecho para arrancar de su señora tía tan interesantes noticias; yo... –Sí, usted se ha limitado a traer el canario unos días después de haberme dirigido una carta...
Yo veía a Celinita en la platea, y me encantaba contemplarla, recreándome en el precioso conjunto que hacía su cara juvenil, muy espolvoreada de polvos de arroz como un dulce fino de azúcar; su artístico peinado, con un caprichoso lazo rosa prendido a la izquierda; su corpiño de «velo» crema, alto de cuello, según se estila, que dibujaba con pudor y atrevimiento la doble redondez del seno casto; pero cuando saltaba con la imaginación un lustro y me figuraba a la misma Celinita ajada por el matrimonio y la maternidad, con aquel pecho, tan curvo ahora, flojo y caído; malhumorada y soñolienta por la noche feroz que nos había dado nuestro tercer canario de alcoba......
El aldeano bajó la cabeza, volvió a cambiar de postura, y sin cesar de mirar al sombrero, continuó, al cabo de un rato y tartamudeando: -Yo señor; pa decirlo de una vez... porque ello es justo, ¡canario!