camiseta


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camiseta

1. s. f. INDUMENTARIA Y MODA Prenda de vestir sin cuello, que cubre el torso y que generalmente es de algodón. elástica
2. INDUMENTARIA Y MODA Camisa corta generalmente de algodón y con mangas anchas lleva una camiseta fabricada con material ecológico.
3. Bol. INDUMENTARIA Y MODA Camisón blanco, sin mangas y ceñido, que usan algunos indios.
4. sudar la camiseta DEPORTES Poner gran empeño un jugador durante el partido el delantero sudó la camiseta.

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f. Camisa corta, ajustada y sin cuello, gralte. de punto, que se pone a raíz de la piel.

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(kami'seta)
sustantivo femenino
prenda cómoda y sin cuello que cubre el tronco camiseta deportiva
Traducciones

camiseta

T-shirt

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tričko

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T-shirt

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T-Shirt

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T-paita

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majica

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Tシャツ

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티셔츠

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T-skjorte

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camiseta, t-shirt

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เสื้อยืด

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tişört

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áo phông

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T恤衫

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SF
1. (interior) → vest, singlet, undershirt (EEUU); (exterior) → T-shirt
una camiseta de algodóna cotton vest
una camiseta sin mangasa sleeveless vest
una camiseta de tirantesa vest
ponerse la camiseta (Cono Sur) → to roll up one's sleeves, put one's back into it
2. (Dep) → shirt, jersey, strip
la camiseta de la selección nacionalthe national team shirt o jersey
sudar la camisetato sweat blood
camiseta de deportesports shirt, sports jersey
3. (LAm) → nightdress

camiseta

f. men's undershirt; T-shirt.

camiseta

f undershirt
Ejemplos ?
Veuràs la Vergeneta en una barraqueta. Peret chiquet.... Que.l seu fillet alleta, tot nu sens camiseta, com dona molt pobreta. Peret chiquet....
Todo su traje consistía en una vieja gorra marinera, un pantalón de pana y una rayada camiseta que modelaba su airoso busto lleno de vigor y juventud.
• El jugador que se quite la camiseta dentro del terreno de juego o en las bancas antes, durante o después del partido, será expulsado de dicho encuentro.
Nos hemos conocido por el boca a boca, y unos pocos empezaron a salir a la calle, como les decíamos, con su dolor como bandera en forma de camiseta, recogiendo las 12.500 firmas que esta casa conoce y desatiende.
Sobre una cuerda, cerca de una buena hoguera, estaban todas las prendas negras: levita, chaleco, pantalón, corbata; en otra cuerda toda la ropa blanca... camisola, camiseta, calzoncillos, calcetines.
Todos se habían levantado, paseándose, sin ganas ya de hablar. Uno se sentó en un cabo arrollado y se sacó la camiseta para remendarla.
Se acordó definitivamente por la familia conducir a don Pedro Pablo a una casita de campo, que en el pago de San Isidro, a una milla de la ciudad, poseía el alienado; pero como Regina no quiso consentir en que la traslación se hiciera encerrando a su padre en una jaula, hubieron de confabularse autoridad, deudos y médicos para arbitrar expediente en que la violencia, el rigor o la camiseta de fuerza quedaran excluidos.
No prouauan sal ni agí ni miel ni uinagre ni comía cosa duse ni carne ni cosa de gordura ni ueuía chicha. Por gran rregalo le daua un poco de mote, maýs cocido, una camiseta y manta gruesa; aquello le uastaua.
Un benemérito coronel salió de su casa con ese único fin antes que de costumbre y a duras penas logró abrirse paso entre el gentío; pero, cuál no sería su indignación al ver en el escaparate de la tienda, en lugar de la nariz, una simple camiseta de lana y una litografía representando a una jovencita que se subía una media mientras un petimetre con chaleco de solapas y barbita la espiaba desde detrás de un árbol.
Las ahumadas puertas del balcón de la buhardilla se abrieron al cabo, después del mediodía, y lo primero que en el interior descubrieron mis ojos fue un hombre vuelto de espaldas hacia mí, con camiseta blanca de ancho cuello azul tendido sobre los hombros, y gorra de lana, también azul, ocupado en colocar en un gran pañuelo de percal, desplegado sobre el arcón que conocemos, algunas piezas de ropa.
Ustedes, Señorías, han podido vernos semana a semana en la Puerta del Sol. Silenciosos, callados, con una camiseta que simplemente rezaba nuestro ruego de transparencia.
El paño de su chaquet caía flojo y desmañado sobre su vasto cuerpo; una camiseta de color le ahorraba la molestia de ocupar el baúl con camisas planchadas; su sombrero, abollado, lucía una capa de polvo a medio estratificar; y como le vi que traía calzados los guantes, comprendí al punto que estaba de excursión, pues Bruck no usa guantes sino para el monte, dado que en la ciudad no hay peligro de estropearse las manos.