Ejemplos ?
Y había muchas más a derecha e izquierda: el campo abierto que lo rodeaba hormigueaba de aquellos seres, y todos avanzaban hacia el arroyo.
Deméter, divina entre diosas, parió al generoso Pluto en placentero abrazo con el héroe Yasio en un fértil campo en el rico país de Creta.
HICKAMAUGA (1891) EN una tarde soleada de otoño, un niño perdido en el campo, lejos de su rústica vivienda, entró en un bosque sin ser visto.
Ya no se oían los cascabeles de la borrica, el golpeteo sonoro de las herraduras sobre el pedregal, y en el alma del viejo pesaba la impresión honda de la amplia soledad del campo, sumido en la paz silenciosa, absoluta, del domingo.
Veía la monótona llanura del Chaco, con sus alternativas de campo y monte, monte y campo, sin más color que el crema del pasto y el negro del monte.
Bajo la calma del cielo plateado el campo emanaba tónica frescura que traía al alma pensativa, ante la certeza de otro día de seca, melancolías de mejor compensado trabajo.
Es que usté no sabe como yo estoy; es que yo estoy más loco que una yegua loca, y lo peor es que quién le pone puertas al campo; porque es que esa pícara chavalilla se me ha metió en el corazón y en la sangre.
Cuando yo cumpla medio siglo, y sea ya otro hombre, enfermo, viejo y acostumbrado a la idea de la esclavitud, nos casaremos sin que nadie se entere, y nos iremos fuera de Madrid, al campo, donde no haya público, donde nadie pueda burlarse del antiguo Capitán Veneno...
¡Ha abandonado su servicio!—rujo lanzándome del arenero. Calma espectacular. ¡En el campo, por fin, fuera de la rutina ferroviaria! Ayer, mi hija moribunda.
Este cerraba el horizonte, a doscientos metros, por tres lados de la chacra. Hacia el Oeste, el campo se ensanchaba y extendía en abra, pero que la ineludible línea sombría enmarcaba a lo lejos.
El monte cerrado por el agua, las tardes rápidas y tristísimas; apenas salíamos de casa, mientras la desolación del campo, en un temporal sin tregua, había ensombrecido al exceso el espíritu de mamá.
--¡Cómo! ¿Por qué lo decís? --Porque no ha vuelto del campo, ni la gente que ha estado hoy a sus órdenes da razón de él. ¡Ah! ¡Cuánto sufrí aquella noche!