cana


También se encuentra en: Sinónimos.

cana

(Derivado de cano.)
1. s. f. Cabello que se ha vuelto blanco le han salido muchas canas por las sienes.
2. Argent., Chile vulgar Cárcel, prisión, lugar acondicionado para la reclusión de los condenados por algún delito.
3. Argent., Chile OFICIOS Y PROFESIONES Policía, agente del orden público.
4. echar una cana al aire coloquial Divertirse ocasionalmente aprovechó las vacaciones para echar una cana al aire.
5. peinar canas coloquial Ser de edad avanzada oye, ten más respeto que ya peino canas.

cana

 
f. Cabello blanco.

cana

('kana)
sustantivo femenino
cabello blanco cana de anciano
Sinónimos
Traducciones

cana

tubo

cana

Cana

cana

cana

cana

قانا

cana

Cana

cana

Cana

cana

1 SF (tb canas) → white o grey o (EEUU) gray hair
echar una cana al aireto let one's hair down
faltar a las canasto show a lack of respect for one's elders
peinar canasto be getting on

cana

2 (LAm)
A. SF
1. (= cárcel) → jail; (= celda) → prison cell
caer en canato land in jail
2. (= policía) → police
B. SM (= policía) → policeman

cana

f. gray hair.

cana

f gray hair
Ejemplos ?
No se hablaba de ella ni para bien ni para mal; criando algún solterón trasnochado se decidía a echar una cana al aire, solía escoger por pareja a Nieves.
¡Pepa, esta noche al teatro! -¡Una cana al aire! -gritará Pepita, que tiene el pelo negro como la endrina. Las canas de los pobres son los ochavos.
De él las egregias virtudes y claros hechos a menudo confesarán, de sus hijos en el funeral, las madres, cuando su descuidado pelo suelten de su cana cabeza 350 y sus marchitos pechos señalen con sus infirmes palmas.
Pero aunque a mí de noche me huellan las plantas de los divinos, la luz, sin embargo, a la cana Tetís me restituye 70 (con el perdón tuyo confesar esto se pueda, Ramnusia virgen, pues yo no por nigún temor la verdad encubriré, ni si a mí con hostiles palabras me atacan las estrellas para que lo recóndito de mi verdadero pecho no revele), no de estas cosas tanto me alegro, cuanto estar yo separada siempre, 75 estar separada yo de la cabeza de mi dueña, me crucifica, con quien yo, mientras virgen otrora fue, de todos los ungüentos privada, humildes esencias bebí.
Trémula traigo la mano y cana la cabellera: mas aún traigo la alma entera y brío en el corazón, y aún puedo, buen castellano, lanzar con mi último aliento un ¡bravo!
108 Si, Cominio, del pueblo por el arbitrio, tu cana vejez, emporcada por tus impuras costumbres, pereciera, no yo ciertamente dudo que primero, enemiga de los buenos, tu lengua segada a un ávido buitre sea dada, tus excavados ojos devore con su negra garganta un cuervo, los intestinos los perros, los demás miembros los lobos.
Como en el caso de usted no cabe apelación sino queja ante el Tribunal Superior le ad- vertimos, cristiana y caritativamente, que tendrá que enredar- se y desenredarse en ese papel sellado que es su cócora ó pesadilla, amén de que, en estos tiempos de pobreza francis- cana, tendrá que gastar muchos realejos en escriba y fariseos; y por fin de fines tendrá usted que jurar, conducido al juz- gado i or un gendarme; y si aun persistiere en resistir irá á chirona, por desacato á la magistratura.
Cosiendo está en casa doña Petra, la digna esposa de don Casto, bien ajena de que el demonio tentador va a entrar diciendo, con heroico arranque de valor: -¡Ea, vamos a echar una cana al aire!
Dicen (yo no lo digo, que no soy mala lengua para desprestigiar a nadie y menos a la autoridad) que el procurador Carbajal y Quintanilla, dejando en casa y bajo siete llaves la gravedad, echó una cana al aire, y tomando por pareja a la florista, bailó una sajuriana o mozamala, de esas en que hay cintureo de culebra cascabelillo.
Y también tres otras cosas se han de considerar: la primera, cómo los apóstoles eran de ruda y baxa condición; la segunda, la dignidad a la qual fueron tan suavemente llamados; la tercera, los dones y gracias por las quales fueron elevados sobre todos los padres del nuevo y viejo testamento. DEL PRIMERO MILAGRO HECHO EN LAS BODAS DE CANA (GALILEA) ESCRIBE SANT JOAN, CAPITULO II, V.1-11.
Mira para ti qué casa poderosa y feliz la del marido tuyo, 150 la cual a ti deja que sirva –Io, Himen Himeneo, io, io, Himen Himeneo– hasta que sin cesar tu trémula sien, al moverla tu cana ancianidad, 155 todo a todos asienta.
A los viejos nos queda la afición y el compás, como al mú- sico de marras, y llenamos un deber de conciencia y de pa- trioüsmo dirigiendo una palabra de aliento y simpatía á los jóvenes que, con sobra de fe y de entusiasmo, se aventuran en el revuelto campo de las letras. De mí sé decir que el libri- to de Mérida me obliga á echar una cana al aire.